Cherreads

Chapter 67 - SOLO TENGO UNA OPCION

Shuri avanzaba tan rápido como podía. Los propulsores trabajaban al máximo para mantener el rumbo hacia las murallas de Atlantis.

Mientras se desplazaba, movía apenas los dedos sobre la palma de su mano, realizando gestos mínimos que su brazalete traducía en comandos para navegar entre las frecuencias de radio.

Logró encontrar una señal de los guardias de la muralla y abrió el canal de inmediato.

-Aquí la princesa Shuri de Wakanda, formo parte de la delegación que llegó en el submarino que seguramente todos vieron. Escuchen bien, el complejo de almacenamiento militar en las profundidades fue destruido. Tenían monstruos encerrados ahí abajo y cuatro de ellos se dirigen ahora mismo hacia la ciudad. ¡Tienen que evacuar los sectores civiles y preparar las defensas ya mismo!

Del otro lado solo llegaba un ruido confuso. Shuri escuchaba voces, pero no lograba entender las palabras. Los guardias parecían hablar entre ellos con un tono que sonaba despectivo, pero el problema de fondo era claro. ninguno de los dos bandos comprendía al otro.

«Maldita sea, no me entienden nada» pensó Shuri con frustración mientras revisaba los datos de los grabados que había recolectado en la ciudad. «Si no encuentro la forma de que me comprendan, legión habrá hecho eso por nada».

Le tomó un momento de mucha tensión comparar los símbolos y escrituras, pero logró rescatar dos palabras simples que esperaba que estuvieran bien. Con mucha dificultad, las pronunció frente al micrófono

-Ataque...inminente.

El silencio que siguió fue breve. Al otro lado de la línea se escucharon gritos de alerta y movimientos rápidos antes de que la señal se cortara.

Shuri soltó un suspiro, esperando que el aviso hubiera sido suficiente, aunque hizo una mueca al mirar sus indicadores de velocidad

«Voy a llegar entre diez y quince minutos tarde. A la velocidad que iban esas cosas, Atlantis va a estar bajo ataque mucho antes de que llegue».

De pronto, unos sonidos profundos, parecidos a los cantos de las ballenas, vibraron en su cuerpo.

Shuri frunció el ceño al ver una figura enorme acercándose a ella a gran velocidad. Se puso en guardia de inmediato, levantando los brazos y preparando sus guanteletes para disparar, pero bajó las armas en cuanto la criatura estuvo lo suficientemente cerca como para reconocerla.

Era la ballena de muchas aletas que había visto antes en la ciudad. El animal fue disminuyendo la marcha al llegar a ella mientras seguía emitiendo esos sonidos. Shuri adelantó la mano con cautela y la ballena acercó su cabeza, permitiendo que la princesa la tocara

-¿Qué haces aquí? *le preguntó con una sonrisa, sorprendida por la actitud del animal.

La ballena continuó con sus sonidos y empezó a rodearla. Luego, posicionó una de sus grandes aletas laterales justo detrás de Shuri. Ella, por instinto, se sostuvo de la base de la aleta y sintió cómo empezaban a acelerar.

«¿Me está ayudando?», se preguntó mientras sentía el tirón de la velocidad. «Parece que esta criatura es más inteligente de lo que pensé al inicio».

Se aferró con fuerza a la aleta de la criatura, sintiendo cómo el agua pasaba a toda velocidad a su alrededor. Los propulsores de su traje apenas tenían que esforzarse ahora, ya que la potencia de la ballena era sencillamente asombrosa. Shuri la observó de reojo, notando la nobleza en sus movimientos a pesar de su tamaño

-No puedo seguir llamándote simplemente ballena *le dijo en voz alta, aunque su voz se perdía un poco entre las burbujas y el roce del agua* Necesitas un nombre de verdad.

La criatura emitió un sonido profundo, una vibración que Shuri sintió en su pecho y que parecía una invitación a seguir hablando. La princesa guardó silencio un momento, dejando que las palabras de su hogar acudieran a su mente mientras buscaba algo que encajara con esa presencia tan serena.

