Cherreads

Chapter 81 - Capítulo 80: Rehén Parte 1

Stelle caminó junto a los demás, aunque su atención se desvió hacia los pájaros de plumaje brillante que se posaban en las ramas bajas del camino. Uno de ellos dejó caer su "aporte" sobre una pareja que pasaba, no pudo evitar reír al ver la cara del tipo.

"Hmm~"

Marzo avanzaba unos cuantos pasos al frente, girándose para mirar a Yanqing y Yunli.

"Hablando de eso, nunca me moleste en revisar a profundidad los archivos del Expreso Astral al respecto." Comentó con un dejo de curiosidad. "¿Podrian hablarme un poco más de lo que saben de los Borisin?"

Yanqing dudó unos instantes antes de sonreír incómodamente.

"Mmm tampoco es que pueda decir mucho al respecto... Por vergonzoso que sea admitirlo, siempre me he enfocado más en mi entrenamiento que en mis estudios por lo que mi conocimiento al respecto es un tanto limitado."

"Hmph. Como si tuvieras que explicar algo que ya es más que obvio." Yunli cruzó los brazos y bufó, ladeando la cabeza.

Yanqing se giró hacia ella mientras le daba una sonrisa socarrona.

"¿Huh? ¿Entonces podría darse el lujo de ilustrarnos a los poco entendidos, señorita intelectual?"

Yunli apartó la mirada con un leve rubor, aunque pronto frunció el ceño con molestia.

"H-Hmph ¡Todo lo que necesito en esta vida es a Viejo y todo lo demás es secundario, deja ese conocimiento para los ratones de biblioteca!"

Yanqing soltó una carcajada.

"Jajajaja."

Yunli lo fulminó con la mirada.

"¡Hey, no te rías!"

"Uhum ¿podrian decirme entonces que saben de los Borisin?" Marzo carraspeó, levantando la mano para mantener la atención del grupo.

Yanqing enderezó la espalda, caminando ligeramente más rápido para no quedarse atrás.

"Oh uh si, perdón. Me dejé llevar un poco." Rascando su mejilla con algo de vergüenza, Yanqing continuó con su explicación. "Los Borisin están entre las más poderosas de las Abominaciones de la Abundancia, son infames por sus actos en contra de todos los seres vivos diferentes a ellos. Aunque sí me lo preguntan... incluso decirlo de tal forma es poco más que un eufemismo."

Yanqing soltó un suspiro y se pasó una mano por la nuca mientras Stelle se distraía siguiendo con su mirada una mariposa.

"Tal vez hayas escuchado que entre ellos y los Raposianos existe un odio nefasto ¿Pero sabes de donde viene? A pesar de que Borisin y Raposianos parecen compartir un ancestro en común, hace mucho tiempo que las especies tomaron un camino evolutivo diferente. También existe el hecho de que consideran a los Raposianos como meros esclavos o comida ceremonial, esta es una de las principales razones por las que hay tanto odio entre ambas especies ¿En cuanto a las demás? Los Borisin los tratan como comida o como objetivos para jugar a la cacería."

Marzo ladeó la cabeza con cierto escepticismo.

"Wow. Son bastante problemáticos ¿eh?¡Aunque no eran tan fuertes teniendo en cuenta que fueron fáciles de derrotar!"

Yunli negó con la cabeza, mientras le daba a Marzo una mirada bastante seria.

"Bueno, lo que enfrentaron tampoco es como que fueran sus mejores guerreros. La mayoría de ellos están asentados en luchas que buscan romper el cerco del Yaoqing hecho por los Caballeros del Verdor."

Yanqing asintió mientras sus ojos recorrían el camino adelante.

"Los Moradores de la Abundancia han tenido un serio declive, aunque no es como que eso fuera una mala noticia. El Cosmos está mejor con menos abominaciones pseudo-inmortales ¿No crees?"

Yunli alzó levemente el mentón.

"Ah si, y sus jerarquías hasta donde sabemos son tribales y quien dirige a todas las tribus no es otro que el Jefe de Guerra y su Alfa, desde que Hoolay fue capturado el estado actual de los Borisin es patético en comparación con su pasado 'glorioso'."

Stelle frunció el ceño al ver cómo la mariposa era comida por un sapo.

"Eso me recuerda que la última vez escuchando el programa de la Corporación por la radio del Expreso, informaron que un planeta regido por la Abundancia fue erradicado por la Legión Antimateria."

