Revisé los libros de hechizos en algún momento de la noche y son… curiosos. Cada uno parece escrito por personas distintas, por ejemplo, el ejercicio de crear luz fue escrito de manera poética con frases como siente la luz de tu corazón y libérala en tu maná iluminando tu entorno o captura la luz del sol con tu magia y replícala. Suena complicado, pero en realidad es muy fácil, por eso no sabe cómo explicar algo que es tan simple y tiene que poner metáforas raras para parecer que explica algo. El libro dice que si tienes complicaciones simplemente te acerques a una fuente de luz y lo repitas, eso deberá empezar a crear chispas de luz en tu maná y solo debes de repetirlo hasta que logres formar una bola. Cuando puedas formarla del tamaño de una pelota de vóleibol durante un minuto de forma intermitente significa que lo completaste.
El segundo fue más claro, pero igual de simple. Solo tienes que hacer que tu maná se vuelva corpóreo y levantar una pluma sobre tu mano dominante, cuando lo sostengas durante un minuto sin mover y no se caiga significa que lo completaste.
El último fue mucho más detallado, desde las palabras que tienes que decir, dibujos de las manos (no sabía que podías poner dibujo en un libro de Minecraft), la sincronización de qué palabras deben de ir con cuáles señales de mano, la distancia del hechizo (veinticinco metros aproximadamente), la fuerza del hechizo, cuánto se tarda en lanzar (alrededor de diez segundos, un poco menos cuando lo puedas lanzar sin señas ni hablar), el coste de maná (entre veinte y veinticinco dependiendo de tu control de la magia, con una nota de que es posible que aun se pueda reducir el costo aún más), las variaciones o modificaciones del hechizo (pero solo dice el nombre, no cómo hacerlo).
Los libros de magia me dieron la idea de volver a escribir sobre los poderes, debilidades e ideas para el futuro de Rachel y el mío, ahora que sé que no perderé, robarán o lo tomarán prestado criminales, ladrones, villanos o Batman diciéndoles nuestras fortalezas y cómo vencernos, es buena idea retomar mi cuaderno de apuntes.
Lástima que Ángel firmó los libros, impidiendo que sean modificados o también podría anotar mi experiencia o los intentos que he hecho para usar los hechizos o ejercicios de entrenamiento.
Dejando los hechizos de lado, finalmente decidí hacer una base temporal y crear un cofre escondido bajo tierra (porque aún no tengo dinero para proteger la base) para que nadie me robe las cosas innecesarias que no sirven, pero que no quiero tirar.
Es un gran logro. Quién diría que tardaría dos días en crear un cofre de madera. Son dieciséis horas sin construir un cofre. He visto personas que se pasan el juego en menos de diez minutos y yo tardé casi dos días en crearlo. Puedo decir con gran orgullo que es un logro para mí.
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Finalmente, 'desperté' por última vez en la noche, reformé mi cuerpo levantándome de la cama, comprobé la hora en el teléfono confirmando que la hora del Servidor y el mundo real está sincronizada. Son las siete de la mañana.
Me dirigí a la cocina y al pasar por el cuarto de Rachel seguía dormida. Mi plan era ir a desayunar a algún lugar y seguir con las tareas del día, pero no hay prisa para despertarla, puedo practicar el control sobre mi arena, algo que he estado descuidando por la necesidad de aprender a proteger mi mente, pero este es un buen momento para hacerlo.
Llegué a la cocina completamente vacía de un lugar para sentarme, me senté sobre la barra, copiando lo que hizo Rachel.
Realmente necesito un sillón.
Elegí hacer otro ejercicio de control corporal, no porque el anterior ya no sirva, probablemente pueda seguir haciéndolo durante otro mes, pero la mejora de tiempo es tan poca que no sería útil a menos que luche contra un velocista. Tal vez siga haciéndolo después, pero en este momento es muy aburrido, el ejercicio es tan simple que sería más entretenido ver pasar automóviles frente a la casa.
