El ruido metálico de los vehículos militares se había vuelto parte del paisaje.
Desde que las grietas aparecieron en la ciudad, el ejército había establecido perímetros, zonas de evacuación y puntos de control improvisados. Para la mayoría de las personas, ver soldados significaba seguridad. Para Ryuven… significaba oportunidad.
—Vamos —dijo Haruna en voz baja—. Si van a entrar otra vez, tenemos que estar cerca.
Ryuven asintió.
Seguir al ejército era la mejor estrategia disponible. Ellos hacían el trabajo peligroso. Ellos debilitaban a los monstruos. Ellos arriesgaban la vida.
Y el sistema no distinguía entre héroes y oportunistas.
Solo contaba contribuciones.
Solo contaba experiencia.
Pero había un problema evidente.
Armas.
Sin armas, no podían participar en nada.
Sin participar, no había experiencia.
Sin experiencia, no había progreso.
Y sin progreso…
Morirían tarde o temprano.
Negación
El puesto militar estaba rodeado de civiles. Algunos pedían comida. Otros pedían protección. Otros lloraban.
Ryuven y Haruna esperaron su turno.
Un soldado joven los miró con cansancio.
—¿Qué necesitan?
Haruna habló primero.
—Armas. Cualquier cosa. Vamos a ayudar.
El soldado soltó una risa incrédula.
—¿Ayudar? Ustedes son civiles. Nuestro trabajo es protegerlos, no armarlos.
—Pero tenemos el sistema —insistió Haruna—. Podemos pelear.
El soldado negó con la cabeza.
—Precisamente por eso es peligroso. No tenemos autorización para entregar equipo militar. Si quieren sobrevivir, evacúen hacia las zonas seguras.
Ryuven intervino con calma.
—Entonces no hay nada que puedan darnos.
—Nada —respondió el soldado—. Váyanse antes de que esto empeore.
Fin de la conversación.
Haruna apretó los dientes mientras se alejaban.
—Maldita sea… ¿cómo esperan que sobrevivamos?
Ryuven no parecía molesto.
Solo pensativo.
—Era obvio.
—¿Obvio?
—Sí. Las armas son poder. Y el poder se controla.
Haruna lo miró de reojo.
—A veces hablas como si esto fuera un experimento social.
Ryuven sonrió apenas.
—Lo es.
Búsqueda
Sin acceso al equipo militar, solo quedaba una opción.
Improvisar.
Exploraron tiendas abandonadas, supermercados saqueados y edificios vacíos. La ciudad estaba cambiando rápido. La gente comenzaba a comportarse diferente.
Más agresiva.
Más desesperada.
Más peligrosa.
Finalmente encontraron lo que buscaban en una ferretería parcialmente destruida.
Barras de metal.
Cuchillos de cocina.
Herramientas.
No era ideal… pero era algo.
Haruna probó el peso de un cuchillo largo.
—Supongo que servirá.
Ryuven eligió una barra metálica corta, lo suficientemente pesada para golpear, pero manejable.
—Las armas simples son mejores al inicio —dijo—. Menos riesgo de perderlas.
Haruna lo miró con sospecha.
—¿Tú ya pensabas en esto antes?
—Solo lógica.
Pero no era solo lógica.
Ryuven estaba aprendiendo rápido.
Muy rápido.
Primer Humano Hostil
El encuentro ocurrió al anochecer.
Estaban regresando hacia la zona donde el ejército combatía cuando un hombre salió de un callejón.
Tenía un cuchillo.
Y una sonrisa extraña.
—Ustedes también tienen el sistema… ¿verdad?
Haruna tensó los hombros.
—¿Qué quieres?
El hombre inclinó la cabeza.
—Experiencia.
El silencio duró un segundo.
Luego todo pasó muy rápido.
El hombre atacó.
Haruna reaccionó por instinto, bloqueando con su cuchillo. El impacto fue torpe, descoordinado. Ninguno sabía pelear realmente.
Ryuven retrocedió.
No por miedo.
Por cálculo.
El atacante era más agresivo, pero también más descuidado. Sus movimientos eran amplios, desesperados.
Un civil.
Como ellos.
Pero con una diferencia.
Estaba dispuesto a matar.
Haruna gritó:
—¡Ryuven, ayuda!
Ryuven levantó la barra metálica… pero no golpeó.
Observó.
Analizó.
Esperó el momento.
Cuando el atacante perdió equilibrio tras un movimiento fallido, Ryuven empujó a Haruna hacia atrás y lanzó un golpe directo al brazo del hombre.
Un crujido.
El cuchillo cayó al suelo.
El atacante gritó de dolor.
Haruna reaccionó por reflejo y lo empujó con fuerza. El hombre cayó contra el pavimento.
Silencio.
Respiración agitada.
Nadie murió.
El atacante, llorando y sujetándose el brazo, terminó huyendo.
Ryuven bajó la barra lentamente.
Una notificación apareció frente a sus ojos.
[Has participado en un combate.][Condiciones cumplidas.]
Habilidad activa desbloqueada:
Impulso Breve (Nivel 1)Aumenta temporalmente la velocidad durante 3 segundos.Costo: Energía.Enfriamiento: 30 segundos.
Ryuven parpadeó.
Haruna también se quedó quieto.
—¿Viste eso…? —preguntó Haruna.
—Sí.
Otra ventana apareció.
[Habilidad activa desbloqueada:]
Reflejo Instintivo (Nivel 1)Mejora ligeramente el tiempo de reacción ante ataques cercanos.Costo: Pasivo/condicional.
Haruna sonrió.
—¡Sí! ¡Esto es bueno! ¡Esto es muy bueno!
Ryuven no sonrió.
Pero por dentro…
Estaba fascinado.
Descubrimiento
—Entonces… —dijo Haruna mientras caminaban—. Las habilidades aparecen cuando peleas.
—Parece que sí.
—Eso significa que tenemos que buscar combates.
Ryuven negó levemente.
—No. Significa que tenemos que elegir combates.
Haruna lo miró.
—¿Cuál es la diferencia?
—La probabilidad de morir.
Haruna soltó una risa.
—Siempre tan optimista.
Pero luego se puso serio.
—Ese tipo… estaba dispuesto a matarnos por experiencia.
Ryuven respondió sin emoción:
—Nosotros también lo estaríamos… si la situación lo exige.
Haruna lo observó en silencio unos segundos.
—Eres peligroso, ¿lo sabes?
Ryuven lo miró de vuelta.
—Tú también.
Ambos sonrieron.
Ninguno confiaba completamente en el otro.
Pero los dos entendían algo fundamental.
En el nuevo mundo…
Las alianzas eran herramientas.
Decisión
A lo lejos, se escucharon explosiones.
El ejército estaba combatiendo otra oleada de monstruos.
Ryuven miró en esa dirección.
Sus ojos brillaban con determinación.
—Vamos —dijo—. Es hora de ganar experiencia.
Haruna levantó su cuchillo improvisado.
—Usando a los militares otra vez.
—Sí.
Haruna sonrió.
—Me gusta cómo piensas.
Ryuven no respondió.
Pero en su mente, una idea se volvía cada vez más clara.
El mundo no recompensaba a los buenos.
Recompensaba a los inteligentes.
Y él…
Iba a ser uno de los que sobrevivieran.
