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Elden Ring: Que la Gracia del Sol nos Bañe

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Synopsis
Mientras disfrutaba de una partida de Elden Ring, un accidente doméstico acabó con su vida de la forma más absurda posible: una electrocución. Cuando abrió los ojos de nuevo, ya no estaba en su mundo. Había renacido en las Tierras Intermedias, en una época remota conocida como la Era de la Luna y el Oro, despertando por casualidad la Gracia del Sol de Escanor. El problema era que el sol de este mundo llevaba incontables años sin ejercer su verdadero poder. Y eso era solo el principio. La maestra Sellen aún no había sido exiliada. Ranni aún conservaba su cuerpo. Rennala seguía siendo la brillante reina de Caria. Marika y Radagon todavía eran dos seres separados. Y un escenario mucho peor que cualquier "inicio infernal" estaba a nada de suceder: La Fragmentación. Cuando la desesperación lo estaba por consumir, Reinhard pronto tuvo una revelación. ¿Quién dijo que el poder del Sol dependía del Sol? Los hechizos de lava del Monte Gelmir, las llamas de los Gigantes de Fuego, la Llama Frenética... Si algo irradiaba luz y calor, entonces podía convertirse en el Sol ¿Verdad?. Con una enorme sonrisa, agarró por el cuello a Shabriri. —Pequeño e insignificante ser... dime dónde se encuentra el origen de la Llama Frenética. A partir de ese momento, la historia de las Tierras Intermedias cambió para siempre. Reinhard alcanzó la cima, derrotó a Radagon y le arrebató a Marika, profundizó los secretos de la hechicería junto a Sellen, salvó a Malenia de la Putrefacción Escarlata y, finalmente, alcanzo la felicidad con Ranni, Marika y otras chicas. Años después, bajo su reinado, las Tierras Intermedias conocieron una era de prosperidad jamás vista. Un mundo donde la oscuridad retrocedía y el calor del Sol volvía a abrazar a todos. ¡El Sol es un astro magnífico! ¡Dejad que su gloriosa incandescencia os envuelva!"
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Chapter 1 - ¡He reencarnado y soy un aprendiz de magia!

NOTA DEL AUTOR:

¡Hola, gente!

Últimamente he estado completamente enganchado a Elden Ring, y eso me dio ganas de subir algo ambientado en este universo.

Como muchos ya sabrán, la historia de Elden Ring está lejos de ser lineal. Gran parte de su lore se construye a través de las misiones de los NPC, las descripciones de los objetos y, sobre todo, de la interpretación que hace cada jugador. Por esa razón, es normal que existan diferentes puntos de vista sobre los acontecimientos del juego.

Por ejemplo, entre un evento y otro pudieron pasar horas, días, meses, años o incluso miles (o millones) de años. Además, la forma en que el autor interpreto la historia durante su partida puede ser muy distinta a la tuya, y eso es completamente válido.

Con esto quiero decir que esta historia está basada en mi propia interpretación del lore de Elden Ring. Si en algún momento algo no coincide con la visión que tú tienes o con alguna teoría popular, no es porque quiera cambiar el canon, sino porque esta es la versión que mejor encaja con la historia que quiero contar.

Al final del día, este fanfic está hecho únicamente con fines de entretenimiento y por gusto.

Por último, todavía no he jugado el DLC, así que es posible que no encuentren referencias a su contenido. Aun así, intentaré investigar su historia para evitar contradicciones importantes y, si es posible, incorporar algunos elementos más adelante.

¡Espero que disfruten la lectura!

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En las imponentes cumbres que dominan la perpetua niebla de Liurnia de los Lagos se alza un magnífico y colosal complejo arquitectónico.

Una suave brisa recorrió la superficie del agua, ascendiendo por los acantilados para arrastrar hojas verdes caídas e izar con calma dos banderas que ondeaban juntas en lo alto de las agujas: la de la Familia Real Cariana y la de la Academia de Raya Lucaria.

Esta última era la meca indiscutible de todos los eruditos y magos de las Tierras Intermedias. Bajo un hermoso cielo estrellado que se asemejaba a una noche eterna, cada aula y torreón gótico bullía con el murmullo de investigaciones prohibidas e instrucciones sobre la magia de las piedras refulgentes.

