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Chapter 57 - DECLARACION DE GUERRA

En el corazón del laboratorio de diseño de Wakanda, un santuario de tecnología punta donde la luz azulada de los hologramas baña el rostro de Shuri. La princesa está encorvada sobre una consola flotante, sus dedos moviéndose con una velocidad que roza lo inhumano. Filas interminables de código fluyen ante sus ojos, reflejándose en sus pupilas concentradas.

-Ya casi te tengo, bastardo... *susurra para sí misma, con los dientes apretados y el ceño fruncido.

De repente, dos manos se posan con firmeza sobre sus hombros.

-¡AH! *Shuri salta de la silla con un grito agudo, casi perdiendo el equilibrio.

Se da la vuelta con el corazón a mil por hora, encontrándose con la cara divertida de T'Challa, quien no puede contener la risa.

-No sabía que la súper genio y princesa de Wakanda pudiera emitir sonidos tan agudos *se burla él, cruzándose de brazos.

Shuri lo mira con furia, sus cejas casi juntándose en el centro de su frente. Sin decir una palabra, se gira de nuevo hacia la pantalla y empieza a teclear frenéticamente.

-No, no, no... ¡No! *exclama, golpeando la mesa con frustración antes de saltar sobre su hermano.

T'Challa, con los reflejos de un guerrero entrenado, esquiva el manotazo y bloquea el siguiente con elegancia.

-¡Oye! ¿Qué te pasa? Solo era una broma *dice, manteniendo la distancia.

-¡Estaba en algo sumamente importante! *le grita ella, señalando la pantalla donde un rastro de datos acaba de desvanecerse* ¡Y por tu culpa, lo perdí! ¡Perdí su rastro!

T'Challa levanta una ceja, pasando del humor a la confusión.

-¿Rastro? ¿De qué estás hablando?

Shuri exhala un suspiro cargado de irritación y se cruza de brazos, mirando la pantalla

-Desde hace un mes, estoy convencida de que alguien ha entrado en la red de Wakanda. Alguien está husmeando en nuestros servidores privados.

-Eso es imposible, Shuri *replica T'Challa con calma* Padre ha dicho mil veces que nuestra red es impenetrable. Es un orgullo de nuestra nación.

Shuri bufa, rodando los ojos.

-Padre dice muchas cosas, pero nada es impenetrable. Solo ocurre que nadie lo había logrado romper antes.

-¿Se lo has mencionado ya? *pregunta T'Challa.

Shuri lo mira con sarcasmo.

-¿Tú qué crees?

T'Challa se queda pensativo un momento. Luego, endereza la espalda y cambia su postura, imitando la voz profunda y autoritaria de su padre

-"Hija mía, has pasado demasiado tiempo encerrada entre tus juguetes tecnológicos" *dice, clavando la imitación.

Shuri hace una mueca, dándole la razón, y golpea la mesa con el puño en señal de rendición.

-Exactamente eso me dijo. Hablé con los expertos de ciberseguridad y dicen que no han encontrado nada. "Limpieza absoluta", dicen los idiotas.

-¿Y tú sí encontraste algo? *pregunta T'Challa, inclinándose hacia ella.

Shuri guarda silencio un segundo, desviando la mirada hacia sus hologramas.

-Nadie más se da cuenta porque son unos incompetentes *responde ella con amargura* Pero yo lo veo. Este intruso es extremadamente bueno. No se limita a cubrir sus huellas; literalmente las borra del registro, como si nunca hubiera pasado nada. Pero un día, mientras estaba husmeando en los secretos de...

Se detiene en seco, mirando a T'Challa, quien le devuelve una mirada de desaprobación 

-Quiero decir... mientras estaba asegurando los secretos de nuestra nación *se corrige rápido* casualmente encontré a alguien más allí. Y ese alguien se dio cuenta de mi presencia. 

Shuri vuelve a la pantalla, mostrando un mapa de nodos que parpadean en rojo.

-Para cualquiera, seguirlo a través de la red wakandiana hubiera sido imposible. Borra sus pasos en segundos. Pero yo pude. Lo perseguí hasta que mis dedos se acalambraron, y ahí fue cuando le perdí el rastro la primera vez. He estado buscándolo todos los días, revisando cada documento, cada registro...

-¿Por eso no salías de tu habitación? *la interrumpe T'Challa* ¿Por estar siguiendo a un fantasma digital?

