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Chapter 1 - Capitulo 1— Tercer angel despierta

El océano Pacífico, 13 de septiembre de 2015. Quince años exactos después del Segundo Impacto

El agua se abrió...

Primero fue solo una burbuja gigantesca que rompió la superficie a varios kilómetros de la costa japonesa. Luego vino el sonido.. no mejor dicho un rugido bajo, grave, como si la tierra misma estuviera tosiendo.. Y finalmente del agua mismo termino emergiendo.. 'él'

Sachiel, el Tercer Ángel.

Su cuerpo colosal, de ochenta y siete metros de altura según las primeras mediciones de NERV, se irguió lentamente entre las olas. La piel marrón oscura, gruesa y correosa como cuero, chorreaba agua salada que brillaba bajo la luz gris de la mañana. A ambos lados del torso se abrían seis pares de branquias enormes que se abrían y cerraban con un sonido húmedo, aspirando oxígeno por primera vez en quince años. La máscara ósea que cubría su rostro sin ojos parecía tallada en hueso pulido, sin expresión alguna que delatará sus expresiones. Sobre su espalda, plegadas como alas rotas de murciélago, descansaban dos membranas translúcidas que aún goteaban algas y restos de criaturas marinas que habían quedado atrapadas durante su largo sueño.

No tenía prisa. No sentía ira hacia los hijos de Lilith que venían atacarlo. Solo seguia una directiva antigua, grabada en su alma por Adán mismo avanza y reclama lo que es tuyo..

Cada paso que daba hacía que el fondo marino se sacudiera. Las olas se convertían en tsunamis en miniatura que llegaban a la costa vacía. Los peces que aún sobrevivían en esas aguas contaminadas huían en bancos desesperados, pero la mayoría simplemente morían al instante al tocar su Campo AT, una esfera invisible que distorsionaba la luz y el sonido a su alrededor.

Desde los satélites y radares del JSSDF, la alerta se activó en menos de noventa segundos.

-Patrón azul confirmado. Código Ángel. Objetivo: Tercero. Dirección: Tokyo-3. Velocidad: 45 km/h y aumentando.-

En las salas de mando subterráneas de NERV, el caos fue inmediato. Misato Katsuragi aún estaba en su auto, a medio camino de recoger a un chico llamado Shinji Ikari. Ritsuko Akagi ajustaba sus gafas con manos temblorosas mientras las pantallas mostraban la silueta del coloso acercándose. Gendo Ikari, sentado en su trono de comandante, no movió ni un músculo. Solo murmuró una orden

-Desplieguen todo lo que tenemos. No lo dejen llegar a la ciudad-

El primer ataque llegó desde el aire.

Veintidós aviones VTOL del JSSDF surgieron del horizonte como un enjambre de avispas metálicas. Sus motores rugían mientras soltaban una lluvia de misiles aire-tierra. Los proyectiles impactaron contra el Campo AT de Sachiel y simplemente... se detuvieron. Quedaron suspendidos en el aire durante un segundo eterno, girando inútilmente, antes de caer al mar como juguetes rotos. Algunos pilotos intentaron disparar cañones de 20 mm. Las balas rebotaron y destrozaron sus propios fuselajes. Tres aviones se desintegraron en el acto. Los demás solo pudieron observar aquel movimiento en pánico.

Sachiel ni siquiera levantó la cabeza. Siguió caminando. Una de sus manos enormes se movió con lentitud casi perezosa y lanzó una onda de choque de energía pura. El aire se rasgó. Dos VTOL más explotaron en bolas de fuego naranja que cayeron al océano.

En tierra, la 3ª División Blindada del JSSDF ya había formado una línea de defensa en las laderas del Monte Takanosu. Ciento cuarenta y siete tanques Tipo 90 y 74 apuntaban sus cañones de 120 mm. Los comandantes gritaban órdenes histéricas:

-¡Fuego a discreción! ¡Todo lo que tengamos!-

La andanada fue ensordecedora. Cientos de proyectiles impactaron contra la barrera invisible. El aire se llenó de humo y chispas. Durante diez segundos enteros pareció que el Ángel estaba siendo acribillado... hasta que el humo se disipó y Sachiel seguía allí, intacto. Ni un rasguño. Las branquias se abrieron y cerraron una vez, como si suspirara de aburrimiento..

