Cuando uno es el creador de algo y más si esto es algo tan oscuro como el abismo, puedes sentir cuando se acerca.
Bruce lo sabía, Clark lo sabía, ambos lo sabían, sin embargo, no sabían a dónde iba...
El qué quería.
★★★
-Sueter azul o verde -Preguntó Jon mientras iba de un lado a otro, nervioso.
-Mmm, azul -Dijo apenas levantando la vista del teléfono -.Sirve que arreglas unas cosas
Jonathan ignoró este comentario, se puso a toda prisa el suéter y se miró al espejo.
-¿En serio? ¿No me veo mal?
-Jon, por dios, solo van a ir a tomar café, no es una cita
-Pero Dami aprecia la buena apariencia
-Entonces ponte un traje -Rodó los ojos.
-La última vez que me puse uno, Dami dijo que parecía que iba a pedir limosna
-No jodas -Levantó la mirada de su teléfono y lo miró -.¿Estás seguro de que te gusta?
-¡¡Jay!!
-Okey, okey, mala mía -Volvió a mirar su teléfono -.El suéter te hace ver inocente, ¿No es lo que le gusta de ti?
-¿Me hace ver adorable? -Preguntó Jon con ojitos esperanzados, Jay se alzó de hombros -.Entonces es perfecto -Escuchó los latidos acercarse a la puerta -.¡Llegó!
Damian estaba a punto de tocar la puerta cuando está se abrió y algo lo derribó.
-¡Dami!
-Jon, por dios, no tienes diez malditos años -Dijo esto pero a pesar de todo, sonrió.
-No veo que te desagrade
-Es nostálgico -Dijo antes de levantarse con ayuda de Jon.
Jay salió y se recargó de la puerta, Damian lo miró fijamente un momento antes de que este hablara.
-Por favor, llévatelo, si tengo que soportarlo solo cinco minutos más... Me volveré loco
-Te entiendo, no todos tienen mi paciencia...
-Ciertamente... -Concedió Jay, Damian suspiró y le lanzó una caja. Jay la atrapó y la abrió -.No jodas... -Era una cámara de resolución de 4k/120 fps, un sensor de 1/1.3 pulgadas y podía enlazarse a una nube. {fps = fotogramas por segundo}
-Consideralo un gesto de paz
-Mierda... Jonathan cagala y yo te parto tu madre
Jon rodó los ojos y empezó a caminar junto a Damian. Jay sacó su teléfono y marcó a su novio.
★★★
-¿Cómo dices que encontraste este lugar? -Preguntó Jon mientras tomaba una taza de café con un gato en sus piernas.
-Venía aquí desde los doce, quería asegurarme de que no hubiera cerrado -Dijo acariciando a un gato mientras otro se frotaba contra una de sus piernas.
-Parece que te extrañaron... -Sonrió enternecido por la escena, ver a Damian relajado no era común y le parecía adorable.
Jonathan sentía que era el mejor momento, de declararse, de decirle como se sentía.
Pero la maldición le arrancó las palabras.
-Tal vez... En fin, ¿Cómo está tu mamá?
-Esta bien, ha estado un poco más calmada desde que mi padre se retiró
-¿No se aburre?
-No, la granja lo mantiene ocupado... Por cierto, mi papá me pidió que te preguntara, ¿Cómo lograron recuperar la granja del banco?
-Mi papá compró el banco
-... ¿Es en serio? -Damian asintió.
-Además, sirvió para hacer crecer a industrias Wayne y detener algo de corrupción que después de una breve investigación descubrimos que sucedía en ese banco
-Tipico de los Wayne's... -Emitió una ligera risa y tomó otro sorbo.
-Ya deberías estar acostumbrado
-Estoy acostumbrado a ti, es diferente
Damian tomó un sorbo de su taza, más largo de lo usual para ahogar las mariposas que no lo dejaban pensar con claridad.
«¿Y ahora qué?» Pensaron al mismo tiempo, se quedaron callados mirando sus tazas.
«Malditas mariposas» Pensó Damian mientras luchaba por mantenerse sereno.
«¿Por que estoy tan nervioso? No es una cita» Jonathan apretó un poco más la taza, luchando con los nervios.
«Parezco un adolescente estúpido, ni que fuera mi primer amor... Bueno, sí, es mi primer amor, pero eso no tendría que entorpecer nada» Damian empezaba a frustrarse.
-... ¿Recuerdas el baile? -Preguntó Jon.
-Recuerdo que solo estuvimos ahí como diez minutos antes de que me echaran -Jonathan rió ligeramente.
-Sí, no me refiero a esa parte en específico
-¿Te refieres a lo del techo, pies izquierdos? -Se burló Damian.
-Ey, no me juzgues
-No juzgo, crítico
-Eres muy malo conmigo -Jonathan puso su frente contra la mesa.
-De hecho, soy muy suave contigo -Dijo Damian mientras acariciaba su cabello.
Jonathan se quedó quieto, simplemente dejando que Damian lo llenara de pequeñas caricias que para él significaban todo.
-Te extrañé mucho, Dami...
-... Ya estoy aquí, no volveré a irme