-¿Qué te parece Zola? *preguntó con una sonrisa* En mi lengua significa calma, o tranquilidad

La ballena soltó una serie de sonidos cantarines, moviendo sus aletas de una forma que Shuri interpretó como un gesto de alegría y aceptación.

-Es un placer conocerte, Zola *añadió la princesa, acariciando con suavidad la piel firme de la aleta* Yo soy Shuri, de la casa real de Odaku, princesa de Wakanda.

Zola volvió a emitir sonidos vibrantes, como si estuviera reconociendo la presentación. Shuri no pudo evitar sonreír mientras seguía acariciándola

«Parece que hice una amiga en el lugar menos pensado» pensó con extrañeza mientras veía cómo las luces de la ciudad se hacían cada vez más brillantes y cercanas en la inmensidad del océano. Gracias a la velocidad de Zola, logro adelantar a esas enorme criaturas

Shuri divisó las imponentes murallas de Atlantis recortándose en la penumbra oceánica. Aprovechando el último impulso de Zola, se soltó de la aleta y avanzó por su cuenta, pero se detuvo en seco cuando los sistemas de su casco estallaron en alertas rojas.

Varias torretas automáticas rotaron rápidamente hacia ella y un pelotón de soldados atlantes se posicionó con sus armas cargadas, apuntándole peligrosamente.

La princesa levantó las manos, manteniéndose lo más quieta posible mientras el agua vibraba con los gritos de los soldados. Aunque no entendía sus palabras, el tono era de una hostilidad obvia. Sin embargo, antes de que alguien apretara el gatillo, Zola se interpuso entre ella y las armas, usando su cuerpo como un escudo

-¿Zola?

La criatura emitió una serie de sonidos profundos. Los soldados, al verla, bajaron ligeramente sus armas y Shuri alcanzó a distinguir una palabra que repetían con asombro y confusión.

«Aethelmar»

Las alarmas cesaron y las torretas volvieron a su posición de reposo.

-¿Qué demonios sucede aquí? *preguntó una voz familiar que Shuri reconoció

Era Byrrah, que salía de entre las estructuras de la muralla.

La princesa se asomó por detrás del enorme cuerpo de Zola y lo llamó por su nombre. El atlante se sorprendió al verla.

-¿Princesa Shuri?¿Qué hace aquí? *preguntó, incrédulo.

-Me encantaría contarte todo, pero ahora no hay tiempo. Hay monstruos gigantescos camino a la ciudad.

Byrrah frunció el ceño, totalmente perdido.

Shuri le resumió rápidamente que ella y Legión habían salido a investigar y, siguiendo una señal de alarma, encontraron un sitio militar de almacenamiento.

-¿Fueron al calabozo de gigantes? *la interrumpió Byrrah, con el rostro pálido.

-Nosotros no sabíamos qué era, pero el sitio explotó y cuatro criaturas enormes se dirigen aquí *continuó ella* Legión se quedó atrás para intentar ralentizarlas.

Byrrah soltó una maldición y empezó a gritar órdenes en atlante.

La princesa vio cómo el pánico se reflejaba en los rostros de los soldados mientras su líder hablaba.

Tras una última instrucción, el grupo se dispersó frenéticamente, algunos ocuparon puestos de defensa mientras otros nadaban hacia el centro de la ciudad para iniciar la evacuación.

-Hace décadas que no pasa algo así, pero los preparativos ya empezaron *dijo Byrrah, girándose hacia ella.

Shuri asintió, pero su mirada se desvió hacia Zola, que ya empezaba a alejarse lentamente hacia las profundidades.

-¿A dónde va?

-Quien sabe, solo Namor a podido comunicarse con ellas, no han dejado que nadie mas las toque. A todos nos sorprendió que un Aethelmar te acompañara *comentó Byrrah.

-¿Aethelmar?