Marzo ladeó la cabeza con un dedo en su mentón.

"¿Destrucción versus Abundancia? He visto en la red a muchas personas que se han tomado la molestia de reunir información, y por los incesantes ataques a seguidores de la Abundancia teorizan que podría existir un conflicto entre Nanook y Yaoshi."

Yunli resopló con desdén.

"Ojalá y simplemente pudieran destruirse mutuamente."

Mirando a Stelle que fruncía el ceño con preocupación, Marzo se acercó.

"¿Te ocurre algo, Stelle?"

Ella dudó y llevó una mano a su pecho, presionando levemente.

"No... No lo se." Arrugó sus cejas con desconcierto, como si ni ella misma terminaba de comprender lo que sentía. "Simplemente estoy teniendo una sensación extraña, como si algo malo fuese a ocurrir."

"Pfff. Te preocupas demasiado, a lo mejor el General sólo estaba exagerando un poco..." Marzo rió y la tomó del brazo mientras continuaban caminando.

"¡Ven, vamos a buscar un Astroesquife!"

Al llegar al muelle, un hombre de mediana edad los esperaba con las manos cruzadas sobre su bastón en una pequeña estación.

"¿En qué puedo ayudarles, Jovencitas y Señor Yanqing?"

Yanqing avanzó con calma.

"Señor Tang, me gustaría saber si puede alquilarnos un Astroesquife, de ser posible el más rápido que tenga en posesión."

Tang Xiu asintió levemente, mientras dirigía su mirada al muelle.

"Mmm está bien. Se que como teniente usted ya debería estar al tanto de la situación e incluso saber mucho más que un viejo como yo al respecto, pero aún así nunca está de más recordarle que tenga cuidado. Este día bastantes personas parecen haber pasado por accidentes extraños en Astroesquifes y después de revisar los Astroesquifes a profundidad no se ha encontrado ninguna anormalidad en ellos."

Un gruñido bajo resonó desde el extremo del muelle.

"¿No les han advertido renacuajos que hay lugares a los cuales evitar acercarse? Que remedio, supongo que tendré que hacer que mis hombres les arranquen los ojos, ese sería el mejor castigo para aquellos que buscan dar miradas indiscretas."

Varias figuras avanzaron, eliminando su camuflaje. Delante de todos, un hombre con una alabarda y un uniforme de teniente con raíces y flores doradas que salían de entre las placas de la armadura y del peto.

"Por supuesto, son libres de rendirse amablemente o luchar. Aunque no les garantizó que estarán intactos o siquiera vivos si escogen luchar, pero al fin y al cabo ¿Quién soy yo para decidir por un montón de mocosos que hasta hace poco se desprendieron de los pechos de sus madres?"

Con un movimiento de su mano la alabarda salió volando, Yanqing y Stelle se posicionaron delante de Yunli y Marzo. Pero contrariamente a lo que esperaban la alabarda atravesó a Tang Xiu incrustándolo contra la pared de piedra detrás de él.

Sin darles una sola mirada tomó un Astroesquife y avanzó mientras dejaba a sus hombres para luchar.

Stelle avanzó en el mismo instante en que los Discípulos se lanzaron contra ellos, su lanza trazó un arco corto que apartó una hoja antes de devolver el golpe con fuerza suficiente para derribar a su oponente.

"Bueno, ya decía yo que hacía falta un buen ejercicio para iniciar el día."

Otra arma descendió directo hacia su rostro, la esquivó inclinándose y giró sobre su eje, barriendo las piernas del atacante y rematándolo con un golpe contundente.

"Maldita sea ¿por que estas cosas siempre apuntan hacia el rostro? ¡Bien, sólo por eso serán eternamente feos!"

A su lado, Yanqing se movía entre las estocadas desviando y dando sus propios cortes a medida que sus espadas voladoras silbaban a los demás, mientras Yunli avanzaba de frente con su gran espada cayendo con el peso suficiente para aplastar a dos Discípulos contra el suelo.

"Vaya, así que si sabes como manejarla." Murmuró Yanqing con sorpresa. "Supongo que no eras pura palabrería."

"Hmph. Naturalmente Viejo Hierro y yo somos los mejores compañeros." Se mofó Yunli mientras alzaba su pecho.

"...Aunque no es muy diferente a como un bárbaro maneja un garrote."

"¡¿Qué dijiste?!"

El hielo se extendió bajo los pies de varios enemigos, atrapándolos en el lugar antes de que pudieran reaccionar. Marzo bajó el arco con una sonrisa satisfecha.