-¡No me interrumpas! *lo chita ella, señalándolo con un dedo* Por un momento creí que me había equivocado, que tal vez era un error del sistema... hasta que hoy lo encontré de nuevo. Estaba ahí, justo frente a mí... ¡y lo perdí porque a un tonto se le ocurrió hacerme una broma!

T'Challa se rascó la nuca, con la mirada perdida en los hologramas que aún parpadeaban. El silencio se prolongó lo suficiente como para que Shuri apretara los puños, ofendida.

-¿En serio? ¿Tú tampoco vas a creerme? 

-No es eso hermana. Por supuesto que creo en ti, pero... *T'Challa suspiró, buscando las palabras adecuadas* Estos últimos años no has sido...

-¿Responsable? *completó ella con sarcasmo.

T'Challa movió la cabeza de lado a lado, restándole importancia al término, y empezó a caminar lentamente por el laboratorio.

-Algo así. Eres una genio, Shuri. Sobresaliente en todo lo que haces. Desde niña fuiste como una esponja, capaz de absorberlo todo para luego hacerlo mejor. Eres, posiblemente, la mayor mente en la historia de nuestra nación. Pero, en algún punto, perdiste la pasión por aprender. Dejaste de intentar superarte, perdiste la ambición. Si lo hubieras querido, incluso el manto de Black Pan...

-No quiero *lo cortó Shuri tajante* Nunca quise el manto de Black Panther. No me interesa.

T'Challa se detuvo y la señaló con el dedo.

-Exactamente ese es el problema. ¿Qué es lo que te interesa, Shuri?

La princesa guardó silencio, mirando sus manos. Pensó un momento antes de responder con voz baja.

-Me interesa encontrar al intruso.

-Tal vez... *continuó T'Challa con suavidad* tal vez sea porque no sabes qué te motiva, que has creado esto en tu mente. Crees haber encontrado a alguien mejor que tú, algo que está ahí pero que no logras atrapar. Un desafío que justifique tu encierro.

Shuri cruzó los brazos, indignada.

-¿Entonces crees que me estoy volviendo loca?

-Nunca dije eso. Solo digo que, después de tanto tiempo tonteando y sin interesarte por nada real, tu cerebro ha fabricado este "desafío" para sentirse vivo de nuevo.

Shuri levantó una ceja y le dedicó una mueca de incredulidad. T'Challa se acercó a ella, posando sus manos sobre los hombros de su hermanita.

-¿Cuándo fue la última vez que saliste de aquí? ¿Cuándo fue la última vez que saliste con un amigo?

-Sabes perfectamente que no tengo amigos *replicó ella desviando la mirada.

-Eso es porque te has distanciado de todos *insistió su hermano* Si tan solo vieras Wakanda con tus propios ojos y no a través de una pantalla... Si vieras a tu gente, a tu pueblo, tu cultura...

-Nadie conoce la cultura de Wakanda mejor que yo *lo corrigió ella rápidamente.

T'Challa rodó los ojos, divertido.

-Sabes a lo que me refiero. Sal y socializa, Shuri.

Ella se quedó mirando la computadora y luego a su hermano, debatiéndose internamente. El código perdido aún le escocía en el orgullo, pero el cansancio empezaba a pesarle en los párpados.

-Por favor... *pidió T'Challa con una sonrisa cálida* Hay un carnaval hoy, justo ahora. Podríamos ir juntos, pasar tiempo como hermanos. Como en los viejos tiempos.

Shuri soltó un largo suspiro, dándose por vencida. Con un gesto, apagó la computadora y los hologramas se desvanecieron, dejando la sala en una penumbra más natural. Se giró hacia T'Challa con una expresión seria.

-No estoy loca. Sé lo que vi *sentenció* Pero, al menos por hoy, me tomaré un descanso y seguiré a mi tonto hermano para divertirme en ese festival.

T'Challa sonrió de oreja a oreja, satisfecho. Shuri caminó hacia la puerta, la abrió y miró hacia atrás por encima del hombro.

-¡Apúrate! Tengo ganas de comer helado *le gritó antes de salir al pasillo.

T'Challa negó con la cabeza, riendo para sus adentros, y se apresuró a seguirla.

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El festival en las calles de la capital era una explosión de color y sonido. Los puestos de comida desprendían aromas a especias y dulces, mientras que la música de tambores tradicionales se mezclaba con ritmos modernos que hacían vibrar el suelo.

