Cherreads

Chapter 71 - SOMOS UNO

En un rincón apartado de las profundidades del océano, varios soldados bárbaros vigilaban el perímetro de un almacén. De repente, todos se pusieron en guardia al detectar movimiento, pero bajaron sus armas al ver acercarse a sus compañeros.

El grupo volvía visiblemente golpeado, y entre ellos avanzaba Orka.

Uno de los guardias se acercó a el

-Has tardado más de lo que dijiste. Attuma no está-

Orka no lo dejo terminar. Su mano enorme se cerró sobre la cabeza del soldado, apretando con fuerza. El bárbaro soltó un quejido de dolor y, agarrando la muñeca de Orka, intentó liberarse en vano

-¿Un simple bárbaro inútil como tú se atreve a reclamarme algo?

Acto seguido, lo arrojó con violencia contra el suelo acuático. El golpe fue tan fuerte que el guardia quedó inconsciente al instante. Los otros soldados se apartaron rápidamente, mirándolo con temor y le abrieron paso sin decir una palabra.

Orka soltó un gruñido y siguió avanzando hacia el interior del almacén.

Al entrar, el ambiente era un caos. Había gente moviéndose de un lado a otro a toda prisa, cargando armas, cajas de munición y suministros, mientras varios guardias vigilaban.

Orka nadó entre el bullicio hasta detenerse frente a un enorme contenedor de metal, que se mantenía suspendido gracias a cuatro dispositivos magnéticos en las esquinas que facilitaban su traslado.

Frente a la estructura, con los brazos cruzados y una postura imponente, estaba Attuma, el conquistador y líder de los bárbaros. Orka se acercó, pero mantuvo una distancia prudente antes de hablar.

-No pudimos extraer a los otros cuatro titanes *informó* Fuimos emboscados por unos bastardos de la superficie. Y por si fuera poco, apareció su princesa junto a un atlante, supongo que su guardia personal. Estaban perdiendo, así que los wakandianos abrieron las jaulas y liberaron a todas las bestias para poder huir

Attuma se quedó en silencio durante un rato, procesando la información. 

-Entonces, la "sencilla tarea" resultó no ser tan sencilla.

Se dio la vuelta lentamente y clavó sus ojos en Orka.

-Te acepté aquí porque prometiste entregarme a las bestias, pero ante mi, solo veo una

Orka soltó un gruñido

-Aunque no pude traer a las otras, esta es la más importante. Casi mata al mismísimo Namor. Debería ser suficiente para usted.

Attuma sonrió

-Yo no soy quien decide eso... aunque, es cierto, esta es la más valiosa. Por esta vez dejaré pasar este enorme fracaso.

Se acercó a Orka con nado lento.

-Espero que valores mi misericordia y te asegures de corregir tus errores *sentenció* Porque te aseguro que no tendrás otra oportunidad.

Orka, apretando los dientes, solo pudo asentir ante la advertencia de su líder

Attuma le dio la espalda y caminó hacia el enorme contenedor de metal. Al posar su mano sobre la fría superficie, el cubo comenzó a sacudirse con violencia mientras un sonido grave y profundo, casi gutural, resonaba desde su interior.

Una sonrisa cruzó el rostro del conquistador.

-No te preocupes. Muy pronto, tendrás tu revancha.

===

T'Challa observó al soldado arrodillado en el centro de la celda. Esta carecía de toda agua, manteniendo una presión ajustada para que alguien de la superficie pudiera sobrevivir sin necesidad de traje.

Kwame, el soldado de la tribu del río, apenas se mantenía en pie; tenía el cuerpo molido a golpes, los dientes rotos y los ojos hinchados

-Lo juro por el honor de mi tierra *articuló con dificultad, apenas audible* Hicimos lo que hicimos por nuestra patria, por órdenes de nuestro rey.

T'Challa frunció el ceño. Por un instante, su instinto fue negar aquellas palabras, pero no pudo. Tras la charla que había tenido con su padre, la imagen impecable que guardaba de él se había resquebrajado. Aun así, mantuvo la compostura.

-Hablé con el Rey T'Chaka antes de bajar aquí *replicó* Mi padre nunca ordenó tal cosa. No tenemos motivos para atacar Atlantis, ni mucho menos para asesinar a su princesa.

Kwame alzó la cabeza, clavando sus ojos ensangrentados en los de T'Challa.