-Es una raza antigua que protege Atlantis desde hace milenios *explicó él con respeto* Son muy pocos. Sus crías suelen pasear por la ciudad, pero no dejan que cualquiera se les acerque, y mucho menos alguien de la superficie. Son muy inteligentes, si te ayudó y te guio, debe ser por algo.

Shuri observó la silueta de su amiga perderse en el azul. En ese momento, la radio de Byrrah emitió un pitido y sus ojos se abrieron de par en par al escuchar el reporte.

-¿Qué pasó?

-Nuestros radares detectan dos figuras enormes dirigiéndose hacia aquí a gran velocidad

Byrrah miró a la princesa con una mezcla de cansancio y urgencia antes de señalar hacia el corazón de la ciudad.

-Tiene que volver al palacio de inmediato. Allí estará segura *le indicó, esperando que por una vez siguiera las órdenes sin discutir.

Ella asintió con sospechosa calma.

El atlante partió rápidamente, gritando instrucciones a sus soldados para reforzar el perímetro.

Shuri comenzó a nadar en dirección al palacio, pero sus movimientos se volvieron más lentos al pasar junto a una de las imponentes torretas automáticas que custodiaban la muralla.

Se detuvo y la miró detenidamente de arriba abajo, analizando cada conducto y cada válvula de energía salina.

Miró a su alrededor, los guardias corrían de un lado a otro, cargando suministros y posicionando defensas, demasiado ocupados como para prestarle atención. Una sonrisa lenta y algo traviesa se dibujó en su rostro.

Se acercó a la torreta mientras sacaba de su equipo una daga de filo vibratorio.

-En realidad no pensaba ayudar *murmuró para sí misma mientras comenzaba a realizar cortes en el chasis de la máquina* pero... ¿Cómo podría dejar pasar la oportunidad de aplicar el cuarto paso del método científico?

Hundió la mano en los circuitos hidráulicos, ignorando las pequeñas chispas de energía que saltaban bajo el agua.

-Estoy segura de que me lo van a agradecer después *dijo con confianza mientras empezaba a desarmar los componentes internos.

===

Acuático cortaba el océano con velocidad. A medida que ganaba terreno, la escala real de aquellas criaturas empezó a hundirle el ánimo. Desde lejos parecían grandes, pero de cerca eran auténticas montañas de carne y escamas que desplazaban volúmenes brutales de agua con cada movimiento.

-Si tan solo tuviera a WayBig *pensó, apretando los dientes* Con él podría manejar esto de otra forma. Es una lástima.

Se impulsó con más fuerza, sintiendo la vibración de las estelas que dejaban las bestias.

-¿A cuál debería atacar primero, Sid? La tortuga tiene una gran defensa. El tiburón no se queda atrás, y la anguila es un suicidio, parece que todo su cuerpo está saturado de electricidad.

-Coincido *respondió la voz de Sid* El calamar es la opción más lógica para empezar. Solo debe tener cuidado de no quedar atrapado en sus tentáculos.

Legión asintió

-¿Y qué planea hacer? *insistió la IA* Su transformación actual no tiene el tamaño ni la potencia para plantarles cara

-Tú nunca lo experimentaste SID, pero si hay algo que desespera a los seres humanos, son los mosquitos. Esos bichos son odiosos y, a menos que los agarres con la guardia baja, es casi imposible matarlos. Ahora mismo, planeo ser ese mosquito.

Y se lanzó hacia el Calamar.

Al pasar junto a uno de sus enormes tentáculos, que se movía como una columna de músculo vivo, Acuatico puso sus manos sobre él y, abriendo su enorme mandíbula hasta el límite, mordió con todas sus fuerzas. Sus enormes dientes se hundieron profundamente, provocando que el calamar soltara un chillido de sorpresa

Casi de inmediato, el héroe vio cómo otro tentáculo se dirigía hacia él a una velocidad de vértigo. Esperando el momento, usó el mismo miembro que acababa de morder para impulsarse hacia afuera, saliendo disparado y esquivando el golpe por centímetros mientras el agua burbujeaba a su lado.