Entonces llegó la orden definitiva desde el cuartel general

-Autorización para usar Mina N². Repito: Mina N². Objetivo: bajo los pies del objetivo. ¡Ahora!

El misil portador surcó el cielo como una estrella fugaz negra. Descendió en picada perfecta y se clavó en la tierra justo debajo de Sachiel, en la base del Monte Takanosu. Tres segundos de cuenta atrás. Y luego...

El mundo se volvió blanco.

La explosión no nuclear de alto rendimiento equivalente a una bomba táctica de 20 kilotones iluminó el cielo como un segundo amanecer. La onda de choque arrancó árboles enteros, levantó rocas del tamaño de casas y convirtió la ladera en un cráter humeante. La mitad inferior del cuerpo de Sachiel se evaporó en un instante: piernas, pelvis, parte del torso se licuaron en una lluvia de carne angelical que cayó como lluvia ardiente. La máscara ósea se rajó. Una de las alas se desprendió y cayó al mar ardiendo.

Durante casi un minuto completo, el Tercer Ángel pareció muerto.

Los soldados en tierra gritaron de victoria. En NERV, alguien aplaudió. Hasta Gendo levantó ligeramente una ceja

Pero entonces... el cuerpo comenzó a moverse.

La masa restante -solo el torso y la cabeza- tembló violentamente. Los tejidos expuestos burbujearon.. Huesos se reconstruyeron desde cero con un sonido húmedo y repugnante, con la carne cruda siendo amasada, la piel marrón oscura se extendió como pintura fresca. Las branquias se reformaron. El ala perdida brotó de nuevo y en menos de cuarenta segundos, Sachiel estaba completo otra vez.

Avanzando de nuevo como su nada hubiera pasado

Y entonces ocurrió lo que nadie esperaba.

El Ángel se quedó completamente quieto.

Su cuerpo gigantesco dejó de avanzar. Incluso las branquias dejaron de moverse. La máscara ósea que era su cara bajó ligeramente, como si mirara al suelo. Y empezó a temblar..

No era un temblor normal. Era un espasmo constante, que hacía vibrar el aire a su alrededor. Las lecturas en NERV se volvieron locas el patrón azul fluctuaba de forma aleatorio con el Campo AT, que hasta ese momento había sido estable, comenzó a distorsionarse.

En la sala de mando, Ritsuko Akagi se inclinó hacia la pantalla.

-¿Qué demonios...? El está... No imposible.. .. no tienen sentido. Parece que está... sufriendo?

Misato, que acababa de llegar al GeoFront con Shinji en el auto, levantó la vista de su teléfono.

-¿Sufrir? ¿Los Ángeles siquiera sufren?-

Nadie respondió. Porque nadie lo sabía realmente al ser su primer enfrentamiento directo

Pero dentro de la cabeza de Sachiel... el infierno acababa de abrirse.

Al principio fue solo una grieta.

Un pinchazo diminuto en la inmensidad de su conciencia, que llevaba quince años dormida y millones de años existiendo. Sachiel sintió algo extraño, algo que no pertenecía a su especie un recuerdo ajeno. De lo era un humano. Un chico llamado Alex, una habitación pequeña y desordenada. Un microondas viejo. El olor a ramen quemado. Y luego... dolor. Un dolor agudo, ridículo. La muerte más estúpida posible que Sachiel pudo presenciar

Sachiel intentó ignorarlo. Empujó el recuerdo como quien aparta una mosca. Pero la grieta se ensanchó.

De pronto, miles de imágenes lo invadieron.

El mismo tipo riendo con amigos en un mundo que no reconocía. solo en su apartamento a las tres de la mañana. muriendo.. deseando, con toda su alma rota, volver a ser a empezar.. Sentir... Tocar...

El Ángel cayó de rodillas. El impacto hizo temblar el Monte Takanosu entero. Un grito brotó de su garganta sin boca era un sonido gutural, roto, eh inhumano. No era el rugido majestuoso de un dios. Era el aullido de algo que está siendo violado desde dentro.. Las ventanas de los edificios más cercanos (a kilómetros de distancia) estallaron en cascada. Los soldados en tierra se taparon los oídos y cayeron de rodillas, sangrando por las orejas.