El nuevo ejercicio fue inspirado en una práctica para músicos, se trata de tocar las puntas de tus dedos (de la misma mano) en cierto patrón u orden, de preferencia que cada mano use un patrón distinto, no tiene que ser exageradamente complicado, el propósito es hacer que cada mano sea lo más independiente entre sí.
El nuevo ejercicio se trata de deshacer un solo dedo (el índice) sin que otros dedos o la mano se empiecen a deshacer, cuando termine con un dedo empezar con el siguiente sin reformar el primer dedo y continuar hasta que termine con todos. Después de eso hacer lo mismo, pero al revés, primero reformar un solo dedo y después continuar con el siguiente. Lo ideal sería hacerlo con las dos manos juntas con diferentes dedos cada una, pero primero hay que intentarlo con una mano y varios patrones, y después continuar con algo más difícil.
Levanté mi mano derecha y fui relajando el dedo índice, la arena empezó a caer rápidamente de la mano, me detuve enseguida, el objetivo es el dedo, no toda la mano y aunque al principio no creía poder ahora sí lo creo.
Volví a empezar, esta vez tratando de hacer que caiga la arena más lento para ser más preciso.
La arena volvió a caer solo de un dedo hasta que empezó también mi dedo de en medio, detuve la caída de arena el tiempo suficiente para volver a concentrarme en solo un dedo y volví a empezar. Cuando terminé con un dedo pasaba al siguiente, no fue fácil ni rápido, tardé lo suficiente para empezar a desarrollar un ligero tic de molestia cada vez que fallaba.
Al terminar, me di cuenta de que podría hacer exactamente el mismo ejercicio, pero al revés. En vez de deshacerlo, los puedo rehacer uno por uno, ejercicio parecido, pero intención contraria.
Y me reformé.
Y reformé todos los dedos.
Me quedé pensativo viendo mis dedos completos analizando lo que sucedió.
"¿Creo que jamás he reformado solo un pedazo de mi cuerpo?", murmuré para mí.
Recordé los días pasados y, efectivamente, jamás lo hice, bueno, por qué lo haría, en el pasado no era necesario reformar mi cuerpo, no hacía falta reformar un brazo porque no lo necesitaba en ese momento.
Era simple, reformaba mi cuerpo, al instante, entero y perfecto. Decidí que no me iba a esforzar realmente para lograrlo en este momento, todavía lo 'intentaré' cada vez que termine una mano, o sea un intento cada cinco minutos, pero no creo que sea urgente o necesario aprender a hacerlo a menos que sean situaciones muy específicas.
Decidido eso, la arena comenzó a gotear de mi dedo otra vez.
Y otra y otra vez…
"Buenos días", dije en cuanto vi a Rachel entrando a la cocina.
"Buenos días", dijo somnolienta. "¿Me estabas esperando?".
"Sí".
"¿Deshaciendo tus dedos?", preguntó al ver cómo desaparecía mi último dedo de la mano.
"Sí", confirmé.
"¿Por qué…? Olvídalo. ¿Vamos a salir?".
"Sí, hay que ir a desayunar y continuar con unos pendientes que no hicimos ayer… ¿a menos que te quieras quedar en la casa?".
"No, solo me baño y nos podemos ir".
Asentí esperando esa respuesta. Cada vez que le pregunto si me quiere acompañar acepta, no es que tenga algún problema con ello, solo espero que no sea una señal de que no quiera estar sola, entendible por lo que le acaba de suceder, solo espero que no sea un trauma que afecte su futuro.
Rachel me dejó solo en la cocina.
Un poco más de tiempo y podemos empezar el día, pensé antes de reformar mi mano y volver empezar el ejercicio.
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"¿Lista?", pregunté cuando Rachel terminó de arreglarse, bajándome de la mesa finalmente listo para irme.
"Sí".
Regeneré mi mano y me tomé el tiempo de absorber toda la arena suelta que había en la barra para no dejarla sucia al irme.
"Lo siento", dijo Rachel con una expresión ¿dolida?
"¿Por qué?", pregunté sin saber por qué se disculpaba.
"Por tratar de matarte".
"Ya te habías disculpado y ya está perdonado, no es necesario que lo hagas otra vez".