—La magia de las piedras refulgentes es, en esencia, el arte de canalizar y utilizar el poder místico que reside en el cielo estrellado en las piedras mismas —explicaba una voz serena pero autoritaria —Quizás se pregunten ¿de dónde proviene ese poder?

Las llamadas piedras refulgentes se forman a partir de los restos de las estrellas del firmamento. Así como el ámbar dorado de la Orden Dorada contiene el poder latente de fragmentos de vida antigua, por analogía, las piedras refulgentes albergan el poder de fragmentos de vida estelar.

Recuerden bien esto: solo un fragmento, no la raíz. El objetivo final de nuestra disciplina es explorar las estrellas y la vida que se esconde en ellas.

En la plataforma del gran salón de clases, una hechicera que portaba una imponente corona de piedra refulgente, incrustada con cristales de zafiro verde en la parte posterior, impartía la lección a los aprendices que se encontraban abajo.

Este mismo razonamiento se repetía en casi todas las aulas, día tras día, hasta el punto de que los oídos de cualquiera prácticamente se habrían endurecido de tanto escucharlo. Sin embargo, el grupo de diligentes estudiantes continuaba tomando notas con un entusiasmo casi religioso.

Solo un aprendiz, que destacaba entre la multitud por su flagrante falta de interés, bostezaba abiertamente sin prestar la más mínima atención.

«Qué aburrido... lo ha dicho tantas veces que podría recitarlo al revés y durmiendo...», pensó con desgana.

Se tumbó sobre el pupitre de madera, apoyando la mejilla con cansancio. Su nombre en este mundo era Reinhard.

El mismo nombre que el de cierto caballero absurdamente roto de un anime conocido, pero, a diferencia de ese ser invencible, él no poseía una fuerza capaz de desafiar las leyes del mundo.

Reinhard era un miembro más del glorioso club de viajeros en el tiempo de los fanfics. El motivo de su transmigración era, cuanto menos, ridículo: estaba frente a su computadora jugando Elden Ring por tercera vez cuando su gato, una hermosa pero maldita criatura, corrió por el escritorio y tiró al suelo una botella de agua sin tapa.

El líquido se derramó directamente sobre la fuente de poder de la PC y, antes de que pudiera reaccionar, una descarga y una oscuridad absoluta lo reclamaron. Cuando volvió a abrir los ojos, ya se encontraba atrapado en esta academia de magia.

Lo verdaderamente frustrante era que, aunque conservaba un llamativo cabello rubio y unos ojos azules idénticos a los de su vida anterior, este cuerpo no era el suyo. Había heredado el nombre, la identidad y la debilidad de este cuerpo.

«¡Qué cuerpo tan frágil!», se quejaba internamente cada vez que se miraba en un espejo.

Comparado con su yo anterior, un joven de dieciséis años que practicaba deportes de manera constante, este cuerpo era lamentablemente débil.

No solo eso, al parecer este cuerpo carecía por completo de la complexión robusta y densa de los guerreros nativos de este mundo.

Daba la impresión de que levantar una espada pesada o un espadón de caballero le rompería los brazos, obligándolo a limitarse a blandir una varita de madera por el resto de sus días.

Convertirse en un mago de Raya Lucaria y lanzar proyectiles mágicos no sonaba del todo mal en el papel. Por desgracia, él solo era un simple aprendiz sin una corona de piedras refulgentes que validara su estatus.

Y para empeorar las cosas, estaba atrapado en este miserable lugar abandonado por Dios llamado las Tierras Intermedias.

¡Era una triple maldición! Un comienzo verdaderamente infernal. Para colmo de males, no tenía un sistema que todo viajero en el tiempo tiene; ni siquiera la mecánica clásica de subir de nivel del juego estaba disponible.

Tal vez era el transmigrante más miserable de la historia, claro eso sería así de no ser por una extraña anomalía, Reinhard habría caído en la absoluta desesperación. El joven se acarició levemente el hombro izquierdo, sumiéndose en sus pensamientos.