"¡Congelado!"

Los pocos que quedaban en pie no duraron mucho más.

Un estruendo sacudió el muelle mientras el ruido de grandes zancadas llegaba a sus oídos.

Stelle y Yanqing se apartaron en direcciones opuestas cuando dos puños gigantes descendieron donde habían estado, rompiendo el suelo y levantando fragmentos de piedra.

La criatura se enderezó frente a ellos, con su cuerpo azul cubierto de raíces que se entrelazaban con adornos dorados. Sus ojos se fijaron en el grupo sin disimular en lo más mínimo su deseo de sangre.

"Eh... ¿Soy yo o esa cosa nos está mirando raro?"

Marzo tensó el arco y disparó, las flechas de hielo impactaron contra los brazaletes del monstruo, desviándose al chocar contra el metal mientras la escarcha cubría sus antebrazos.

Stelle sostuvo la lanza con ambas manos, mientras fruncía el ceño con disgusto.

"¿De que rayos está hecha esta cosa?"

Yunli parpadeó y observó al monstruo de arriba abajo con escrutinio.

"...Bueno, se ve como un gorila, y tiene raíces sobre su cuerpo es bastante obvio ¿no crees?"

"¡Era una pregunta retórica!"

**********

Fu Xuan chasqueó la lengua al cruzar la puerta, sin detener su paso. Se giró lo justo para mirarla de reojo, lo suficiente para que su desagrado quedara claro sin necesidad de elevar la voz.

"...Tch. No recordaba haber solicitado compañía para mi regreso desde el Yuque. Menos aún una que suele traer consigo ecos de desgracias futuras. Dime, Yao Guang, ¿cómo debo interpretar tu presencia como cortesía?"

Yao Guang se encontraba junto a una mesa baja, sosteniendo entre sus dedos un pequeño recipiente de vidrio. La cuchara giraba lentamente en su interior, trazando una espiral perfecta sobre la superficie del pudín mientras tarareaba en voz baja, como si la tensión en la habitación no le concerniera en lo más mínimo.

"Hm… qué manera tan poco hospitalaria de recibir a una invitada. Si lo prefieres, puedo decir que vine por preocupación… aunque sospecho que no me creerías."

La cuchara se detuvo un instante antes de volver a moverse, esta vez más lenta, como si midiera cada giro.

"Así que optaré por la verdad más entretenida, tuve un presentimiento. Uno lo suficientemente interesante como para seguirte hasta aquí."

La expresión de Fu Xuan se endureció en el acto. Sus pasos cesaron y, tras un breve silencio, se dirigió directamente hacia la mesa, tomando asiento frente a ella sin apartar la mirada.

"…No uses esa palabra como si fuera un adorno trivial. Sabes bien lo que implica en boca de alguien como tú."

"¿Implica?" Yao Guang inclinó la cabeza con una sonrisa ligera asomándose en sus labios. "Implica muchas cosas. Algunas agradables, otras… menos. Pero si debo resumirlo en algo que incluso tú no puedas ignorar… diré esto, unas piezas cayeron en el tablero… sin que ninguna mano las empujara."

"…Eso es absurdo."

La cuchara chocó suavemente contra el borde del recipiente antes de reanudar su recorrido.

"¿Realmente lo es? Tú misma deberías conocer el peso de tus propias palabras."

Fu Xuan apoyó el codo sobre la mesa, llevándose los dedos a la sien con evidente molestia.

"Siéntate. No voy a perder el tiempo descifrando acertijos de pie."

Yao Guang soltó una risa baja mientras acomodaba el recipiente frente a ella.

"Qué autoritaria. Como siempre."

Sus ojos recorrieron el rostro de Fu Xuan con una calma casi indulgente.

"Aunque debo admitir que esa parte de ti resulta… reconfortante. Significa que algunas cosas no cambian."

Ignorando su comentario, Fu Xuan la miró fijamente esperando que comenzara a hablar.

"Evita desviarte. ¿A qué te refieres con esas 'piezas'?"

Yao Guang entrecerró los ojos, como si la pregunta le resultara secundaria frente a otra inquietud.

"Antes de eso…"

Dejó la cuchara apoyada dentro del recipiente.

"Déjame preguntarte algo, ¿cuánto tiempo ha pasado desde que decidiste no mirar más allá de cierto punto en el flujo del destino?"

"…Este no era el tema de nuestra discusión."

Yao Guang negó suavemente.