Rachel señaló mi pecho, o mejor dicho mi mano que cubre el lugar exacto donde fui atravesado por su magia.
"Sigues sosteniendo el pecho cada vez que me ves…".
Oh, realmente no me había dado cuenta, pero es difícil olvidar lo cercano a la muerte que estuve, la impotencia de no poder hacer nada, la facilidad de la niña de matarme… Excepto que ya no es así, su capacidad de paralizarme de un solo golpe desapareció al saber que solo tengo que aflojar un poco la arena y seguir caminando.
"Oh, no me había dado cuenta. Con el tiempo dejaré de hacerlo, no le des mucha importancia", dije bajando mi mano.
"¿Nos vamos? Aún tenemos cosas por hacer", dije señalando la salida, sin querer hablar de mi casi muerte en un día tan bonito (o cualquier día, en realidad).
"Sí", dijo insegura como si quisiera seguir con el tema, pero no creo que sirva hablar de ello, no hay nada que le pueda decir para justificar que tratar de matarme esté bien, con el tiempo se dará cuenta de que no le guardo rencor y se tranquilizará, solo tengo que dejar de tocar mi pecho para evitar recordárselo y también que se convierta en un hábito.
Finalmente, nos subimos al auto y salimos rápidamente de la casa sin necesidad de quitar los espejos porque no los había vuelto a poner.
Conduciendo durante varios minutos noté algunas cosas que resaltaron en el camino. La poca importante, pero curiosa situación es que mi casa es la única casa de un solo piso en toda la zona alrededor, algo más que la hace resaltar aparte de estar abandonada y tener un fantasma.
La segunda, la gran cantidad de personas que están escalando postes de luz instalando cámaras de seguridad. Y hablo de tan gran cantidad que, prácticamente, puedes ver a un grupo de personas cada dos o tres calles de diferencia. Ni siquiera son todos de la misma compañía, hay mínimo dos y creo haber visto una tercera haciéndolo.
Tengo una gran curiosidad de cómo le hizo Batman para instalar o convencer al gobierno de poner cámaras en toda una zona residencial segura o con poco crimen (y un poco más lejos de ella) sin entregar un gran cheque (a menos que quiera que el gobierno pregunte por qué le interesa esa zona a Batman), sin dar el motivo para hacerlo, dudo que Batman les informe sobre una amenaza potencial a nivel de Superman esperando que no interfieran de alguna manera o Bruce Wayne hizo un generoso donativo a la ciudad, buscando calles más seguras para los ciudadanos…
Miré a Rachel para ver si se dio cuenta de que su oportunidad de desaparecer y huir de Batman (Liga de la Justicia) desapareció, solo esperemos que cuando se de cuenta no se sienta como animal enjaulado y realmente crea que es para vigilar si alguien viene por ella.
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"Dame unos huevos revueltos y un vaso de agua, por favor", le dije a Layla, la mesera.
"¿Y para la señorita?".
"Unos panqueques con un jugo de naranja, por favor", dijo Rachel.
"Entendido, se los traigo enseguida", contestó Layla retirándose de nuestra mesa.
Estábamos en un IHOP, un restaurante especializado en desayunos. Es un lugar agradable con un ambiente cálido, espacioso y tranquilo de los ruidos de la ciudad.
"No esperaba que pidieras comida por… ya sabes que", dijo Rachel vagamente.
Me reí mentalmente por su vaguedad. Nadie prestaría atención a nuestra conversación a menos de que lo hagamos susurrando y diciendo que vamos a cometer un acto de terrorismo. Podría decir 'fisiología' o 'cuerpo de arena' y la gente buscaría una explicación más mundana como enfermedad, no superpoderes.
"Sería raro si no pidiera nada, por eso pedí algo sencillo".
Respiré hondo dejando ir la tensión del cuerpo, relajándome, encorvándome sobre la mesa sin importarme la mala postura durante cinco segundos antes de volver a enderezarme y fingir que no tomé ningún descanso.