Caminando entre la multitud, Shuri sostenía un enorme helado de frutas exóticas con una expresión de satisfacción que no intentaba ocultar.

Detrás de ellos, manteniendo una distancia respetuosa pero con la mirada alerta, un pequeño grupo de Dora Milaje los escoltaba. Okoye, al frente del grupo, mantenía su lanza en posición relajada, pero sus ojos no dejaban de escanear cada balcón y cada esquina, aunque una pequeña sonrisa casi imperceptible delataba que ella también disfrutaba del ambiente festivo.

-¿Ves? Esto es mucho mejor que mirar líneas de código en una habitación oscura *dijo T'Challa, dándole un empujoncito amistoso en el hombro.

-El helado es aceptable *respondió Shuri, dándole una lamida a su cono* Pero no te acostumbres, hermano. Mañana mi laboratorio me reclamará.

Pasaron frente a un puesto de juegos donde los jóvenes intentaban derribar objetivos con pequeños proyectiles de energía de baja potencia. T'Challa se detuvo, con los ojos brillando de forma traviesa.

-¡Oh, no! Ni lo pienses *advirtió Shuri, pero ya era tarde.

-¡Vamos hermanita! *la animó T'Challa mientras pagaba por unos turnos a pesar de la insistencia del encargado de hacerlo gratis* Demuéstrales que esa puntería de la que presumes en tus inventos sirve para algo real. ¡Es por el honor de la familia real!

Shuri rodó los ojos, pero terminó entregándole el helado a una sorprendida Okoye para que se lo sostuviera.

Se colocó en posición, cerró un ojo para apuntar y, con gran precisión , derribó todos los objetivos en una sucesión rápida. La multitud alrededor estalló en aplausos y vítores.

Shuri soltó una carcajada, alzando los puños en señal de victoria.

Al verla así, T'Challa sintió un nudo de alegría en el pecho. Hacía mucho tiempo que no veía a su hermana reír de esa forma, sin el peso de la tecnología o las expectativas de la familia sobre sus hombros.

-¡Esa es mi hermana! *gritó T'Challa, riendo con ella.

Siguieron caminando por el carnaval, viendo a las familias bailar y a los niños correr con capas que imitaban la piel del leopardo

Mientras caminaban entre la multitud, un niño pequeño que corría distraído, mirando hacia las acrobacias en el cielo, chocó de lleno contra la pierna de T'Challa. El impacto hizo que el barquillo de helado que el niño sostenía saliera volando, aterrizando directamente sobre la impecable túnica del príncipe.

Al instante, las Dora Milaje se tensaron. Sus manos buscaron instintivamente el agarre de sus lanzas, cerrando el círculo de seguridad. Sin embargo, Okoye levantó la mano, dándoles una orden silenciosa para que retrocedieran. Ella conocía a su príncipe mejor que nadie.

Los padres del niño, al darse cuenta de con quién había chocado su hijo, palidecieron. Se acercaron corriendo, tomándolo de los hombros y disculpándose frenéticamente.

-¡Majestad, por favor, perdónelo! *exclamó el padre, inclinándose profundamente* ¡Ha sido un accidente, limpiaremos su ropa de inmediato!

T'Challa levantó una mano con suavidad, haciendo que guardaran silencio. Lejos de molestarse por la mancha en su ropa, se agachó para quedar a la altura del pequeño, que lo miraba con los ojos muy abiertos y un labio tembloroso por haber perdido su dulce.

-Parece que mi ropa tenía mucha hambre y se comió tu helado por error *dijo T'Challa con una sonrisa cálida que disipó el miedo del niño* Lo siento mucho por eso. Para compensarlo...toma.

Sacó un par de monedas de un bolsillo pequeño y se las entregó al niño, quien las tomó con asombro. T'Challa le revolvió el cabello con cariño, haciendo que el pequeño soltara una risita antes de correr de vuelta con sus padres. Estos volvieron a inclinarse, esta vez con una expresión de alivio y gratitud infinita, a lo que T'Challa respondió con un asentimiento solemne para tranquilizarlos.

Shuri, que había observado toda la escena en silencio mientras terminaba su propio helado, sonrió

-Sabes, hermano... *comentó mientras reanudaban la marcha* yo puedo ser una superdotada y entender cómo funciona cada átomo de este lugar, pero por cosas como estas es que creo que tú eres el más indicado para ser el próximo rey. Tienes algo que ningún algoritmo puede replicar.