-¿Qué eres tú?-"pensó Sachiel, y su propia voz mental sonó aterrorizada por primera vez en existencia"

La respuesta llegó como un neutro, resonando por todas partes de su cabeza.. talvez nunca fue una respuesta si no mas bien el deseo subconsciente de quien lo estaba atacando

-Quiero ser humano otra vez-

El intruso..Simplemente empezó a devorarlo

Sachiel sintió cómo su alma, esa cosa antigua y perfecta que contenía el Fruto de la Vida, era rasgada pedazo por pedazo. Cada fragmento que desaparecía era reemplazado por algo asquerosamente mortal recuerdos de hambre, de soledad, de arrepentimiento, de deseo. El Campo AT del Ángel reaccionó por instinto, se hinchó, se multiplicó, se volvió asfixiante. Las lecturas en NERV mostraron que su poder se había triplicado en menos de un minuto. El aire alrededor del coloso se distorsionaba tanto que los aviones que aún quedaban en el cielo empezaron a perder altitud.

Sachiel intentó luchar.

Concentró toda su voluntad y empujó. Intentó expulsar al parásito. Intentó quemarlo con la energía pura de su núcleo S².... Pero nada funcionó. El intruso no se vía afectado por su poder....

El dolor se volvió insoportable.

Sachiel sintió cómo su propio cuerpo empezaba a traicionarlo. Los músculos se contraían contra su voluntad. Las branquias se cerraban solas. La máscara ósea crujió cuando la carne debajo empezó a cambiar, a comprimirse, a reformarse en algo más pequeño, más... humano para resumir lo.

-¡No! ¡Este cuerpo es mío! ¡Esta alma es mía!-

Pero Alex ya estaba dentro del núcleo. Ya estaba bebiendo la energía infinita del Fruto de la Vida como si fuera agua. Cada segundo que pasaba, Sachiel perdía más control. Podía sentir sus pensamientos siendo reescritos. Sus instintos siendo borrados y sustituidos por emociones humanas miedo, alivio, hambre, soledad..

Dos horas enteras duró la guerra interna.

Desde fuera, los humanos solo veían un espectáculo de pesadilla.

El Ángel arrodillado temblaba cada vez más fuerte. Su Campo AT crecía y decrecía como un corazón enloquecido. A veces emitía destellos de luz blanca que iluminaban todo el horizonte. Otras veces se encogía tanto que los tanques supervivientes podían acercarse un poco más... solo para ser lanzados hacia atrás por una onda repentina cuando su cuerpo regresaba a la normalidad

En NERV, Gendo Ikari se levantó lentamente de su asiento.

-Ritsuko. ¿Qué está pasando?-

-No lo sé, comandante.. Las lecturas no tienen sentido-

Sachiel, en su agonía final, tomó una decisión desesperada.

-Si no puedo expulsarte.... Entonces TE LLEVARÉ CONMIGO-

Concentró toda la energía restante de su núcleo S². Preparó la autodestrucción. El mismo mecanismo que usaría más tarde contra el EVA-01 en otro universo. Su cuerpo empezó a brillar desde dentro, preparándose para convertirse en una cruz de luz que arrasaría todo en kilómetros a la redonda.

Pero Alex fue más rápido.

El intruso ya controlaba el 87 % del organismo. Con una crueldad casi casual, exprimió toda la energía S² del Ángel como quien exprime un limón. La concentró en un solo punto y la liberó hacia afuera, no como explosión, como una detonación salvaje y sucia.

El cuerpo de Sachiel se convulsionó una última vez.

Sus rodillas se doblaron. La máscara ósea se partió por la mitad. Un grito final escapó de su garganta antes de que todo su ser colapsara sobre sí mismo.

La explosión fue cegadora.

Una bola de luz blanca pura iluminó el cielo de Japón como un segundo sol. La onda de choque barrió el Monte Takanosu, creó un nuevo cráter, destruyó los tanques restantes y llegó hasta las afueras de Tokyo-3 como un huracán. Las sirenas de evacuación aullaron más fuerte. En NERV, las luces parpadearon.

Cuando el humo y la luz se disiparon... no quedaba nada del Tercer Ángel.

Solo un silencio extraño. Y la sensación, en el fondo de la mente de todos los presentes, de que algo había salido terriblemente mal.

Nadie celebró.

Porque nadie entendía por qué el Ángel había muerto así.

Nadie excepto la conciencia que ahora ocupaba lo que quedaba de su masa.