Todavía no comienza el verdadero trabajo de superhéroe, pero se nota que trabajar durante el día, por ligero que sea actualmente y trabajar subiendo de nivel las habilidades del Servidor por la noche es agotador. Aunque no necesite dormir, trabajar durante dieciséis horas al día no es viable, en cuanto termine de conseguir mi habilidad activa de Combate buscaré nuevas cosas entretenidas que hacer en la noche en el mundo real, algo como ver películas, jugar videojuegos o si quiero subir alguna habilidad de Servidor, probablemente pesque o cultive algunas verduras, algo que no requiera mucho movimiento ni pensamiento.
"Aquí están sus pedidos", dijo Layla, dejando nuestros respectivos platos frente a nosotros.
"Gracias", dije.
"Si necesitan algo más levanten la mano y vendré en cuanto pueda".
Asentí indicando que se podía retirar, en cuanto vio que no pedí nada más dio media vuelta y se fue a atender a otros clientes.
Moví mi comida con mi tenedor esperando a que Rachel empezara a comer antes de hablar.
"Mañana empezaré a ir a trabajar", dije en cuanto terminó de cortar un pedazo de sus panqueques y metérselo a la boca.
"¿Tan rápido?".
No lo consideraría rápido, como diez días desde que llegué a este mundo y tres desde que fui contratado, suficiente tiempo de descanso y poner las cosas en orden antes de volver a trabajar.
"Sí, sin más dinero no hay nada más que hacer por la casa. No hay motivo para retrasarlo más", dije, finalmente comiendo un bocado de mi desayuno, como era de esperar, insípido.
"Entraré a trabajar a las ocho, si quieres que te haga desayuno tendrás que levantarte antes si no… ¿sabes hacerte desayuno?", terminé preguntando, haciendo memoria de mi vida, no creo que haya sido capaz de hacerme desayuno a su edad.
"Soy capaz de hacer comida… siempre que haya con qué hacer", dijo Rachel murmurando la última parte.
Asentí. Bueno, eso me quitó una preocupación.
"Debería llegar a la casa entre las cuatro y las cinco de la tarde, dependiendo del tráfico. Cuando llegue haré comida. Voy a empezar a dejar un poco de dinero en la cocina en un cenicero que encontré, más que nada monedas que sobren, pero lo suficiente por si tienes que pedir comida o necesitas comprar algo urgente, de preferencia no lo uses sin motivos porque no lo voy a rellenar cada vez que lo vea vacío".
Rachel asintió pensativa.
"¿Qué se supone que haga cuando no estés?".
"Lo que quieras. Si quieres ver la televisión todo el día cuando la compre, escuchar música o entrenar tu habilidad especial, de preferencia a pequeña escala, sin lastimarte ni dañar nada. Si quieres salir de la casa solo avísame antes, aunque me gustaría que te esperaras a que nos acostumbremos a vivir juntos antes de salir", contesté indiferente mientras daba otro mordisco a mi comida.
Rachel volvió a asentir aún pensativa, sin lugar a dudas pensando qué va a hacer durante ocho horas en las que no esté.
Rachel y yo seguimos comiendo mayormente en silencio hasta que terminamos y pudimos pasar a la siguiente tarea del día. Ir al mandado… por tercera vez en unos días.
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Me estaba paseando por todos los pasillos del supermercado, no hacía falta hacerlo porque ya había comprado gran parte de lo que necesitaba. Pero esta vez estaba tomándome el tiempo para disfrutar la ligera diferencia entre los nombres de los productos de este mundo y el anterior.
Mientras Rachel iba adelante buscando qué poner al carrito yo me reía en mi mente por la mínima diferencia entre nombres y logos solo para no promocionar marcas de otro universo. No sé cuánto dure la novedad pero es genial ver nombres como:
Un cereal que se llama Cheeriohs en vez de Cheerios, eso fue todo lo que hicieron, pusieron una 'h' al final, el empaque es exactamente igual solo una 'h' de diferencia.
Otro cereal que le cambiaron el estilo caricaturesco de uno americano a uno japonés en el empaque.
Unas galletas que se llaman Soberano con un logo de una corona…
Unas papas que se llaman Ruffles. Que me parece más un nombre de perro, pero no se puede luchar contra el copyright interdimensional.