Mientras nadaba en paralelo al monstruo, extendió las garras de su mano izquierda y las clavó en la piel del calamar. Siguió avanzando a toda velocidad, cortando el tentáculo en línea recta mientras se deslizaba.

El titánico ser volvió a chillar y una nube de sangre oscura empezó a teñir el agua.

Para Legión, aquellos cortes eran profundos, pero para el cuerpo colosal del gigante, no pasaban de ser heridas superficiales y sumamente molestas.

La bestia no tardó en reaccionar con furia. Tres tentáculos más se lanzaron sobre él desde distintos ángulos, intentando rodearlo. Acuático intentó ganar distancia de inmediato

Esquivó el primer ataque con un coletazo potente que lo elevó unos metros. Se inclinó hacia un costado tanto como su cuerpo le permitió, logrando que el segundo tentáculo pasara de largo. El tercero venía demasiado rápido para esquivarlo por completo.

En lugar de intentar huir, Acuático decidió recibirlo de frente. Abrió la boca y mordió el extremo del tentáculo con una fuerza brutal, aguantando el impacto con las manos para que el golpe no lo aplastara contra su propio cuerpo. Usando la misma fuerza del ataque del calamar, se impulsó hacia atrás, logrando tomar una distancia considerable mientras el gigante se retorcía, confundido por la persistencia de aquel pequeño atacante antes de girar su enorme cuerpo con una pesadez.

El gran ojo del monstruo, una esfera amarilla y vidriosa, se fijó directamente en él.

Legión sintió un escalofrío que le recorrió la columna

«Ok, definitivamente las enormes bestias marinas si me dan miedo»

-Ya tengo su atención *le dijo a SID* ¿A quien me recomiendas compañera?

-El tiburón es la mejor opción para lo que planea señor

Acuático asintió y, juntando toda la fuerza que pudo en su potente cola, comenzó a nadar tras el rastro del tiburón blindado.

El calamar no se quedó atrás, lanzándose en su persecución

Desde su centro, un enorme pico córneo asomó entre la maraña de tentáculos hambrientos.

El agua burbujeó cuando el primer brazo del calamar intentó cerrarse sobre su cintura.

Acuático realizó un giro brusco hacia abajo, sintiendo la presión del golpe pasarle a centímetros de la aleta dorsal. Sin perder el impulso, hundió las garras de su mano derecha en la carne del tentáculo que acababa de esquivar, desgarrando una línea de piel blanda mientras seguía avanzando hacia el tiburón.

Otro tentáculo se disparó desde el costado, logrando rodearle el torso por un segundo.

Legión no entró en pánico, abrió su enorme mandíbula y hundió los dientes en el músculo que lo apretaba, arrancando un trozo de carne con un tirón violento de su cuello.

La presión cedió ante el dolor de la bestia, lo cual el héroe aprovechó ese hueco para impulsarse con una patada doble, ganando metros de distancia mientras la sangre oscura del calamar enturbiaba su visión.

Los ataques no cesaban.

El calamar lanzaba sus brazos como látigos pesados que generaban ondas de choque en el agua.

Acuatico nadaba en zigzag, esquivando un golpe que habría bastado para dejarlo inconsciente contra una roca, y respondía con zarpazos rápidos cada vez que una extremidad se le acercaba demasiado.

Sus garras dejaban surcos en la piel en el monstruo, pero él seguía enfocado en la silueta grisácea y blindada del tiburón que cada vez estaba más cerca.

Esquivando un último manotazo desesperado del calamar, Acuático logró llegar finalmente junto al lomo del tiburón.

La bestia blindada, totalmente concentrada en su nado hacia la ciudad, no tuvo tiempo de reaccionar cuando Legión, juntando toda la inercia que traía, extendió el puño y golpeó con fuerza directamente en el centro de su enorme ojo.

El impacto hizo que el gigantesco cuerpo del depredador se inclinara hacia un costado por la sorpresa y el dolor.