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A varios kilómetros de distancia, en uno de los edificios residenciales evacuados del distrito oeste de Tokyo-3, la realidad se rasgó por un instante

Un chico de catorce o quince años apareció desnudo en medio del salón, jadeando. Con su cabello negro revuelto.. Piel pálida casi translúcida. Ojos rojos que brillaban con un tono sobrenatural.Un chico de catorce o quince años apareció desnudo en medio del salón, jadeando. Con su cabello negro revuelto.. Piel pálida casi translúcida. Ojos rojos que brillaban con un tono sobrenatural.

Se miró las mano. Las flexionó. Sonrió con una mezcla de alivio y terror absoluto.Se miró las manos. Las flexionó. Sonrió con una mezcla de alivio y terror absolutona mezcla de alivio y terror absoluto.Se miró las manos. Las flexionó. Sonrió con una mezcla de alivio y terror.

-...Lo logré.-

Alex se quedó mirando su reflejo en el espejo roto del baño durante casi un minuto entero. El cristal tenía una grieta diagonal que le partía la cara en dos, como si el universo le estuviera recordando que nada en él estaba completo.

Cabello negro, revuelto, un poco más largo de lo que recordaba en su vida anterior. Piel pálida, casi translúcida bajo la luz gris que entraba por la ventana. Y esos ojos... rojos. No de un rojo humano, sino de un carmesí profundo que parecía brillar con luz propia si los mirabas demasiado tiempo..

Se tocó la mejilla. La piel era cálida. Suave..

-Joder... -susurró, y su voz sonó más joven de lo que esperaba. Catorce, quince años como mucho-. Funcionó. Realmente funciono—

El apartamento seguía en silencio absoluto. El edificio entero parecía vacío. Fuera, las sirenas de evacuación seguían aullando a lo lejos, pero ya no con la urgencia de antes. Era un sonido repetitivo, que se niega a parar aunque el dueño ya esté muerto.

Alex se vistió con lo que había encontrado: camisa blanca dos tallas más grande (le colgaba en los hombros), jeans azules algo gastados y zapatos negros que le apretaban los dedos.

La cartera del ejecutivo que había huido estaba sobre la mesa. La abrió. Dentro había 47.000 yenes en efectivo, varias tarjetas de crédito, un carnet de conducir y una foto de familia que Alex prefirió no mirar demasiado. Se guardó todo en los bolsillos.

-Primera regla robar al rico primero -"murmuró con una sonrisa torcida" -. Gracias, señor... -"miró el carnet" - ...Tanaka Hiroshi. Dondequiera que estés, espero que estés a salvo-

Salió del apartamento sin cerrar la puerta. El pasillo estaba oscuro. Luces de emergencia parpadeaban en rojo. Olía a humedad y a comida abandonada. Bajó las escaleras (el ascensor no funcionaba) y empujó la puerta principal del edificio.

Tokyo-3 lo recibió como un cementerio futurista.

Las calles estaban semivacías. No completamente desiertas todavía quedaban algunos rezagados, militares, técnicos de NERV que corrían de un lado a otro, pero el 90 % de la población ya había sido evacuada a los refugios subterráneos o a las ciudades vecinas. Los edificios retráctiles, esos gigantescos rascacielos que podían hundirse bajo tierra, seguían en superficie porque la alerta se había levantado antes de tiempo. Algunos tenían las luces aún encendidas en pisos altos.

Alex caminó por la acera principal del distrito oeste. El viento traía olor a mar y a metal quemado. A lo lejos, en la dirección del Monte Takanosu, una columna de humo negro seguía subiendo al cielo. El lugar donde Sachiel había... correccion donde 'él' había muerto.

Sonrió.

No pudo evitarlo. Una risa nerviosa, casi infantil, le subió por la garganta.

-Estoy en Evangelion. Estoy literalmente en Evangelion. Y acabo de cargarme al primer Ángel antes de que Shinji siquiera llegara-

El pensamiento le provocó una oleada de emoción tan fuerte que tuvo que detenerse y apoyarse contra un poste de luz. El corazón le latía rápido debajo de esa carne, lo que suponía era su corazón estaba el núcleo S² reducido, comprimido, convertido en un motor diminuto dentro de su pecho. El Campo AT estaba ahí, siempre, imposible apagarlo del todo. Pero Alex lo había forzado hacia abajo, hacia dentro, hasta convertirlo en poco más que un vela. Un escudo tan débil que ni siquiera los sensores de NERV lo detectarían a menos que se pusiera a volar o a partir tanques con las manos.