-Nuestra misión era altamente secreta. Los habitantes de las profundidades han estado atacando y rebasando nuestros límites, creyendo que sus acciones no tienen consecuencias. El Rey nos encargó darles un mensaje.

-¿Qué mensaje? *Pregunto T'Challa

-Nadie está a salvo de los colmillos de la Pantera *respondió Kwame con voz rasposa* No importa qué tan profundo en el océano se escondan; nuestras fauces encontrarán sus cuellos.

El príncipe bajó la mirada al suelo, sumido en el silencio.

Antes, habría jurado que esas palabras eran una mentira, que su padre jamás pensaría de esa manera. Pero ahora... ya no estaba tan seguro. Una duda amarga le recorrió el cuerpo: tal vez, en el fondo, su padre realmente tenía algo que ver con todo esto.

Unos pasos por detrás de la celda, la princesa Shuri y el joven héroe aguardaban

-¿No tienes algún alienígena que nos pueda ayudar con esto? 

Legión no respondió. Se quedó quieto, con la mirada clavada hacia la izquierda y luego hacia arriba, como si estuviera viendo algo que no estaba ahí. Shuri lo llamó otra vez, pero al ver que no respondía, le dio un codazo en las costillas.

El héroe dio un salto y la miró con sorpresa.

-¿Qué pasa? ¿Qué pasó?

-¿Estás prestando atención o no? 

-Sí, claro, es que... *Legión se aclaró la garganta* he estado pensando en un par de cosas y me he quedado un poco distraído.

Shuri levantó una ceja tras el casco, aunque no le dio más vueltas al asunto.

-Como decía *insistió ella, ignorando su excusa* ¿no tienes algún alienígena que nos pueda echar una mano? Porque ese tal Kwame solo da vueltas y no nos está diciendo nada concreto.

Legión desvió la mirada hacia la celda donde T'Challa interrogaba al soldado, dejando escapar un leve «mmm».

Echó un vistazo rápido de reojo a su reloj y luego volvió a mirar a Shuri, encogiéndose de hombros.

-Lamentablemente, no tengo un alienígena que lea la mente o que lo haga soltar la sopa más fácil, así que... *dijo, dejando la frase en el aire (o el agua?) con un gesto de resignación.

Shuri hizo una mueca tras su máscara y asintió. 

Se acercó un poco más a los barrotes de la celda, aguzando el oído para escuchar con atención la conversación de T'Challa

El joven héroe la observo alejarse un momento, cuando entonces sintió un escalofrío recorrerle la espalda al escuchar una voz susurrándole directamente al oído. 

«Vamos, ¿por qué mientes? Eso no es lo que un héroe haría. ¿Por qué no le dices que sí hay una forma? De hecho, ya la usaste antes... ¿recuerdas? Con Kouki, después de nuestro jueguito, cantó como un feliz pichón».

Legión frunció el ceño, apretando la mandíbula mientras su mirada escaneaba el pasillo con rapidez. No había nadie cerca, pero la sensación de que lo observaban se volvía asfixiante.

 Decidió apretar los puños e ignorar el sonido

«¿Así que ahora me ignoras?», continuó la voz, con un matiz burlón y dolido que le provocó una punzada en las sienes. «Eso hiere mucho mis sentimientos. Después de todo lo que hice por ti, ¿así es como me pagas?».

Legión cerró los ojos un instante, tratando de bloquear la voz. Sin embargo, su mente, traicionera, no pudo evitar preguntarse.

 ¿Ayudarme? ¿Cómo demonios se supone que me ayudaste?

«Vamos, no puedes en serio creer que las cámaras en Nueva York no te habrían captado aquella primera vez que te transformaste ¿Nunca te resultó curioso que, ni una sola vez, una cámara te enfocara justo cuando estabas cambiando?».

Legión bajó la mirada al suelo, sintiendo una punzada de náusea.

La voz no se detuvo, ganando un tono de lástima fingida

«O todas esas veces donde la situación te superaba ¿Cómo creíste que seguiste adelante?¿En serio no lo recuerdas? Aun que bueno...creo que es inevitable. Después de todo, yo mismo tuve que retocar algunas cosas en esa cabezota tuya para que pudiera seguir funcionando»

Legión escaneó el pasillo, sus ojos moviéndose con una ansiedad 

«¿De qué mierda estás hablando? Deja de decir porquerías. No soy un niño de diez años al que puedas engañar con un par de frases aterradoras. Se perfectamente quien eres, no va a funcionar».

