La noche cubría Konoha cuando Mitsu volvió a ser citado.
Esta vez no hubo escolta visible.
Solo una sombra que apareció frente a su casa.
—Sígueme.
No dijo "por favor".
No hacía falta.
La sala ANBU
El lugar estaba oculto bajo la torre del Hokage.
Frío.
Oscuro.
Silencioso.
Frente a él había una mesa.
Sobre ella, una máscara.
Blanca.
Con marcas rojas y negras que parecían ojos alargados.
—Desde hoy —dijo Minato— dejás de existir públicamente.
Mitsu tomó la máscara.
—Tu nombre clave será Kuro.
Sombra.
Encajaba demasiado bien.
—Bajo esta máscara —continuó el Hokage— no hay rangos.
—No hay pasado.
—Solo órdenes.
Mitsu se colocó la máscara.
El mundo cambió.
No porque la máscara lo ocultara…
sino porque ahora nadie tenía derecho a conocerlo.
Entrenamiento ANBU
El entrenamiento comenzó esa misma noche.
No era como el de los jōnin.
Era brutal.
Combate a muerte simulado.
Interrogatorios.
Resistencia al dolor.
Combate en espacios cerrados.
Asesinato silencioso.
Mitsu no destacaba.
Dominaba.
Durante una práctica nocturna, dos presencias se colocaron frente a él.
—Tu nuevo escuadrón —dijo una voz grave.
El capitán.
Alto. Cicatrices visibles incluso bajo la máscara.
Nombre clave: Raiden.
A su lado, otro ANBU.
Cabello plateado que sobresalía por detrás de la máscara.
No hacía falta presentación.
—…Hatake Kakashi —pensó Mitsu.
Imposible no reconocerlo.
Raiden habló:
—Combate de evaluación.
—Sin matar.
Kakashi dio un paso al frente.
—He oído rumores —dijo—. Veamos si son ciertos.
El choque fue inmediato.
Kakashi desapareció primero.
Un shunshin corto, limpio, apenas un parpadeo de chakra.
Mitsu sintió el cambio de presión detrás suyo y giró al instante, bloqueando con el antebrazo el kunai que bajaba directo al cuello.
¡Clang!
El impacto vibró en el aire.
Kakashi giró sobre su eje y lanzó una patada baja buscando barrerle las piernas.
Mitsu saltó apenas lo justo, apoyó la mano en el hombro de Kakashi y se impulsó por encima de él.
Ambos aterrizaron espalda con espalda.
Ni medio segundo de pausa.
Kakashi lanzó tres shuriken hacia atrás sin mirar.
Mitsu giró, desvió dos con un kunai y dejó que el tercero rozara su ropa antes de usar kawarimi.
¡Puff!
El tronco explotó en su lugar.
Kakashi ya estaba encima.
—Rápido… —murmuró.
Una mano bajó hacia el sello.
—Raiton—
Mitsu apareció a su costado.
No atacó.
Solo golpeó la muñeca antes de que el chakra se formara.
El jutsu se disipó.
Kakashi retrocedió con un salto largo y sonrió bajo la máscara.
—Interrumpís antes de que nazca el jutsu… interesante.
Sellos rápidos.
—Kage Bunshin no Jutsu.
Dos Kakashi aparecieron a cada lado.
Uno fue directo de frente.
El otro rodeó por la derecha.
Mitsu no miró a ninguno.
Cerró los ojos un instante.
Escuchó.
Respiración.
Peso del cuerpo.
El chakra del clon era más liviano.
Cuando ambos atacaron, Mitsu giró hacia el real.
Choque seco de taijutsu.
Puños, codos, rodillas.
Demasiado cerca para sellos.
Kakashi cambió el ritmo, bajó el centro de gravedad y lanzó una patada giratoria.
Mitsu la bloqueó… pero sintió el truco.
Demasiado liviana.
El verdadero ataque vino desde arriba.
—¡Ahora!
El clon descendió con un kunai.
Mitsu soltó el bloqueo, giró sobre sí mismo y atrapó al clon del cuello.
—Mal ángulo.
El clon explotó en humo.
Kakashi apareció detrás suyo con velocidad ANBU real.
El kunai rozó su mejilla.
Sangre.
Mitsu dio un paso adelante, dejando que el arma pasara, y golpeó con el codo hacia atrás.
Kakashi bloqueó, pero el impacto lo empujó varios metros.
Ambos respiraban más fuerte.
No por cansancio.
Por concentración.
Kakashi bajó la postura.
Serio ahora.
—No sos un chūnin… —dijo— ni un jōnin común.
Mitsu no respondió.
Solo avanzó.
Esta vez fue él quien desapareció.
No con shunshin.
Con timing.
Kakashi perdió su silueta un instante.
Ese instante fue suficiente.
Mitsu apareció desde el ángulo muerto, golpeó la rodilla, forzó el desequilibrio y giró el cuerpo completo.
Kunai al cuello.
Firme.
Controlado.
Preciso.
Kakashi quedó inmóvil.
Silencio.
Mitsu se apartó de inmediato.
Kakashi exhaló lento.
—…Hace tiempo que nadie me gana así —admitió—. Sin fuerza bruta. Sin jutsu llamativo.
Miró de reojo los ojos de Mitsu, aún apagados.
—Y sin mostrar tus verdaderas cartas.
Mitsu no respondió.
Solo dio un paso atrás.
En el mundo ANBU,
hablar de más
era el primer error mortal.
Raiden levantó la mano.
—Suficiente.
Kakashi se incorporó lentamente.
Mitsu lo observó.
—Esos ojos tuyos… —dijo con seriedad— son una carga.
Kakashi no respondió.
—Si seguís usándolos antes de tener chakra nivel Kage… —continuó— te van a destruir.
Kakashi lo miró.
Asintió una sola vez.
No por obediencia.
Por registro.
Tomó nota mental.
Nada más.
Pensamientos en la sombra
Esa noche, solo, Mitsu reflexionó.
El Tercer Hokage no se va a quedar quieto.
Después de lo ocurrido…
vendría Danzō.
Su perro rabioso.
Mitsu no le tenía miedo.
Si venía Raíz…
mejor.
Podría recolectar ADN sin esconderse.
Y si Danzō aparecía personalmente…
—Entonces se termina todo —pensó.
No lo mataría por placer.
Pero no dudaría.
Y si Hiruzen intervenía…
no lo mataría.
Pero lo dejaría en cama el tiempo suficiente.
Y también tomaría su ADN.
El Árbol del Origen no distinguía rangos.
Solo potencial.
Primera misión
Días después, Minato los convocó.
—Misión nivel S encubierta.
Un mapa se desplegó.
—Un ninja de Konoha traicionó la aldea.
—Vendió información al País de la Tierra.
—Escapó.
Minato los miró uno por uno.
—Objetivo: localizarlo.
—Traerlo vivo… o muerto.
Raiden asintió.
Kakashi ajustó su máscara.
Mitsu no dijo nada.
Solo se colocó la suya.
Esa misma noche partieron.
Tres sombras.
Sin nombre.
Sin rostro.
Solo una certeza:
En el mundo ANBU…
no hay héroes.
Solo quienes regresan con vida.
Y quienes no.