-Bien hecho, Alex -"se dijo en voz baja para si mismo"-Mantén esa mierda a nivel normal o te van a clavar una Lanza de Longinus en el culo antes de que puedas decir "tercer Impacto"

Siguió caminando.

Pasó frente a un supermercado 24 horas cuyas puertas automáticas estaban abiertas de par en par. Las luces seguían encendidas. Nadie había tenido tiempo de cerrar. Entró. El aire acondicionado seguía funcionando. En los pasillos había carritos abandonados, algunos con comida todavía dentro. Tomó una mochila negra de una estantería, la llenó con onigiri, botellas de agua, chocolate, latas de café y un paquete de baterías. También cogió un cuchillo pequeño de cocina (por si acaso) y un cargador portátil.

Mientras pagaba en la caja automática (usando uno de los billetes de Tanaka), se miró las manos otra vez. No temblaban. En su vida anterior, después de morir frito por un microondas, había esperado la nada. Oscuridad eterna. En cambio, había despertado dentro de un Angel.

Y ahora era... esto.

Un chico de quince años con el poder de un Ángel.

Salió del supermercado y se sentó en un banco de la plaza central. Frente a él, un enorme panel digital mostraba las noticias de emergencia

«ALERTA CANCELADA - ÁNGEL ELIMINADO - REGRESO PROGRESIVO A LA NORMALIDAD EN 48 HORAS»

Alex soltó una carcajada baja.

-Cancelada. Claro. Porque yo decidí suicidarme antes de que el show principal empezará-

Sabía exactamente dónde estaba. Tokyo-3. Hakone. 2015. El mundo donde niños de catorce años pilotaban monstruos para salvar (o destruir) la humanidad. Conocía los nombres: Shinji Ikari, Rei Ayanami, Asuka Langley, Misato Katsuragi y Gendo ese hijo de puta...

Y sabía que acababa de joderle el plan maestro a Gendo de la forma más hermosa posible.

Sin Ángel real atacando la ciudad, no había excusa para activar el EVA-01. Sin combate, no había razón para arrastrar a Shinji al GeoFront y obligarlo a pilotar. Rei seguiría en el hospital, recuperándose de sus heridas anteriores o simplemente esperando en su tanque de LCL. Shinji probablemente estaría ahora mismo en la sala de espera de NERV, confundido, preguntándose por qué su padre lo había llamado si ya no había amenaza.

Alex sintió una punzada de culpa... seguida inmediatamente de una satisfacción salvaje.

-Que se joda -"murmuró"-. Que se joda todo el Instrumentality. Yo solo quería ser humano-

Se levantó y siguió explorando.

Caminó por la avenida principal. Pasó frente a la escuela municipal (vacía, las puertas cerradas con cadenas). Pasó frente a un arcade que aún tenía las máquinas encendidas, con juegos de ritmo parpadeando solitarios. Encontró un teléfono público y, por curiosidad, marcó el número de emergencias. Nadie contestó. Solo un mensaje grabado diciendo que todas las líneas estaban saturadas.

En un parque pequeño, cerca de un estanque artificial, se detuvo frente a un cartel de "BienvenidosaTokyo-3 - Ciudad de la Esperanza". Alguien había escrito con spray rojo debajo: "MENTIRA"

Alex se rio otra vez.

Se sentía... vivo. Realmente vivo. El sol tocaba su piel. El viento le movía el cabello. Podía oler el pan recién hecho que salía de una panadería abandonada. Podía sentir el latido de su propio corazón. Y debajo de todo eso, como un segundo pulso más lento y antiguo, sentía el poder de Sachiel. Podía, si quería, extender un dedo y partir el banco de piedra por la mitad sin esfuerzo. Podía hacer que su Campo AT se expandiera un milímetro y destrozar todos los cristales de la cuadra. Pero no lo hizo. Lo mantenía encerrado. A propósito. Como quien contiene la respiración bajo el agua.

-Soy un Ángel disfrazado de adolescente -"dijo en voz alta, probando cómo sonaba" -Genial... Sueno a pendejo, por ahora solo necesito no morir otra vez-

Pensó en su siguiente paso.