T'Challa la miró de reojo, soltando una pequeña risa mientras intentaba limpiarse un poco la mancha con un pañuelo.

-Te subestimas a ti misma, Shuri *respondió él con sencillez* El corazón de un gobernante no nace, se cultiva. Y tú tienes uno mucho más grande de lo que crees, solo que aun no lo has alimentado como corresponde

Y así, las horas pasaron, dando vueltas por las calles, probando la comida y charlando sobre tonterías

Mirando a su alrededor, Okoye se adelantó un par de pasos, acortando la distancia con los hermanos.

Aunque el ambiente del carnaval seguía siendo festivo, su expresión era la de una mujer que cargaba con el peso de la seguridad de toda una nación. Sus ojos no dejaban de escanear los tejados mientras hablaba en voz baja, solo para los oídos de la realeza.

-Príncipe, Princesa...Aunque acepté su petición de salir y entiendo la necesidad de este respiro, no es prudente que permanezcan fuera del palacio por mucho más tiempo. Las relaciones con los atlantes han pasado de tensas a peligrosas en cuestión de meses.

T'Challa detuvo su paso, dejando que su sonrisa se desvaneciera lentamente.

-Ellos continúan sosteniendo que quienes perpetraron los ataques no tienen nada que ver con su corona *añadió Okoye, apretando el agarre de su lanza* Pero según las confesiones de los pocos que logramos capturar, dicen ser enviados con el único propósito de hacerle ver a la superficie que el océano no soportará más nuestras..."tonterías".

T'Challa asintió con gravedad, recordando los informes de las fronteras costeras.

-Es cierto que las bajas fueron mínimas gracias a nuestra tecnología, pero no podemos ignorar que los atlantes poseen una fortaleza física asombrosa, incluso fuera del agua por cortos periodos...Aun así, hemos reforzado la seguridad de la capital tres veces esta semana. Dudo que puedan siquiera acercarse a los muros de la ciudad sin ser detectados.

Shuri, que había estado escuchando, intervino mientras jugueteaba con su brazalete de comunicación.

-Nuestro padre y el Rey Thakorr nunca han tenido problemas reales *mencionó ella, tratando de aplicar lógica a la situación* Siempre se han respetado mutuamente, cumpliendo al pie de la letra el acuerdo que nuestros antecesores firmaron hace siglos. Sí, admito que el descubrimiento de ese "cristal sagrado" ha tensado las cuerdas, pero no es algo que rompa tanto tiempo de paz de la noche a la mañana. No sin que haya habido, al menos, un intercambio de palabras oficiales entre los gobernantes.

Shuri miró a Okoye y luego a su hermano, convencida de su análisis.

-No tiene sentido que el Rey de Atlantis planee actos terroristas de este tipo. Simplemente no encaja con su forma de gobernar. Es... ilógico.

T'Challa miró a su hermana y luego al horizonte, donde el sol empezaba a ocultarse tras las montañas de vibranium.

-A veces, Shuri, el orgullo de un gobernante es más fuerte que cualquier lógica *murmuró él* Pero tienes razón, Thakorr es un hombre de honor. Si hubiera una guerra, nos miraría a los ojos antes de atacar.

Okoye y las tres Dora Milaje que las acompañaban llevaron sus manos a sus comunicadores de oído al unísono. Por un segundo, sus rostros, usualmente impasibles, se transformaron en máscaras de alarma.

Okoye abrió los ojos con una mezcla de incredulidad y urgencia. Se adelantó, interponiéndose entre los hermanos y la multitud

-¡Príncipe! Ha surgido una emergencia. Las costas de Wakanda están registrando una actividad errática. Los sensores indican que el nivel del mar ha aumentado su altitud de forma violenta y antinatural en los últimos minutos.

T'Challa frunció las cejas, su mente ya pasando del modo "hermano" al modo "guerrero".

-¿Un tsunami? *preguntó, aunque sabía que el mar no se comportaba así sin previo aviso sísmico.

-No hay registro de movimientos tectónicos *respondió Okoye mientras revisaba la información que se proyectaba en sus brazaletes* Pero el agua está reclamando la tierra. Han tenido que desalojar una aldea entera en la costa este en menos de diez minutos. Si esto sigue así, las defensas costeras se verán superadas.

Shuri permanecía inmóvil, con la mirada perdida en el vacío mientras procesaba los datos que Okoye mencionaba. Sus dedos empezaron a moverse inconscientemente, como si estuviera tecleando en un teclado invisible.