El héroe, usando la misma cara del tiburón como plataforma, tomó impulso y salió disparado hacia arriba, justo a tiempo.

Fracciones de segundo después, el calamar gigante llegó con todo su ímpetu.

Incapaz de frenar y ciego de furia, clavó su enorme pico córneo justo en el ojo herido del tiburón, hundiéndose con un sonido de carne triturada. Al mismo tiempo, comenzó a envolver sus tentáculos a lo largo del inmenso cuerpo blindado, apretando con fuerza

El tiburón reaccionó con violencia. Abrió sus fauces repletas de dientes y mordió varios de los tentáculos que lo asfixiaban. El calamar soltó un chillido subacuático, retirando esas extremidades heridas, pero inmediatamente usó otras para envolver la cabeza de su rival, cubriendo su boca por arriba y por debajo.

Con una lucha desesperada, el calamar lograba, a duras penas, impedir que el enorme tiburón abriera del todo sus mandíbulas mientras continuaba dañándolo con el pico. Ambas bestias comenzaron a revolverse en el agua, formando un torbellino de violencia y sangre oscura

Legión estaba a unos metros de distancia, observando el caos que había provocado.

Se sostenía el estómago con una mano mientras trataba desesperadamente de tranquilizar su respiración.

El esfuerzo físico había sido tremendo y sentía que los músculos le quemaban.

«Es irónico», pensó con una sonrisa amarga, «que en mi forma acuática me esté faltando el aire».

Sin embargo, el pensamiento se cortó cuando vio que el torbellino se rompía.

El tiburón, ignorando el dolor de su ojo y el peso del calamar, empezó a nadar en su dirección. A base de pura fuerza bruta, lograba abrir las mandíbulas poco a poco, desgarrando los tentáculos que intentaban sellarle la boca. El calamar chillaba sin soltarlo, hundiendo su pico una y otra vez, pero el tiburón no se detenía.

Acuático pudo ver perfectamente cómo el ojo sano del enorme depredador estaba fijo en él, brillando con furia. Parecía estar perdido en la sangre y el dolor, concentrado en la única cosa que pudo ver

-¡Tiene que nadar, señor, ahora! *le gritó Sid* Como el calamar lo ataca desde puntos que no puede ver bien, el tiburón se fijó en lo único que logró distinguir antes del choque: usted.

-Por Dios, dame un respiro

Y volvió a dar un fuerte coletazo, reanudando su nado desesperado. Detrás de él, cada vez más cerca, el tiburón abría y cerraba sus enormes fauces, llenas de sangre y pedazos de tentáculos.

Acuático sentía que el cuerpo apenas le respondía. Por más que forzaba los músculos, la distancia con el tiburón no aumentaba, al contrario, sentía las turbulencias de esas mandíbulas gigantescas lamiéndole sus aletas.

Giró la cabeza apenas un milímetro y vio que el depredador estaba por cerrarle la boca encima.

En un movimiento desesperado, dio un coletazo violento y cambió el rumbo, subiendo en vertical. El tiburón falló la mordida por un pelo, pero Legión no salió ileso, chocó de lleno contra el morro de la bestia. El impacto lo dejó mareado y perdió el control de su cuerpo, rodando por el lomo áspero del tiburón mientras este pasaba de largo como un tren fuera de control.

Salió disparado por la inercia, pero algo lo frenó en seco. Sus ojos tardaron un segundo en enfocar, justo cuando sintió que las costillas le crujían y un gusto metálico inundaba su boca.

Escupió una bocanada de sangre que se disolvió en el agua, un tentáculo masivo lo tenía envuelto, apretando con fuerza. Mordió desesperadamente, hundiendo sus dientes en la carne gomosa, pero el calamar se negaba a soltarlo esta vez.

La salvación vino del caos. El tiburón, al perder de vista a su presa, empezó a sacudirse como un loco, tirando mordiscos a todo lo que tenía cerca y hiriendo profundamente al calamar.