Un chocolate Cit Cat…
Un V9 porque por algún motivo aquí le echaron un vegetal más.
Traté de no analizar todos los productos porque realmente quiero que dure la diversión cuando venga próximamente a los supermercados. Me imagino que así se siente un extranjero visitando China y viendo a Michaelsoft Binbows por la calle.
"¿Puedo…?", comenzó a decir Rachel buscando aprobación para llevar unas alitas de pollo al carrito.
"Si sabes cocinarlo-", comencé a decir por tercera vez en menos de media hora.
"Puedes llevarlo sin preguntar", terminó ella de decirlo metiendo las alitas al carrito.
Este día de compras es para elegir las cosas que se refrigeran, principalmente carne y algunas verduras. Incito a Rachel a elegir lo que sabe cocinar por dos motivos. Uno, ella va a disfrutar mucho más de la comida que yo. Y dos, puede cocinar de una mejor manera, por el tiempo que permanece en la casa y no puedo hacerlo yo. Aunque está restringido a que sea una comida adecuada, unos camarones cocidos solamente no es una comida completa y como yo no sé cocinar mariscos los evitaría, pero si ella se encarga de cocinar, es diferente.
Llevaba lo básico, salchicha, jamón, cinco o seis tipos de carne, papas, zanahorias… mientras caminaba iba decidiendo, sin pensar en un platillo específico, solo en tener un poco de todo para poder cocinar una comida rica y balanceada cualquier día.
Pasé por el pasillo de la farmacia eligiendo espuma para afeitar, rastrillos, cera para el cabello. Justo en cuanto dejé la cera me di cuenta de Rachel. Una chica de catorce años, cruzando o muy posiblemente empezando la adolescencia, personas la persiguen para ofrecerla a un demonio y, como todos sabemos, los demonios tienen un especial interés en un tipo de mujer.
En retrospectiva tiene sentido por qué siguieron a Rachel este año y no los anteriores. Este año empezó a menstruar y se convirtió en mujer.
Ahora cómo se supone que le explique a una niña sobre ello cuando no tengo idea de lo que es, esto es algo nuevo para mí.
"Rachel… ¿Necesitas toallas femeninas?", pregunté ya previendo la incomodidad de lo que viene.
"¿Qué?".
"Pregunté si…".
"Te escuché, solamente preferiría no hablar de eso contigo".
"Estoy de acuerdo. Pero preferiría que no hubiera un accidente en estos días".
"Tú…".
"Sí sabes cómo se usan, ¿verdad?", dije interrumpiendo la posible acusación.
Comencé a pensar en alguna mujer que pueda ayudar, pero solo está 'mi asistente', una vecina (no conozco a ninguna y sería igual de raro) o una superheroína de la Liga de la Justicia aunque también sería raro que en la primera presentación pidiera ayuda con eso.
"Prefiero no hablar de esto contigo".
Estaba a punto de hablar.
"¡No contigo!", insistió firmemente.
Tiene razón, no importa si no necesita o no sabe usarlos, siempre y cuando haya en la casa.
"Está bien", dije antes de agarrar tampones y diferentes tipos de toallas femeninas para todo el año. Exagerado pero evitaremos este tema hasta que se acaben.
Me di media vuelta y seguí caminando, ignorando la incomodidad a mi lado.
Solo podía pensar en que soy muy joven para tener una hija adolescente.
Y en que si realmente fuera mi hija, su madre se habría encargado de eso.
Y por qué un adolescente no puede simplemente responder que 'sí' a dos preguntas y no hacerlo incómodo.
Seguí caminando por los pasillos tarareando suavemente la música de la tienda tratando de ignorar el silencio incómodo y mirando la gran cantidad de productos que tienen algún tipo de logo o referencia a un superhéroe. Es absolutamente enorme, alrededor de uno de cada diez productos de absolutamente toda la tienda, no solo de un área.
Encontré un objeto que no se si es buena idea de comprar, ni esperaba comprarlo aquí, pero ya que lo vi, lo haré.
"¿Un espejo?", preguntó Rachel con incertidumbre.
"Pensé que estábamos evitando todos los espejos posibles".