-No tiene sentido... *susurró para sí misma, con un tono que denotaba más confusión técnica que miedo* No ha habido tormentas, no hay sismos, y el ciclo lunar es estable. El agua no sube de altitud así por capricho de la naturaleza. Alguien está desplazando la masa oceánica de forma deliberada.

T'Challa miró hacia el horizonte, donde las nubes parecían oscurecerse de una forma extraña.

-Parece que la "lógica" de Thakorr ha dejado de importar *menciono con amargura* Okoye, prepara el transporte. Shuri, necesito que regreses al laboratorio y me digas qué demonios está pasando con el océano.

===

El cielo sobre las costas de Wakanda se ha teñido de un gris plomizo. Una flota de naves sobrevuela la línea costera, proyectando campos de fuerza de color azulada que chocan contra una muralla de agua que desafía la gravedad. El mar no solo ha subido; se mantiene erguido, como una montaña líquida que ruge contra la tecnología de Wakanda.

En la cubierta exterior de la nave principal, Black Panther permanece agazapado, sus garras de vibranium reflejando la luz de los relámpagos lejanos. A su lado, Okoye sostiene su lanza con una mano firme

-Hijo *la voz del Rey T'Chaka resuena en el intercomunicador* Ten cuidado. He intentado contactar con el Consejo de Atlantis por todos los canales diplomáticos. Solo hay silencio.

-Okoye *interviene la Reina Ramonda desde el centro de mando* mantén a salvo a mi hijo. No permitas que la impulsividad nuble su juicio.

-Con mi vida, Majestad *responde Okoye sin apartar la vista del muro de agua.

T'Challa se toca un costado del casco, activando el canal privado con su hermana.

-Shuri, hablame *mientras observa cómo el agua empieza a agitarse violentamente*

-Hermano... *la voz de Shuri suena entrecortada, casi en un susurro de incredulidad* Como dije, el agua se mueve en contra de toda norma física. Pero ahora detecto algo más... firmas de vida. Muchas. Suben a una velocidad increíble desde las profundidades. Son decenas... no, cientos.

T'Challa levanta la mano, dando la señal de alerta. Las naves de combate posicionan sus cañones sónicos y los guerreros en tierra preparan sus escudos. El silencio que sigue es sepulcral, roto únicamente por el rugido del océano contenido.

De repente, el agua estalla. Decenas de guerreros emergen a la superficie.

Visten armaduras de escamas relucientes y portan lanzas que brillan con una energía azulada. Al unísono, comienzan un cántico rítmico, un sonido profundo que vibra en los pulmones de los wakandianos

-¡OH! ¡OH! ¡OH!

El canto sacude el aire. Entonces, del centro del remolino, un hombre sale disparado hacia el cielo. No necesita naves. En sus talones, pequeñas alas baten con un zumbido, manteniéndolo suspendido en el aire. Su cuerpo es el de un guerrero de élite y su rostro, marcado por facciones severas, arde en furia

La familia real lo reconoce al instante.

Es Namor, el príncipe de Atlantis.

Namor se eleva por encima de la flota wakandiana, observando a T'Challa con ojos que parecen contener toda la frialdad del abismo.

-¡Soy Namor, hijo de las profundidades y ahora Príncipe de Atlantis! *su voz truena por encima del rugido del mar* Hace exactamente treinta minutos, la gema de mi pueblo... la Princesa... MI MADRE...fue asesinada.

Un escalofrío recorre a T'Challa.

Namor señala con su tridente hacia la costa, su voz quebrándose ligeramente por el odio.

-Fue ejecutada por asesinos de Wakanda en un acto cobarde de guerra. El antiguo pacto que nuestros antepasados firmaron hace siglos, el compromiso de paz que nos mantuvo unidos contra la oscuridad... hoy ha sido roto por la avaricia de los gobernantes de la superficie.

Namor desciende unos metros, su sombra cubriendo a Black Panther.

-Yo, como orgulloso hijo de Atlantis y amado hijo de una madre asesinada, no esperaré a sus diplomáticos ni a sus mentiras. Tomaré la justicia por mano propia. ¡Hoy, Wakanda conocerá el peso del océano!

T'Challa extendió una mano, sus garras de vibranium retraídas en un gesto de paz.

-¡Namor, escucha! *gritó Black Panther, su voz amplificada por los sistemas del casco* ¡Wakanda no ha enviado a nadie! No tenemos motivos para atacar a tu madre, ¡esto debe ser un error o una conspiración externa!