Por el dolor, el monstruo aflojó el agarre lo suficiente para que Acuático lograra zafarse, tomando distancia mientras esquivaba otros dos tentáculos que buscaban evitar su escape

El dolor era insoportable. Se sostuvo el brazo izquierdo, que ya no le respondía y emitía crujidos cada vez que intentaba moverlo. Estaba roto.

Apretó la mandíbula para no gritar

«Hijo de puta, casi me aplasta...creo que tengo alguna costilla rota también» pensó mientras observaba a los dos gigantes.

El calamar había soltado al tiburón. Tenía cinco de sus tentáculos destrozados, pero para sorpresa de Legión, las heridas empezaban a cerrarse y el tejido se regeneraba.

El tiburón, mientras tanto, se alejaba para dar una vuelta en la distancia, preparándose para volver con todo por quienes lo habían perturbado.

El calamar lo vigilaba con su ojo enorme, listo para seguirlo mientras su cuerpo ensangrentado se recuperaba.

-Diamante no me sirve, Cuatro Brazos menos...*murmuro el héroe, frustrado por las limitaciones de sus formas actuales en este entorno* Si tuviera algo de donde absorber energía, Chromastone sería un golazo.

-Señor, tiene que marcharse *le advirtió Sid* No tiene una forma capaz de lidiar con esta situación. Busque alguna estructura natural donde esconderse o use a Materia Gris, para seres tan grandes, una presa tan pequeña es casi imposible de seguir

Legión negó con la cabeza, aunque el esfuerzo le costó una puntada en el pecho.

Pensó en la tortuga y en la anguila que seguían camino a la ciudad.

«Si dejo a estos dos sueltos, nada me asegura que no sigan a los otros rumbo a Atlantis. Shuri tendrá que encargarse de los de arriba de alguna forma, pero con estos dos tengo que lidiar yo».

-En realidad *murmuró* sí tengo una transformación para esto.

Sid se quedó en silencio un momento

-Es demasiado peligroso señor *respondió la IA finalmente con un tono de advertencia* Los efectos secundarios y el daño a su psique podrían comprometerlo seriamente. No es una opción que deba considerar en su estado actual.

Legión dejó escapar una sonrisa leve

-Bueno, así es la vida del héroe, ¿no? No puedo dejarlos sueltos, así que...

Se impulsó hacia adelante, nadando directo hacia el calamar en una trayectoria de colisión.

Cuando estaba a punto de entrar en contacto con esa masa de tentáculos, golpeó el símbolo del Omnitrix con fuerza.

Una luz verde cegadora estalló en la oscuridad del abismo, dejando al monstruo sin ver por un instante mientras la transformación comenzaba.

=====

BUEEENAS, COMO ANDAN? ESPERO QUE BIEN

NUESTRO PROTAGONISTA LOGRO EVITAR QUE DOS DE LAS TITANICAS BESTIAS SIGAN SU TRAYECTO AUN QUE LAMENTABLEMENTE SU TRANSFORMACION NO PUEDE HACER MUCHO CONTRA TAN GRANDES BESTIAS, AHORA, CONTRA LAS CUERDAS, PARECE QUE TIENE UN PLAN PERO...¿QUE TRANSFORMACION USARA?

EN CUANTO A SHURI, LOGRANDO LLEGAR A TIEMPO A LAS MURALLAS DE ATLANTIS, LOGRO DAR EL AVISO A TIEMPO ANTES QUE LAS BESTIAS LLEGUEN GRACIAS A ZOLA, SU NUEVA AMIGA ACUATICA

ME PREGUNTO COMO LIDIARAN CON ESTAS BESTIAS? LO AVERIGUAREMOS EN EL PROXIMO CAPITULO

RECUERDEN QUE SI DESEAN COLABORARA ADICIONALMENTE, TENEMOS PATREON 

patreon.com/EmptyTag

COMO SIEMPRE, LES AGRADEZCO TODO SU APOYO Y SUS COMENTARIOS

SE ME CUIDAN GORDOS, UN BESO 😘

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