En su espalda, grabado directamente sobre la piel a la altura del omóplato, llevaba un enorme y detallado tatuaje de la cabeza de un león rojo rugiente. Como otaku en su vida pasada, reconocer el símbolo fue sumamente fácil, esta cosa era la marca de Escanor, el pecado del Orgullo de Nanatsu no Taizai.

Cada vez que Reinhard canalizaba el flujo de energía para usar la magia rústica de las piedras refulgentes, podía sentir un leve poder ardiente, una corriente de calor abrasador que se extendía por todo su cuerpo.

Sonaba increíble y, bajo circunstancias normales, sería el seguro de vida perfecto para volverse un ser op. El gran problema radicaba en una pregunta crucial:

¿De qué servía el poder de la gracia del sol sin un sol que lo alimentara? ¿Dónde demonios estaba el sol?

Reinhard frunció el ceño, haciendo memoria de su conocimiento del juego. Sí, existía un sol en al borde del firmamento; ocasionalmente se podía divisar un disco pálido sobre el cielo de Liurnia, pero era tan extremadamente tenue y difuso que si no prestabas la suficiente atención, jamás lo notarías.

Desafortunadamente, en esta era, el sol había perdido su antigua gloria, quedando permanentemente eclipsado y relegado por las funciones del frondoso e imponente Árbol Áureo que dominaba el mundo con su luz dorada. Por lo tanto, que existiera o no daba exactamente igual.

Si tan solo pudiera recibir un auténtico rayo de sol puro, Reinhard tendría la confianza suficiente para mandar a la mierda a la academia, empuñar un arma y salir a vivir su propia fantasía isekai.

Pero la realidad era otra: este sombrío castillo era el lugar más seguro para mantenerse con vida por el momento.

En ese preciso instante, mientras permanecía sumido en sus pensamientos, unos pasos ligeros se detuvieron frente a su pupitre. La instructora, que hasta hace un momento dictaba la lección en el escenario, se había plantado ante él.

—Reinhard... ¿acaso crees que he expuesto algún concepto incorrecto? —La voz que emanó de la máscara fue suave, pero cargada de una severidad que helaba la sangre.

—¡Eh...! No, en absoluto, profesora Sellen —se reincorporó de golpe, enderezando la espalda y bajando la cabeza en una rápida reverencia de disculpa —Su clase ha sido excelente, remarcando cada punto del origen estelar de forma impecable. Es solo que... me distraje pensando en la aplicación práctica. Lo siento mucho.

La profesora Sellen lo miró fijamente durante unos segundos. La corona de piedras refulgentes, esculpida con un rostro imperturbable, impedía adivinar qué clase de expresión o juicio cruzaba por la mente de la mujer. Finalmente, la bruja suavizó el tono de su voz.

—...Ten más cuidado la próxima vez.

Sin añadir más, Sellen dio media vuelta con elegancia, regresando al podio para reanudar su explicación sobre las corrientes de la magia de las piedras refulgentes.

Reinhard dejó escapar un suspiro de alivio en secreto. Aunque la máscara ocultaba su rostro, estaba seguro de que la profesora debía estar fastidiada.

El alivio del joven no era para menos; la Academia de Raya Lucaria era una institución sumamente estricta y elitista. No cualquiera tenía las aptitudes para cruzar sus puertas, y muchísimo menos para graduarse del aprendizaje, un logro que se sellaba al recibir la codiciada corona de piedras refulgentes, el distintivo que elevaba el estatus de un aprendiz de forma drástica.

Además, su situación era sumamente peculiar debido a la identidad de su instructora. Así es: la legendaria y temida "Bruja", Sellen, era quien dictaba las clases en su aula actual.

Por lo que recordaba del juego, ella sería expulsada por la Reina de la Luna Llena, Rennala, debido a sus experimentos prohibidos con el Origen Primigenio, terminando con su cuerpo real encadenado en las Ruinas de la Bruja en el Necrolimbo.

El hecho de que siguiera impartiendo clases y que el mismísimo Radagon aún estuviera en boca de los estudiantes significaba una sola cosa: se encontraba en una línea temporal sumamente temprana.