-¡SILENCIO, HABITANTE DE LA SUPERFICIE! *rugió Namor* ¡Las pruebas están grabadas en la sangre de mi madre!

Sin previo aviso, Namor lanzó su tridente con una fuerza impresionante.

El arma cortó el aire con un silbido agudo y se estrelló contra la nave principal. El metal de Wakanda, supuestamente indestructible, fue atravesado de parte a parte como si fuera papel.

T'Challa y Okoye saltaron al vacío justo a tiempo, aterrizando con una voltereta sobre una nave de escolta que maniobraba frenéticamente antes de que el transporte principal se estrellara contra la selva costera. Afortunadamente, los sistemas de emergencia activaron campos de fuerza internos, manteniendo a la tripulación a salvo del impacto.

Namor descendió, sus alas batiendo con violencia, y extendió ambos brazos hacia el mar.

-¡QUE EL ABISMO SE TRAGUE SUS MENTIRAS! 

El muro de agua, contenido hasta entonces por la tecnología de Wakanda, se alzó aún más. Una ola colosal, de cientos de metros de altura, se elevo sobre las cabezas de los wakandianos, ensombreciendo toda la costa. Los guerreros de Talokan golpearon sus escudos, listos para una masacre.

Pero justo cuando la masa de agua comenzó su descenso mortal, una luz multicolor cegadora rasgó las nubes. El brillo era tan intenso que tanto wakandianos como atlantes tuvieron que cubrirse los ojos, incapaces de sostener la mirada ante aquel fenómeno.

Un estruendo sónico sacudió el aire, y cuando la luz disminuyó, todos jadearon. La ola gigante no había caído, se estrellaba inútilmente contra un muro sólido de energía prismática

Desde las alturas, atravesando el manto de nubes, una figura pétrea y masiva descendía con calma. Su cuerpo estaba formado por rocas oscuras y violetas, pero las grietas entre ellas brillaban con una intensidad cromática que desafiaba la vista. En el centro de su pecho, un símbolo circular característico descanzaba

-Imposible... *murmuró el Rey T'Chaka a través del comunicador, su voz cargada de asombro 

En el laboratorio, Shuri se puso de pie, sus ojos brillando de emoción frente a los monitores.

-Es él... *susurró con una sonrisa triunfal* ¡Lo sabia!

Piedra descendió hasta quedar suspendido entre Namor y la flota de Wakanda.

Las piedras que sobresalían de su cuerpo relucían con un poder multicolor que mantenía a raya el océano entero.

Namor, suspendido en el aire, apretó los puños, viendo cómo su ataque era detenido por un solo ser.

-Príncipe Namor *dijo Legión, esbozando una leve sonrisa que se intuía en su rostro pétreo* Es un honor conocer al fin al príncipe de las profundidades... aunque admito que esperaba una bienvenida menos...húmeda.

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BUENAAAS, COMO ANDAAAN, ESPERO QUE BIEN

BUENO CHAVALES, OFICIALMENTE COMENZAMOS EL ARCO DE WAKANDA, LA GUERRA ESTA A LA VUELTA DE LA ESQUINA, LA MADRE DE NAMOR FUE ASESINADA POR AGENTES WAKANDIANOS AL PARECER, HACIENDO QUE EL AHORA PRINCIPE ESTE FURIOSO, ANSIANDO LA SANGRE DE QUIEN LE QUITO A SU AMADA MADRE, Y AHORA EL POBRE T CHALA TIENE UN GRAN PROBLEMA ENTRE MANOS

ME PREGUNTO QUE SUCEDERA? QUE ES ESTE "CRISTAL SAGRADO"? QUIENES SON ESTAS PERSONAS QUE CONSPIRAN CONTRA WAKANDA Y ATLANTIS? QUIEN ERA AQUELLA MUJER QUE VIMOS EN EL EPISODIO ANTERIOR? QUIEN ERA A QUIEN SHURI DESCUBRIO HUSMEANDO EN LA RED WAKANDIANA? TANTAS PREGUNTAS, TAN POCAS RESPUESTAS, QUE EMOCIONANTE 

COMO SIEMPRE, GRACIAS POR TODO SU APOYO Y COMENTARIOS (RECUERDEN QUE SI LES GUSTO, APRETEN ESA ESTRELLITA)

SE ME CUIDAN, UN BESO 😘

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