La voz soltó una risita

«Entonces, dime... ¿Quién crees que soy?».

Legión frunció el ceño

«El'Terhor. Y no importa lo que hagas o digas, no te voy a dejar salir. No vas a escapar de este reloj, ni de mí».

La voz estalló en una carcajada que resonó en el cráneo de Legión, cargada de burla 

«Supongo que eso era de esperar. Después de todo, esa era la identidad de Fantasmático en la serie, ¿no? Pero te equivocas, chico. No soy El'Terhor».

En ese preciso instante, Legión levantó la vista y la realidad se distorsionó. El pasillo, el sonido de la voz de T'Challa de fondo, todo se desvaneció frente a la presencia espectral que se materializó frente a su rostro, flotando en el vacío.

-Yo soy tú.

-¿Señor?

La voz de Sid lo sacó de golpe de aquel trance.

-Sus constantes vitales se volvieron erráticas de repente. ¿Volvió a verlo?

Legión asintió lentamente.

-Sí...Está soltando porquerías para intentar confundirme.

-No debe escucharlo *advirtió Sid de inmediato* Si es posible, evite interactuar con él tanto como pueda. Mientras menos control o validación le dé en su mente, menor capacidad debería tener para afectarlo.

Legión asintió, aunque dejó escapar un suspiro de frustración mientras miraba de reojo hacia donde estaba Shuri.

-Lo intentaré *murmuró* pero es difícil hacer eso si el muy desgraciado también puede escuchar lo que estoy pensando.

===

Durante lo que parecieron horas, el príncipe de Wakanda intentó desentrañar la red de secretos que envolvía la misión del hombre.

Sin embargo, cada pregunta chocaba contra el mismo muro: Kwame, con los labios partidos y la mirada fija en el vacío, repetía una y otra vez su lealtad inquebrantable, insistiendo en que cada acto, por cruel que fuera, había sido necesario por el bien de su nación.

-Lo hice por Wakanda *murmuró el soldado por enésima vez

Shuri, que había estado observando la escena desde cerca, soltó un resoplido de frustración y se apartó de los barrotes. La impotencia le quemaba la sangre

-Esto es una maldita pérdida de tiempo *sentenció, girándose con brusquedad hacia donde debería estar Legión para pedirle una alternativa* Legión, esto claramente es un lavado de cerebro ¿tienes alguna idea de qué...

Se interrumpió a mitad de la frase. Sus ojos recorrieron el pasillo, buscando al héroe, pero el lugar estaba vacío. Legión había desaparecido.

====

La pesada puerta de piedra tallada se deslizo permitiendo el acceso a una estancia que desbordaba ostentación.

En el centro, dominando la habitación, una cama inmensa cargada de sedas y adornos submarinos servía de lecho al Rey Thakorr. El anciano lucía frágil, su cuerpo, consumido por la enfermedad, apenas se notaba bajo las mantas, y un fino tubo de suero corría hacia su brazo, marcando el ritmo de su respiración agónica.

Cuatro guardias reales custodiaban la estancia. Al unísono, se inclinaron con una mano firme sobre el pecho apenas Namor cruzó el umbral de la puerta. El príncipe de Atlantis levantó la palma, un gesto breve que ordenó el descanso de sus hombres.

-Retírense. Yo cuidaré de mi abuelo. Tomen cinco minutos, luego regresen.

Los soldados asintieron en silencio y abandonaron la habitación, dejando a Namor a solas con el monarca.

Al acercarse a la cama, la expresión del príncipe se suavizó, dejando ver una grieta en su imponente armadura emocional. Observó el rostro marcado por los años y sintió un peso insoportable en el pecho.

Se sentó en el borde de la cama y suspiro, dejando que los recuerdos lo abordaran.

Apenas cinco meses atrás, Thakorr aún conservaba esa vitalidad que lo definía, una fuerza impropia para su edad.

Luego, como si una sombra se hubiera posado sobre él, todo comenzó a desmoronarse, primero perdió el apetito, luego un letargo profundo se apoderó de sus sentidos, y finalmente, las palabras se le atascaron en la garganta hasta desaparecer por completo.