Parece que sí lo notó, aunque no es como si estuviera siendo sutil.
"Lo estamos haciendo, pero aunque tu papá es inmortal considero que evitar que te vea durante tanto tiempo pueda ocasionar un plan diferente de él, entonces lo dejaremos verte una vez a la semana o una vez al mes para darle esperanza de que te puede convencer de traerlo a este mundo".
"Quién sabe siempre puede decir algo interesante. No te preocupes, tendremos el espejo encerrado bajo llave en el cuarto vacío con el espejo cubierto y si en algún momento te molesta o no quieres continuar lo sacaremos de la casa".
Al inicio no parecía muy convencida pero no dijo nada y realmente no sé si sea buena idea, me parece mejor que ignorarlo y esperar a que todo vaya bien.
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Después de terminar las compras, continuamos con nuestras prioridades del día. Conseguir el sillón perfecto, no podía ser muy suave para no querer sentarse, pero tampoco tan duro para no poder acostarte en él, no debía de rechinar al sentarse, ni resbaloso que te vaya a tirar al piso, los cojines tenían que ser perfectos.
Pasé horas en la tienda revisando cada uno de los cientos de sillones que había en la tienda buscando el perfecto porque no iba a hacer esto de nuevo hasta en cinco o diez años cuando el sillón empiece a ser conservado por nostalgia en vez de comodidad.
Lo malo es que entregarán el sillón entre tres y siete días hábiles, podría haber ofrecido un incentivo para que lo entregaran antes, pero no tengo prisa como con las camas y también por la siguiente mala noticia, me quedé sin dinero, aparte de una pequeña reserva para emergencia, hasta aquí llegó lo de remodelar la casa nueva, eso quiere decir que la televisión que esperaba no va a llegar hasta el siguiente mes.
"Finalmente terminó", exclamó Rachel cansada cuando salimos de la mueblería y entramos al propio centro comercial.
No podía culparla por su cansancio, la arrastré por todos lados cuando a ella le gustó un sillón en los primeros diez minutos y después de eso sus opiniones fueron mayormente ignoradas.
"Sí, lo bueno es que no lo vamos a tener que repetir", contesté feliz por al fin terminar todo por hoy.
"Esperaba que fueran más emocionantes estos días, pero todo es tan… tranquilo", dijo Rachel lo que probablemente haya estado pensando durante los últimos días.
"Oh, ¿quieres algo más emocionante?", dije sonriendo justo antes de dejarla adelantarme y en un solo movimiento practicado me agaché y crucé entre sus piernas haciendo que se sentara en mis hombros.
La respuesta de Rachel fue agarrarme el cabello fuertemente, molesta, disgustada, divertida, no lo sé. Sería mucho más fácil si le pudiera ver la cara o hubiera dicho algo. Tal vez no lo hubiera hecho en otro momento, pero la felicidad de que las cosas están acomodándose aún no se había disipado.
"Después podríamos ir al cine, al teatro, a un rocódromo o a patinar en hielo. Hay que investigar cómo se divierte la gente de aquí", dije emocionado. Es lo mejor de un nuevo universo, nuevas películas, nuevas series con diferentes ideas, desarrollos o finales inesperados.
Mi intención era dar un saltito, terminar el paso en las puntas de mis pies para dar entretenimiento a mi pasajero, pero en cuanto lo di, sentí cómo tropezaba ocasionado un mini susto, haciendo que reformara y endureciera todo mi cuerpo mucho más fuerte al instante.
Parece que estaba mucho más relajado de lo que esperaba, pensé antes de volver a endurecer mi cuerpo lo suficiente para sostener mi peso y el de Rachel y seguir dando saltitos como si no hubiera pasado nada.
Diez pasos después mi pierna se deshizo, teniendo que sostenerme con la mano para no caerme. Mi cabeza se sintió somnolienta, mi visión borrosa y el irresistible deseo de simplemente caer donde estoy y dormir.
"Parece… que si… necesito…", comencé a murmurar sintiendo el repentino cansancio de no dormir durante varios días.
"... dormir", dije justamente antes de colapsar completamente en el piso.