«Jaja... otra excelente razón para desesperarse», pensó con una sonrisa amarga.

Este maldito mundo ni siquiera había experimentado la guerra civil entre la academia y la familia real de Caria, ni mucho menos la catastrófica Guerra de la Devastación provocada por la ruptura del Círculo de Elden.

Si sobrevivir ya era difícil, navegar por el preludio de la caída lo sería aún más. Necesitaba encontrar una forma de volverse fuerte, y rápido.

Sacudiéndose la pereza, Reinhard abrió su cuaderno y comenzó a escuchar con genuina atención cada palabra de Sellen.

—La magia que manipulamos tiene su origen directo en el cielo estrellado... —continuó la instructora—En la antigüedad, existió un grupo de astrólogos pioneros que lograron vislumbrar los secretos del cosmos primigenio, entre los cuales...

La voz de Sellen se detuvo abruptamente. Levantó la vista del pergamino que sostenía entre sus dedos, como si hubiera percibido un cambio sutil en el ambiente, y barrió el aula con una mirada analítica.

Tras un breve instante, fijó sus ojos brevemente en la dirección de Reinhard, antes de esbozar una imperceptible sonrisa bajo su máscara de piedra y continuar con la lección.

Tras un tiempo indeterminado, el timbre anunció el final de la sesión y los aprendices comenzaron a desalojar el aula. Reinhard siguió la marea de capas oscuras hasta llegar al jardín central de la academia.

Raya Lucaria realmente hacía honor a su reputación como el templo del conocimiento de las Tierras Intermedias. El lugar exudaba un lujo discreto pero imponente; la arquitectura gótica, los arcos ojivales y los vitrales astrales recordaban en gran medida a las majestuosas catedrales europeas que Reinhard había visto a través de fotografías en su vida anterior.

Los edificios estaban conectados de forma continua por puentes suspendidos y pasajes elevados, un laberinto de piedra donde perderse era sumamente fácil.

El jardín al que llegó era el punto de encuentro habitual donde los magos graduados, aquellos que portaban con orgullo las coronas de piedra refulgente de sus respectivas aulas, se reunían para debatir e intercambiar teorías.

Rara vez se veía a un simple aprendiz sin esta cosa merodeando por esos rumbos. Aunque no existía una regla explícita que les prohibiera el acceso, la jerarquía invisible de la academia dictaba que los estudiantes no graduados eran vistos con desdén.

Justo como ahora. Innumerables ojos fijos se desviaron hacia Reinhard, dedicándole miradas cargadas de desprecio y superioridad, como si estuvieran contemplando a una molesta basura que ensuciaba el paisaje.

A Reinhard no le importo después de todo sabía perfectamente que la mayoría de esta gente era basura.

Muchas de estas personas arrogantes habían pasado años, incluso casi una década, quemándose las pestañas como aprendices antes de obtener la aprobación de un aula y recibir su máscara.

Comparados con él, que apenas llevaba un año estudiando las artes místicas, se sentían deidades. Sin embargo, a Reinhard no le importaban en absoluto sus miradas. De hecho, la situación le provocó una leve risa burlona.

«¡Esto es exactamente como en mi vida anterior!», pensó con ironía.

Daba igual el mundo o la época; la dinámica era la misma. Todos aparentaban una fachada glamorosa, amable y refinada por fuera, pero entre bastidores competían de forma mezquina, saboteándose unos a otros sin obtener ningún beneficio real.

Aun así, Reinhard no pudo evitar sumergirse en sus pensamientos. Según el lore del juego, los estudiantes de Raya Lucaria en el pasado poseían un talento verdaderamente celestial.

Los genios que surgían de sus aulas eran tan numerosos como las estrellas del firmamento, no se comparaba en lo absoluto con la Academia actual, esto se debía enteramente a un hechizo.

Un hechizo legendario en particular a gran escala, diseñado para ayudar a crear más magos y mejor capacitados.

"¿Acaso se llamaba... Terra Magica? ¿El reino de la magia?"

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¡DEJA PIEDRAS DE PODER SI TE GUSTO!