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Chapter 22 - Capítulo 22: Regreso a Casa

El viaje de regreso a Konoha fue tranquilo.

Sin emboscadas.

Sin tensión.

Solo el sonido de los pasos y el viento entre los árboles.

Al cruzar las puertas de la aldea, Tetsu reunió al equipo por última vez.

—Lo hicieron bien —dijo con su tono firme de siempre—. Cumplieron la misión sin bajas y con buena coordinación.

Los miró uno por uno.

—Descansen. Cuando llegue otra misión, los llamaré.

—Y no dejen de entrenar… porque el descanso también termina.

Los compañeros de Mitsu asintieron con una mezcla de alivio y orgullo.

Mitsu hizo una leve inclinación.

—Gracias, sensei.

Tetsu lo observó un segundo más de lo normal.

Luego habló con calma.

—Seguí como hasta ahora.

Nada más.

Pero para Mitsu, eso ya significaba bastante.

Se separaron.

Cada uno volvió a su rutina.

Mitsu regresó a su casa.

Se quitó la ropa de misión, se lavó el polvo del camino y dejó que el agua caliente relajara su cuerpo.

Habían sido semanas intensas.

Cuando terminó, el estómago le recordó algo importante.

—…Tengo hambre.

Salió a caminar por la aldea y terminó frente a un local de barbacoa.

El olor era imposible de ignorar.

Entró.

Y apenas se sentó, una voz molesta sonó detrás suyo.

—¿En serio no te acordás de mí?

Mitsu giró.

Frente a él estaba una chica de cabello claro y mirada intensa.

La observó unos segundos.

Nada.

—Eh… ¿nos conocemos?

Ella abrió los ojos, furiosa.

—¡Éramos compañeros de banco en la academia!

—¡Soy Anko!

Ahí lo recordó.

La alumna de Orochimaru.

—Ah… cierto —dijo rascándose la nuca—. Perdón, pasó bastante tiempo.

—¡Eso no es excusa! —bufó—. Por no recordarme, me vas a invitar la barbacoa.

Mitsu la miró… y sonrió.

—Bueno, ¿quién se negaría a invitar a una chica hermosa para que le haga compañía?

Anko lo miró de arriba abajo, sorprendida.

—…Cambiaste.

—Empecé a hacer misiones últimamente —respondió tranquilo—. Es normal cambiar un poco.

Ella resopló… pero sonrió.

Se sentaron.

Comieron.

Hablaron de cosas triviales.

De la academia.

De misiones.

De lo aburrida que podía ser la aldea cuando no pasaba nada.

Después de pagar la cuenta se despidieron, cada uno siguió su camino.

Y Mitsu volvió a su rutina.

Los días siguientes transcurrieron entre entrenamiento y observación.

Campos de práctica.

Zonas secundarias.

Buscaba Hyūga.

Buscaba Uchiha.

Siempre con la excusa de combates amistosos.

Experiencia.

Medición.

Y, en silencio… ADN.

El tiempo pasó.

Siete días.

Cuando la última noche llegó, el sistema respondió.

El fruto de Shisui había madurado.

No era igual a los anteriores.

Era más oscuro.

Más pesado.

Como si el propio árbol lo observara.

Mitsu lo sostuvo unos segundos.

—Veamos… qué decidís darme.

Lo consumió.

El chakra fluyó de inmediato hacia sus ojos.

No fue violento.

No fue caótico.

Fue profundo.

Como si algo antiguo se acomodara dentro de él.

Sintió una presión intensa en las pupilas.

No dolor… sino expansión.

Una claridad distinta.

El mundo parecía más definido.

Los movimientos más previsibles.

El flujo del chakra… casi visible.

Cuando todo terminó, abrió los ojos.

El sistema respondió.

Las habilidades visuales de Shisui… estaban ahí.

No solo la percepción.

No solo la lectura de movimientos.

Sino también su forma de pelear.

Su estilo.

Su esencia como ninja.

La manera en que entraba y salía del combate.

La forma de moverse sin ser visto.

La velocidad que le había dado su nombre.

El Destello Parpadeante.

Mitsu lo sintió con claridad.

Su cuerpo ahora sabía cuándo desaparecer,

cuándo aparecer,

y dónde golpear sin desperdiciar movimiento.

No era solo un poder ocular.

Era experiencia real incrustada en los músculos.

Sabía exactamente para qué usar sus pupilas:

para dominar el campo de batalla,

romper la percepción del enemigo,

y decidir el combate antes de que comenzara.

No era un Mangekyō Sharingan clásico.

Pero las habilidades… sí habían sido heredadas.

Eso lo hizo sonreír.

Se levantó y caminó hasta el espejo.

Se miró.

Sus ojos rosados seguían ahí.

Pero ahora…

un nuevo tomoe giraba lentamente en cada pupila.

No hubo explosión de poder.

No hubo mutación violenta.

Solo… un paso más.

Una evolución silenciosa.

—Así que no evolucionan como los Uchiha…

Se quedó observando su reflejo.

El Árbol del Origen no copiaba.

Adaptaba.

Fusionaba.

Recreaba.

Tomaba lo mejor… y lo volvía propio.

Algo que no seguía las reglas del mundo ninja.

Y por primera vez, Mitsu lo comprendió del todo.

—Esto… no es un Sharingan.

—Y tampoco es un Byakugan.

Era otra cosa.

Una línea de sangre nueva.

Una que aún no había mostrado su forma final.

Antes de seguir pensando, habló en voz baja:

—Guárdense.

Los ojos regresaron a la normalidad.

Nadie debía verlos aún.

Entonces abrió el panel del sistema.

[Panel del Sistema — Evaluación Actual]

Usuario: Mitsu

Nivel general:

→ Ninja de nivel Kage intermedio

Chakra total: Kage intermedio

Reservas extremadamente amplias

Regeneración y circulación optimizadas

Experiencia de combate: Kage intermedio

Toma de decisiones avanzada

Lectura táctica superior

Ninjutsu: Kage intermedio

Control fino

Ejecución eficiente

Consumo reducido

Taijutsu: Kage intermedio

Técnica pulida

Movimiento optimizado

Estilo híbrido (velocidad + precisión)

Genjutsu: Kage alto (heredado)

— Parpadeo ilusorio

— Dominio visual instantáneo

— Alteración perceptiva avanzada

(Habilidades completas de Uchiha Shisui)

Estado general:

Estable

Compatible

Crecimiento activo

Mitsu cerró el panel lentamente.

Se quedó quieto.

Sintiendo su cuerpo.

No había inestabilidad.

No había rechazo.

Solo… equilibrio.

—Esto era de esperarse —murmuró.

Shisui no había sido un ninja cualquiera.

Había sido una leyenda silenciosa.

Un nombre forjado en la Tercera Guerra Ninja.

Un hombre que incluso los jōnin temían enfrentar.

Y ahora… parte de eso vivía en él.

Mitsu exhaló despacio.

Sorprendido.

Pero también consciente.

—Todavía no soy el más fuerte.

—Pero ya estoy parado en el mismo terreno que ellos.

Miró sus manos.

El camino hacia el nivel Kage completo ya no parecía un sueño.

Solo… una cuestión de tiempo.

Y de a quién elegiría como el próximo objetivo del Árbol del Origen.

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