"Una decisión tomada con manos firmes… y ojos bien cerrados."

Fu Xuan bajó la mano de su sien, apoyándola sobre la mesa.

"Fue una decisión racional. No todos tenemos la necesidad compulsiva de asomarnos a cada abismo que se presenta."

La sonrisa de Yao Guang se atenuó ligeramente mientras cerraba sus ojos.

"Nunca dije que fuera irracional. Cerrar los ojos también es una estrategia… especialmente cuando lo que se ve amenaza con quebrar a quien observa."

Las yemas de sus dedos rozaron levemente el borde del recipiente con suavidad mientras hacía un trazo.

"Pero incluso así… las piezas siguen cayendo. Si tus ojos permanecen cerrados ¿cómo evitarás que su peso te aplaste?"

"…Deja de evadir el tema."

Yao Guang exhaló con suavidad.

"Muy bien."

Sus ojos se abrieron por completo, perdiendo por un instante ese aire ligero.

"Esto... es realmente la primera vez que veo tal cosa."

Fu Xuan frunció ligeramente el ceño, mientras la veía con una mirada poco impresionada.

"¿De verdad? Aunque creo que realmente podrías ya haber observado la mayoría de los sucesos venideros."

"Esa es una afirmación muy segura. Lástima que esta vez sea incorrecta."

"…Explícate."

Yao Guang apoyó la cuchara, abandonando el movimiento circular.

"Vi una hoja puramente en blanco, una persona anónima sin pasado, futuro ni destino que lo construye con cada paso que da. Como una estrella brillante que surca el cielo cumpliendo los más dulces sueños y trazando el camino al mañana."

Los ojos de Fu Xuan se abrieron.

"…Eso es imposible. Incluso los recién nacidos tienen hilos, por débiles que sean."

Yao Guang bajó la mirada al recipiente.

"¿Lo es realmente? Yo... ya no puedo afirmar eso con seguridad."

Fu Xuan inhaló con lentitud.

"…Entonces cualquier cálculo…"

Yao Guang levantó ligeramente la cabeza.

"…Se vuelve totalmente inútil. No hay nada que seguir, ni anticipar. Solo algo que avanza… y todo lo demás tiene que adaptarse."

Fu Xuan bajó su mirada mientras apoyaba las manos en sus piernas con una expresión un tanto contrariada.

"…Eso… rompe cualquier modelo."

"Exactamente. ¿Ves por qué me resultó interesante?" Comentó Yao Guang con una sonrisa. "Aunque creo... que todo hubiera sido bueno si no fuera por lo que alcancé a vislumbrar después."

Fu Xuan se inclinó hacia adelante.

"¿Yao Guang?"

La cuchara cayó dentro del recipiente con un sonido apagado. Los dedos de Yao Guang se tensaron alrededor del borde.

"Otra hoja, que quizás alguna vez fue blanca, completamente entintada, negra como la mismísima brea. La oscuridad en ciernes cubre su alma volviendola increíblemente pesada."

El brillo en sus ojos se volvió opaco, como si estuviera viendo algo que no estaba allí. Una gota de sangre cayó de su nariz, impactando contra la mesa.

"…¿Estás bien?"

Yao Guang dejó el recipiente sobre la mesa sin cuidado.

"Es... solo el precio de mi curiosidad, y un castigo a mi necedad."

Fu Xuan la observó con preocupación antes de soltar un suspiro, y arriesgarse.

"…Sigues sin aprender ¿no te habían dicho que mirar tanto podría provocar que alguien te arranque los ojos?"

Una leve sonrisa volvió a dibujarse en el rostro de Yao Guang mientras se limpiaba la sangre.

"¿Qué cazador que se precie aparta la mirada de su presa?"

Sus ojos se movieron hacia Fu Xuan.

"¿Es acaso preocupación lo que escucho en ti? Qué raro. Pensé que no era bienvenida aquí."

"No tergiverses mis palabras." Gruñó Fu Xuan en voz baja. "…¿Qué vas a hacer con esta información?"

Yao Guang apoyó la espalda contra el asiento.

"Por ahora, nada. Ni siquiera los otros generales saben que estoy aquí. Moverme ahora solo atraería atención innecesaria… y alteraría demasiado pronto lo que ya está en marcha."

Sus dedos golpearon suavemente la mesa, de forma rítmica.

"Ya hay manos moviéndose en las sombras para alcanzarlos. Si tengo paciencia… podré ver qué ocurre."