Dos meses habían pasado desde que cayó en aquel coma profundo que parecía robarle la vida día tras día.

Namor bajó la mirada, sintiendo que el mundo a su alrededor se aceleraba hacia el desastre. Las tensiones con la nación de la superficie crecían, los enemigos de Atlantis se movían en las sombras, y el dolor por el asesinato de su madre, Fen, seguía siendo una herida abierta.

-Tienes que despertar, abuelo *susurró* Los tiempos son oscuros y Atlantis necesita a su rey más que nunca. El pueblo te busca, pero yo... yo te necesito.

El silencio de la habitación, solo interrumpido por el leve siseo del equipo médico, fue su única respuesta.

Pero pronto, el ambiente en la cámara cambió de golpe. Namor captó una vibración inusual en el agua, un desplazamiento propio de un cuerpo. Se puso de pie como un resorte, su rostro endureciéndose en una máscara de furia.

-¿Se atreven a venir aquí? ¿Al lugar de descanso del Rey de Atlantis? En verdad buscan la muerte.

Frente a él, el espacio pareció distorsionarse y cinco figuras se materializaron. Los soldados de Wakanda desactivaron el camuflaje de sus trajes, revelando armas apuntando directamente al soberano. Uno de ellos, con la voz firme, tomó la palabra

-Es nuestro deber proteger a Wakanda. No permitiremos que sus planes sigan adelante. Antes de que traiga la destrucción a nuestra tierra, acabaremos con su vida.

Namor sonrió

-Me menosprecian si creen que pueden matarme así de fácil.

-Quizás sea difícil, si *respondió otro soldado, ajustando su posición* pero no podrá acabar con nosotros y proteger a su abuelo al mismo tiempo.

Sin previo aviso, los cinco abrieron fuego al unísono.

Fuertes ondas sónicas viajaron en el agua, dirigidas al príncipe. Namor reaccionó por instinto, sus manos se movieron, atrayendo el agua a su alrededor para forjar un escudo líquido que envolvió tanto a él como al lecho de Thakorr.

Sin embargo, el plan de los soldados era mucho más complejo.

Un sexto soldado apareció en la sombra, cargando un arpón especializado. La punta de vibranium vibraba con una frecuencia ensordecedora, cargada de energía cinética. El proyectil salió disparado a gran velocidad, atravesando el escudo de Namor como si fuera papel y enterrándose profundamente en su pecho.

El príncipe dejó escapar un gemido ahogado mientras escupía sangre, el impacto fue devastador. La fuerza de la embestida hizo que su escudo se desmoronara instantáneamente, dejando que las ondas sónicas golpearan su cuerpo. Namor salió disparado hacia atrás, directo hacia donde yacía su abuelo.

El horror de estrellarse contra el anciano le devolvió el sentido de la urgencia. Con los pulmones ardiendo, forzó a sus tobillos a reaccionar. Las pequeñas alas comenzaron a moverse, batiendo con desesperación.

Namor conjuró una última masa de agua, creando una columna densa que actuó como un freno de emergencia, logrando detenerse apenas a unos centímetros de la cama, evitando que el cuerpo inerte de su abuelo sufriera el menor rasguño.

-Libraremos a Wakanda del peligro de su existencia *sentenció el líder del grupo, mientras el soldado que había disparado el arpón comenzaba a manipular los mecanismos de su arma para recargarla.

Namor soltó un gruñido gutural. El dolor en su pecho era un incendio, pero la adrenalina, pura y salvaje, lo mantenía en pie.

Mientras los atacantes se posicionaban para una nueva descarga, el príncipe movió su mano en un gesto violento. El agua de la estancia respondió a su voluntad, envolviendo a los cinco mercenarios como una garra invisible. Entonces cerró el puño con fuerza y, al instante, la presión del fluido comenzó a comprimir sus cuerpos.

Uno de los soldados, desesperado, logró apretar el gatillo antes de ser aplastado. La descarga sónica golpeó a Namor directamente, obligándolo a perder la concentración por un segundo. El agarre del agua cedió, pero Namor ya estaba en movimiento. Acortó la distancia en un suspiro, lanzándose sobre ellos a gran velocidad.

Agarró a dos de los invasores por el cuello y los levantó, apretando con toda la fuerza que le quedaba en los brazos. Los trajes, reforzados con vibranium, resistieron el castigo sin ceder. El soldado que tenía en su mano derecha rio

-El vibranium es resistente, ¿no cree?