Necesitaba una identidad falsa. No podía seguir usando la cartera de Tanaka para siempre. Tendría que encontrar un lugar donde falsificar documentos. O hackear algún sistema. O... simplemente vivir como un fantasma durante un tiempo. Tokyo-3 era grande. Muchos edificios estaban vacíos. Muchos apartamentos abandonados. Podía esconderse por ahi, para observar o aprender.

Y quizás... solo quizás... evitar que el mundo terminara en un océano de LCL naranja.

O tal vez acelerarlo. Aún no lo habíadecidido.

Se metió las manos en los bolsillos y siguió caminando hacia el centro. Las sirenas seguían sonando a lo lejos, pero ahora sonaban diferentes. Ya no eran de alarma. Eran de rutina. De vuelta a la normalidad.

Alex sonrió con todos los dientes.

-Bienvenido a casa, Sachiel-kun-

por primera vez en quince años (o en toda su existencia, dependiendo de cómo lo vean ustedes), el Tercer Ángel sintió algo que ningún Ángel había sentido jamás

Curiosidad humana..

Alex siguió caminando hacia el centro de Tokyo-3 con las manos en los bolsillos y una sonrisa que no se le borraba de la cara. El sol ya estaba más alto, pero la ciudad seguía en ese extraño limbo de evacuación parcial: semáforos funcionando, tiendas con luces encendidas y casi nadie en las calles. Para él, que venía de un mundo gris y muerto tras morir, esto era Disneylandia. O mejor dicho... su primera vez real en Tokio.

Porque sí, técnicamente era Tokyo-3, pero para Alex era Tokio. La Tokio de los animes que había visto mil veces en su antigua vida. Los edificios retráctiles, los carteles en japonés, el olor a asfalto caliente mezclado con el mar lejano. Todo le parecía nuevo, brillante, vivo.

-Primera vez en Tokio y soy un Ángel disfrazado de quinceañero..-"murmuró mientras cruzaba un paso de peatones vacío" -Vida, me estás malcriando-

El dinero le quemaba en el bolsillo. La cartera de Tanaka Hiroshi tenía 47.000 yenes en efectivo y tres tarjetas de crédito con límites que, según el último extracto que había visto, superaban el millón de yenes cada una. Alex sabía que el reloj estaba corriendo: en cuanto el dueño se diera cuenta de que le habían robado el apartamento (o al menos que alguien había entrado y usado sus cosas), las tarjetas se bloquearían. Horas. Quizás un día como máximo.

-Entonces... -"se dijo con una sonrisa de diablillo" - vamos a gastar todo lo que se pueda antes de que el llame al banco-

Primero encontró un konbini(tienda de conveniencia) abierto. El empleado, un chico de unos veinte años con cara de sueño, ni siquiera levantó la vista cuando entró. Alex agarró una canasta y empezó a llenarla como si el mundo se fuera a acabar mañana.

Onigiri de atún, de salmón, de umeboshi. Tres tipos diferentes de ramen instantáneo. Paquetes de Pocky, KitKat de matcha, galletas de octopus, bebidas energéticas, latas de café helado, helado de vainilla en tubos... todo lo que veía, lo metía. Cuando llegó a la caja, el empleado parpadeó.

-¿Todo eso... para ti solo?-

Alex sonrió con todos los dientes.

-Soy un chico en crecimiento.-

Pagó con efectivo. 8.400 yenes. Salió cargando dos bolsas enormes y se sentó en la acera de enfrente, bajo un árbol de ginkgo.

Y entonces... comió.

Sachiel nunca había comido en su vida. Nunca lo había necesitado. Su cuerpo angelical se alimentaba directamente del motor S², energía infinita del Fruto de la Vida. Comida era un concepto absurdo para él.

Pero ahora Alex estaba al mando. Y Alex tenía quince años de hambre acumulada.

Abrió el primer onigiri y le dio un mordisco. El arroz estaba tibio, el atún salado, la nori crujiente. Sus ojos se abrieron como platos.

-...¿Qué carajos es esto? -"susurró con la boca llena"

Devoró el primero en tres bocados. El segundo en dos. Para el tercero ya estaba gimiendo de placer como Goku después de un banquete de Senzu. Abrió una lata de café y se la bebió de un trago. Luego un KitKat entero de un solo mordisco. Helado directamente del tubo, sin cuchara. Ramen crudo (porque no tenía agua caliente y no le importaba).