Fu Xuan cerró los ojos por un breve instante mientras sentía pena por las pobres personas que llamaron la atención de Yao Guang.

Yao Guang inclinó levemente la cabeza, con un tenue y escalofriante brillo en sus ojos.

"El deseo mueve los corazones de todos y sin embargo los encamina a la ruina y la desesperación, llena de agobios los pechos de aquellos que creen poder cambiar el destino... y de los tontos arrogantes que se creen a la par de los Emanadores."

Fu Xuan exhaló con pesadez.

"…Me voy a arrepentir de preguntar, pero lo haré de todos modos. ¿Por qué estás… emocionada?"

Yao Guang rió levemente mientras se llevaba una mano a la mejilla.

"Porque no puedo verlo. No importa cuánto intente seguir el curso de los eventos… todos ellos evaden mi mirada."

Fu Xuan negó levemente.

"…Eres realmente incorregible."

Se puso de pie sin añadir más, girándose hacia la salida.

"Tch."

Yao Guang permaneció inmóvil mientras veía su espalda alejarse. La sonrisa que había sostenido durante la conversación desapareció sin dejar rastro. Sus ojos se deslizaron hacia la ventana, perdiéndose en algún punto más allá del vidrio.

Sus dedos descansaban sobre la mesa, una vez más siguiendo una secuencia rítmica.

"…Entre todo lo que vi… entre todo lo que podría haber sido el origen de algo tan vasto…" Murmuró con incredulidad. "…¿Un accesorio de mujer de seda?"

Sus cejas se fruncieron con una mezcla de desconcierto y diversión.

"…Qué forma tan… absurda de iniciar una cadena de eventos capaz de desbordar incluso al destino mismo."

A su alrededor, gruñidos bajos y el roce de armas acompañaban el avance. En medio de ese ruido, Aleph mantuvo la ilusión extendida, deformando lo suficiente la percepción a su alrededor para que una figura más caminando a su lado no destacara.

"Sigues caminando a mi lado sin apartarte ni un paso, aun sabiendo perfectamente que basta con que disipe esta ilusión para que todos ellos te perciban y decidan, sin dudarlo, cómo termina esta conversación. Dime, Black Swan, ¿es una muestra de confianza en mi criterio… o simplemente una forma particularmente descuidada de apostar tu vida?"

Black Swan deslizó sus dedos sobre el pelaje áspero de su brazo, como si aquel gesto fuera lo más natural del mundo en medio de un grupo de depredadores.

"Si realmente tuvieras la intención de hacerlo, ya lo habrías hecho sin necesidad de advertirme. Mantienes la ilusión, reduces mi presencia junto a la tuya y me permites caminar a tu lado sin interferencias… Eres una persona amable. Y es precisamente por eso que no tengo motivos para temer."

Un gruñido escapó del hocico de Aleph mientras apartaba su brazo del agarre de la mujer.

"... Ciertamente, eres una mujer demasiado fantasiosa si aún después de saber lo que hice te atreves a describirme como 'amable'."

Black Swan inclinó la cabeza, observándolo con tranquilidad.

"No lo hago. Pero tus acciones dicen más de lo que quisieras admitir."

Su mano volvió a buscarlo sin dudar, apoyándose otra vez sobre él.

"…No me toques."

Sus dedos trazaron suavemente los contornos del áspero pelaje de su brazo.

"¿Ya empezó a notarse tanto?"

Aleph frunció el ceño con desconcierto.

"¿De qué estás hablando?"

"Ese pequeño cambio. La forma en la que respondes, la rapidez con la que irritas, la violencia que ya no te molestas en esconder del todo. Es a través del cuerpo que tus impulsos se revelan."

La mandíbula de Aleph se tensó, mientras le respondía con irritación.

"…Si tienes algo que decir, dilo de una maldita vez."

Las caricias de Black Swan se detuvieron mientras apoyaba su cabeza contra él.

"Dime algo. Ahora que ese proceso dejó de ser una posibilidad y empieza a convertirse en una consecuencia tangible… ¿te arrepientes?"

Aleph detuvo el paso antes de soltar un suave suspiro.

"No. Lo que hice fue enteramente mi decisión y no hay motivo alguno para retractarme de ello. Independientemente del resultado, no existe razón para considerar mis acciones como un error."

La figura de una mujer de cabello rosa entrometida cruzó por su mente.

"Nunca dejes de ser humano..."