-Lo es *respondió Namor antes de estampar a un soldado contra el otro.

Sin soltar al que aún tenía cautivo, el príncipe atrajo una de las pistolas sónicas caídas mediante un impulso de agua.

-Es uno de nuestros secretos mejor guardados *dijo el príncipe* Pero Atlantis tiene acceso a mucho más vibranium del que le dijimos a Wakanda, y conocemos perfectamente las debilidades de este material.

Tras el visor del casco, los ojos del soldado se abrieron con horror.

Namor apuntó el arma sónica directamente al pecho de su rehén y apretó el gatillo. La frecuencia exacta hizo que la armadura comenzara a fracturarse, el dispositivo de integridad estructural falló, y en menos de un segundo, la inmensa presión del fondo marino aplastó el cuerpo del soldado. La muerte fue instantánea, una explosión de sangre que tiñó el agua.

Los cuatro soldados restantes abrieron fuego, pero Namor ya no estaba allí.

A pesar del arpón que le atravesaba el torso, el príncipe se desplazó con velocidad, las pequeñas alas de sus tobillos batiendo con fuerza mientras esquivaba las ondas sónicas que reducían los muebles de la sala a astillas.

Entonces volvió a disparar. La réplica del arma fue devastadora. Las ondas golpearon a los cuatro mercenarios y sus trajes colapsaron bajo la presión abismal, terminando con sus vidas de la misma forma brutal que el primero.

El príncipe dejó caer el arma, jadeando, con la sangre manando de su herida. Su mirada recorrió la habitación, buscando al sexto hombre, el del arpón. Solo para congelarse al verlo, el último soldado estaba de pie, justo frente al lecho de Thakorr, apuntando el arma cargada directamente contra el pecho del anciano rey.

-¿Crees que puedes amenazar a todo un país sin consecuencias? *espetó el soldado, con el dedo índice rozando el gatillo 

Namor frunció el ceño, el dolor en su torso intensificándose.

-Por como yo lo veo, es Wakanda quien amenaza a Atlantis *respondió entre dientes, tratando de ignorar el ardor.

El soldado soltó una carcajada distorsionada por su casco. 

-¿Crees que no sabemos lo que planean con ese maldito cristal?

Namor abrió la boca para replicar, pero un gruñido de agonía escapó de sus labios. El arpón clavado en su pecho seguía vibrando, emitiendo una onda sónica constante que le provocaba espasmos en todo el sistema nervioso.

-¿Te gusta ese juguete? *se burló el atacante* La princesa Shuri lo diseñó por si alguna vez una «gran amenaza verde y enojada» llegaba de visita a nuestro país. ¿Cómo dijo ella? Nunca esta de mas estar preparados

-El anciano no tiene nada que ver en esto *gruñó Namor* Me quieren a mí, así que no te atrevas a...

-Han subestimado a nuestro pueblo por demasiado tiempo *lo cortó el guerrero con frialdad* Ahora sabrás que no importa qué tan profundo te escondas en el océano...

Namor intentó invocar el agua, desesperado, pero el arpón actuaba como un parásito, desarticulando su conexión con el entorno. 

-Tarde o temprano, nuestros colmillos encontrarán su garganta.

El príncipe no esperó más.

Se lanzó hacia adelante con el resto de su energía.

Todo pareció ralentizarse, vio cómo el dedo del soldado se hundía en el gatillo y cómo el segundo arpón salía disparado. Namor alzó una mano, creando una lámina de agua frente a su abuelo, pero el proyectil la atravesó, impactando directamente en el pecho del anciano.

Thakorr, que llevaba meses en un coma profundo, abrió los ojos de par en par. Un gemido débil y agónico escapó de sus labios cuando el metal frío le atravesó.

-¡NO! *el grito de Namor desgarró el agua.

Llegó hasta el soldado en un abrir y cerrar de ojos, le arrancó el arma de las manos y lo sujetó del cuello con una fuerza sobrehumana.

-¡Por Wakanda! *susurró justo antes de ser golpeado contra el suelo con una violencia brutal.