La gente que pasaba de lejos (pocos) lo miraba raro. Un adolescente pálido con ojos rojos devorando comida como si fuera su última comida en la Tierra. Alex no se daba cuenta o simplemente no le importaba porqué en ese momento estaba en el paraíso.

-Esto... esto es mejor que cualquier cosa que haya probado en mi vida anterior -"dijo entre bocados, con arroz pegado en la mejilla" -. Sachiel, cabrón, ¿cómo viviste quince años sin probar esto? ¡Eres un idiota!-

Se rio solo. Una risa fuerte, genuina, que hizo que una señora que cruzaba la calle acelerara el paso.

Cuando terminó las dos bolsas (literalmente todo), se levantó con la barriga llena por primera vez en... bueno, nunca y de echo todavía tenía hambre..

-Siguiente parada centro comercial-

El Hakone Plaza(el centro comercial más grande de Tokyo-3) estaba medio vacío, pero las tiendas seguían abiertas. Alex entró como un toro en una cristalería.

Primero ropa. Se compró tres conjuntos completos: sudaderas oversized, jeans nuevos, zapatillas blancas impecables, chaquetas, calcetines, ropa interior (porque la que llevaba le quedaba rara). Todo con tarjeta. 128.000 yenes. El cajero ni pestañeó.

Luego electrónica. Un teléfono nuevo (el más caro que tenían para esa época), auriculares inalámbricos, un cargador portátil gigante. "Porsiacaso", se dijo. 89.000 yenes más.

Después... la parte divertida.

Entró en una tienda de artículos para el hogar. Y se volvió loco.

Una maleta enorme de cuatro ruedas, negra y resistente, tamaño cabina de avión pero con espacio para todo. "Necesito llevar suministros", pensó. Pero no se quedó ahí. Metió dentro:

- Una cafetera eléctrica de lujo

- Una olla arrocera

- Dos sets de sartenes antiadherentes

- Un microondas pequeño (vaya ironía)

- Toallas, sábanas, almohadas ("porque un Ángel también merece dormir cómodo")

- Un mini refrigerador portátil

- Una lámpara de escritorio con luz LED

- Un set de platos y cubiertos que ni siquiera iba a usar

- Una planta artificial (porque sí)

- Y, por puro capricho, una figura de Goku Super Saiyan de colección que vio en una vitrina cercana-

Todo dentro de la maleta. Pagó con la segunda tarjeta. 247.000 yenes. La máquina casi se atragantó.

El empleado de la tienda lo miró como si fuera un extraterrestre.

-¿Vas... amudartehoy o qué?-

Alex sonrió como un niño con juguetes nuevos.

-Algo así. ¿Me ayuda a cerrar la maleta? Pesa un poco.-

Cuando salió del centro comercial arrastrando la maleta gigantesca (que rodaba perfectamente), ya había gastado más de 450.000 yenes en menos de dos horas. Y todavía le quedaban dos tarjetas llenas y el efectivo restante.

Se detuvo en una plaza con una fuente. Se sentó en el borde, abrió otra bolsa de snacks que acababa de comprar y siguió comiendo. Esta vez takoyaki recién hechos de un puesto callejero. El vendedor casi se quedó sin stock.

Cada bocado era una revelación.

El sabor salado del pulpo, la textura crujiente por fuera y suave por dentro, la salsa dulce y picante... Alex cerraba los ojos y gemía de placer. Sachiel, en algún rincón profundo de su mente, observaba en silencio, confundido y casi... envidioso. ¿Esto era lo que los humanos sentían todo el tiempo? ¿Esto era vivir?

-Nunca más voy a pasar hambre -"juró Alex mientras se lamía los dedos" -Nunca-

El sol empezaba a bajar. Las sirenas de evacuación ya se habían callado del todo. Algunas luces de los edificios retráctiles comenzaban a encenderse de nuevo. Tokyo-3 volvía lentamente a la normalidad.

Alex se levantó, agarró la maleta (que ahora pesaba como cuarenta kilos y rodaba como si nada) y empezó a caminar de vuelta hacia el apartamento abandonado. La ciudad semi-vacía le pertenecía por unas horas más. Podía gastar, comer, reír y ser normal.

Y mientras caminaba, con la barriga llena y la maleta llena de cosas que probablemente no necesitaba, pensó en lo irónico que era todo

Un Ángel que nunca había necesitado nada... ahora quería todo.

Y lo estaba consiguiendo.

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Fin del episodio 1

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