Sus dedos se cerraron con fuerza, mientras desviaba sus pensamientos a otro lado.

"Todos somos bestias en esencia…" murmuró mientras el latir de sus corazones lo devolvía a la realidad.

"Yo... seré la causa de tu muerte."

La fuerza se desvaneció de sus manos mientras un destello fugaz de tristeza cruzaba sus ojos antes de finalmente desvanecerse.

"La única diferencia es que ahora esa naturaleza ya no necesita permanecer oculta en mi caso."

Black Swan sacudió su cabeza.

"Es una postura que muchos adoptan con convicción… hasta que el peso de sus propias decisiones comienza a asentarse de verdad. Entonces descubren que no era una cuestión de asumirlas, sino de cuánto tiempo podían soportarlas antes de quebrarse."

Aleph ni siquiera volteó a mirarla.

"No me interesa lo que le ocurra a los demás."

La mujer cerró sus ojos mientras su mente cruzaba por viejos y distantes recuerdos.

"Y aun así no puedes evitar cargar con ello. Esa es la parte interesante. En la bruma del olvido es donde la mayoría encuentra una salida lejos del dolor, lejos de aquello que los desgarra, ofreciéndoles un lugar seguro donde pueden reconstruirse sin la interferencia constante de lo que alguna vez fueron."

El pelaje de Aleph se erizó.

"…No necesito olvidar nada. Aceptaré el peso de mis propias acciones."

Black Swan dio un pequeño paso para colocarse frente a él. La diferencia de altura la obligó a elevarse apenas sobre las puntas de sus pies mientras sus manos ascendían hasta sujetar su rostro, obligándolo a mirarla directamente.

"¿Ni siquiera cuando esos recuerdos convierten cualquier intento de empezar de nuevo en una extensión del mismo dolor? ¿Ni siquiera cuando cada paso que das queda condicionado por algo que no puedes cambiar?"

Ambos ojos dorados chocaron, y Black Swan fue más que capaz de percibir la débil vacilación presente en los ojos de Aleph.

"…Que otros hayan huido de sí mismos no es una razón válida para que yo haga lo mismo." murmuró Aleph.

"¿No es más sencillo dejarlo atrás? ¿Permitir que se disuelva y continuar sin esa carga constante que arrastras incluso cuando intentas avanzar?"

Un gruñido escapó del hocico de Aleph.

"No estoy dispuesto."

Pero Black Swan no fue intimidada en lo más mínimo.

"¿Te mantendrás firme aún sabiendo lo que implica?"

"…Cállate."

Black Swan no cedió.

"¿Nunca consideraste que el hecho de que estuvieran sellados no era arbitrario? ¿Que tal vez había una razón para mantenerlos fuera de tu alcance?"

Las pupilas de Aleph se dilataron mientras apretaba sus dientes.

"Te dije que te detuvieras." Sus manos se movieron para apartarla. Pero en ese preciso momento la figura ante sus ojos se desdibujó mostrando a una hermosa joven de cabello rubio y ojos verdes. "…¿Por qué te involucras conmigo de esta manera?"

Preguntó débilmente mientras trataba de ignorar aquel espejismo.

"¿Hm?"

Las manos de Aleph subieron y sujetaron las de ella, retirándolas de su rostro antes de soltarlas.

"¿Qué razones podrías tener para querer que deje atrás mis recuerdos? ¿No debería ser tu deber como memokeeper recolectar recuerdos para Fuli y nada más?"

Ella no opuso resistencia. Sus dedos se deslizaron hasta quedar entre los de él antes de soltarse con naturalidad.

"Es mucho más complicado de lo que crees, pero eso no está involucrado en este asunto. Puede que en el pasado haya sido ese tipo de persona pero ¿acaso hay alguien que permanezca inmutable ante el paso del tiempo?"

Se colocó a su lado otra vez, asegurándose de igualar la velocidad de sus pasos.

"Todo lo que hago lo hago por mi deber, uno aparte del que tengo como memokeeper."

Sus dedos rozaron la mano de Aleph con suavidad mientras la tomaba.

"Este es mi deber como una hermana mayor fracasada que le falló a su hermanito."

La mirada de Aleph se mantuvo al frente mientras continuaba avanzando entre los Borisin.

"Tch. Que tontería."

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Debido a que estoy teniendo ciertos problemas publiqué lo que tenía escrito hasta ahora. Les pido disculpas por darles un Capítulo que sólo quedó a la mitad y cuya longitud es mucho menor a la que suelo tener.

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