Namor no se detuvo. Sus manos se cerraron en torno al cuello blindado de la armadura, sus músculos se tensaron hasta el límite y las venas de su cuello y sienes se marcaron bajo la presión de su propia furia. El metal comenzó a emitir un chirrido, quejándose bajo el agarre del príncipe. Grietas profundas surcaron el vibranium. El soldado, en un acto final, clavó una daga de vibranium en el costado de Namor, pero el príncipe ni siquiera reacciono.

El sonido del metal colapsando fue similar al de un glaciar partiéndose. Con un crujido final, la armadura cedió y Namor apretó hasta que el cuello del soldado fue triturado. La sangre tiñó el agua de un rojo intenso y voraz, bañando el rostro de Namor, quien permaneció allí, respirando con dificultad

-No... *la voz, vieja, rasposa y cargada de un esfuerzo supremo, quebró el silencio de la habitación.

Namor levantó el rostro de golpe, con las manos aún manchadas de sangre.

La puerta se abrió, los guardias reales irrumpieron en la estancia, pero al ver la escena —el desastre, la sangre flotando en el agua y el cuerpo de su monarca atravesado— se detuvieron en seco, con los ojos abiertos de par en par

Namor no los vio. Ignoró todo lo que no fuera el anciano frente a él.

Se acercó a Thakorr, tomando su mano temblorosa con delicadeza. Los ojos del viejo Rey, nublados por el largo coma, lucharon por enfocarse, centrando toda su voluntad en el nieto que le devolvía la mirada 

-No... no confíes... *logró susurrar Thakorr* Ellos... están aquí...B-B━

Con un último destello de fuerza, el anciano apretó el brazo de Namor, como si quisiera transferirle una advertencia final.

El príncipe lo observó, conteniendo el aliento, su propio pecho sangrando y su alma desgarrada, sintiendo cómo la vida se drenaba de los dedos de su abuelo.

Hubo un suspiro, un último espasmo en la mano de Thakorr, y luego, el silencio absoluto se reinstauró en la cámara. Los ojos del anciano perdieron el brillo, su mano se deslizó inerte y cayó con un suave murmullo contra las sábanas de seda.

El Rey Thakorr estaba muerto. Y en la mirada de Namor, mientras soltaba el cuerpo de su abuelo, algo dentro de él se quebró. La confusión se disipó, reemplazada por una frialdad absoluta, una oscuridad que prometía que el mundo de la superficie pagaría cada gota de aquella sangre real.

Los soldados permanecieron inmóviles, con la mirada perdida entre el cuerpo inerte de su antiguo monarca y el príncipe herido, hundidos en el abatimiento.

Uno de ellos, superando el estupor, se acercó con cautela hacia Namor y, con la voz quebrada, apenas pudo articular un

-Mi príncipe...

Namor no respondió de inmediato. Permaneció encorvado, con la mano apoyada sobre el lecho de su abuelo, mientras la sangre de los atacantes se mezclaba con la suya propia.

Tras unos segundos, su figura comenzó a erguirse.

Con un movimiento, aferró el arpón que aún permanecía incrustado en su pecho y tiró de él hasta extraerlo de su carne y lo arrojó al suelo con desprecio, donde el arma resonó contra el suelo para luego hacer lo mismo con la daga de vibranium en su costado

La herida abierta, profunda y sangrante, comenzó a cerrarse casi de inmediato gracias a su fisiología, aunque el rastro de dolor en sus ojos permanecía intacto.

Namor giró el torso, encarando a sus guardias.

Su mirada ya no albergaba duda o rastro alguna de diplomacia que se forzó a tener antes, sino la determinación implacable de un monarca que ha declarado la guerra.

-La diplomacia ha muerto aquí junto a mi abuelo...Ordeno la detención inmediata de cada habitante de la superficie. Sin excepciones. A todos.

Los guardias, al escuchar la orden, dejaron de lado el duelo para adoptar una postura marcial; asintieron con firmeza, conscientes de que aquel mandato marcaba el inicio de una nueva era.

=====

Legión rondaba por los pasillos de la base. iba de un lado a otro, intentando distraerse de aquella voz que atormentaba su cabeza

«Todo lo que he hecho ha sido para nuestro beneficio. Te he defendido, contenido, te he obligado a seguir adelante incluso cuando no podías más. ¿De verdad vas a seguir cuestionándome?»

Legión sacudió la cabeza tratando de expulsar aquel susurro, pero su cabeza no podía evitar responder

«Has estado jugando con mi cabeza»

La voz soltó un suspiro, casi condescendiente, cargado de una falsa lástima.

«Oye no me hables así, no tuve otra opción. Cada vez que intentabas bloquear mi ADN, cada vez que buscabas formas de encerrarme o borrarme, me vi obligado a intervenir. Tenía que distraer tu mente con cosas más urgentes: los desastres del mundo exterior, las crisis de otros, o simplemente mostrarte recuerdos específicos para desviar tu atención cuando estabas demasiado cerca de mi».

El héroe se detuvo al sentir una mano descansar en su cabeza

«Después de todo» concluyó la voz «a nadie le gusta ser bloqueado y encarcelado. ¿O es que tú habrías reaccionado diferente estando en mi lugar?»

El eco de su risa retumbó en las paredes de su cráneo

«¿Cuánto...cuánto sabes?»

«¿Cuánto sé? Bueno, el mundo es muy grande. Siempre habrá alguien observando, alguien que sabrá hasta tu secreto más profundo... ¿Era así el dicho?»

Legión sintió cómo la voz se acoplaba a su propia forma de pensar, fundiéndose con su propia voz interna, se volvía difícil el distinguir quien era quien

«Ya te lo dije, y espero que esta vez se te quede grabado...Tú y yo... somos uno».

El joven parpadeó, sacudiéndose el mareo. Al girarse, el frío del metal de una docena de rifles apuntándole le devolvió a la cruda realidad del pasillo.

-¡Quieto! *bramó el guardia al frente* Por órdenes directas del Rey Namor, usted y sus acompañantes quedan bajo arresto inmediato. No se le ocurra moverse.

Legión frunció el ceño. Su pulso, que ya estaba acelerado, empezó a martillear con fuerza.

«Vaya, qué oportuno, ¿no crees?» siseó la voz en su interior, con un tono burlón y excitado. «Sería una ocasión perfecta para transformarte en Fantasmático, ¿verdad? Podrías atravesar esos muros, ver el miedo en sus ojos cuando comprendan que no pueden tocarte... Vamos, solo dilo. ¿Qué hora es?»

Legión ignoró el susurro, aunque la tentación de ceder y pulsar el dial era un peso que le tiraba del brazo

-Escuchen...No sé qué está pasando, pero esto es un error. El príncipe Namor nos dio permiso de estar aquí, todos queremos lo mismo, paz

«Paz... qué palabra tan patética. Están listos para disparar. Si no te mueves tú, lo hará la muerte por ellos. ¿Vas a dejar que te encadenen como a un perro, o vas a dejarme salir a jugar?»

=====

BUEEENAS, COMO ANDAN? ESPERO QUE BIEN

COMO YA MENCIONE, ANDO COMPLICADO CON EL TRABAJO, TRATARE DE VOLVER A LO USUAL, PERO ESTA DIFICIL, APARTE QUE ESTOS ULTIMOS CAPITULOS ESTAN SIENDO DIFICILES

TAL PARECE QUE FANTASMATICO A DEJADO SU TIMIDEZ, Y TAMBIEN PARECE ESTAR TRATANDO DE CONVENCER A NUESTRO HEROE DE ALGUNAS COSAS, MENCIONANDO OTRAS, CONFUNDIRLO TAL VEZ?

TAMBIEN PRESENCIAMOS COMO LOS SOLDADOS DE HUNTER TRATARON DE ASESINAR A NAMOR CONFIANDO EN UN ARMA QUE SHURI DISEÑO PARA UN SEÑOR VERDE MUY ENOJADO, Y, AL NO PODER, ACABARON CON LA VIDA DE SU ABUELO, LO QUE HIZO QUE LA FURIA DEL PRINCIPE EXPLOTE

ME PREGUNTO QUE SUCEDERA EN LOS PROXIMOS CAPITULOS, RAPIDAMENTE NOS ACERCAMOS AL FINAL DE ESTE ARCO, AUN QUEDAN POR VER VARIAS COSAS 

TENEMOS PATREON, ASI QUE SI ASI LO DESEAN, PUEDEN DONAR A VOLUNTAD SI DESEAN APOYARME

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COMO SIEMPRE, LES AGRADEZCO TODOS SUS COMENTARIOS Y SU APOYO

SE ME CUIDAN GORDOS, BESOS 😘

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