Pasó una semana desde su encuentro con Orochimaru.
Durante esos días, Konoha volvió a llenarse de rumores.
Se decía que el Cuarto Hokage había aprobado la creación de un nuevo campo científico, construido junto al hospital de la aldea.
Un lugar destinado exclusivamente a la investigación médica y biológica.
Cuando el nombre del responsable se hizo público, la aldea entera se estremeció.
Orochimaru — uno de los Sannin legendarios.
Su objetivo era claro:
investigar la clonación de órganos y extremidades.
Brazos.
Piernas.
Ojos.
Si el proyecto tenía éxito, los ninjas que habían quedado inválidos durante la guerra podrían volver a caminar, volver a luchar… volver a vivir.
La noticia encendió esperanza.
Y también miedo.
Mitsu escuchó todo desde la distancia.
Sonrió levemente.
Sabía que Orochimaru debía estar feliz.
Por primera vez, podía investigar sin cadenas… aunque el tiempo aún sería necesario.
Mientras tanto, él tenía algo mucho más urgente frente a sí.
Dos frutos colgaban del Árbol del Origen.
Uno irradiaba un chakra frío y cortante.
El otro, una vitalidad tan densa que hacía vibrar el aire.
Mitsu decidió comenzar por el segundo Hokage.
El fruto del Segundo Hokage
Tomó el fruto de Tobirama Senju.
Al morderlo, el mundo se quebró.
No hubo dolor.
Hubo información.
Una avalancha brutal recorrió su mente.
Sellos.
Formaciones.
Estructuras de chakra.
Ninjutsu de estilo agua en su forma más pura.
Técnicas creadas para la guerra real.
La espada como extensión del cuerpo.
Movimientos precisos.
Letales.
Y entonces…
el Hiraishin no Jutsu.
El Dios del Trueno Volador.
No como teoría.
No como lectura.
Como experiencia vivida.
Errores cometidos.
Muertes evitadas por centímetros.
Batallas donde un segundo decidía todo.
Técnicas secretas.
Protocolos de combate.
Pensamiento táctico a nivel Hokage.
El chakra llegó después.
Una marea inmensa.
Fría.
Perfectamente controlada.
Cuando todo terminó, Mitsu quedó de rodillas.
Respirando.
El sistema se activó.
Panel de Propiedades
Nombre: Mitsu
Edad: 14 años
Chakra: Súper Kage Avanzado
Ninjutsu: Kage Avanzado
Taijutsu: Kage Intermedio
Kenjutsu: Kage Avanzado (nuevo)
Velocidad: Kage Alto
Control de Chakra: Absoluto
Técnicas adquiridas:
— Estilo Agua (nivel fundador)
— Hiraishin (acceso completo)
— Técnicas de sellado Senju
— Estrategia de guerra avanzada
Mitsu cerró los ojos.
Sonrió.
—…esto ya es ridículo.
Pero aún quedaba uno.
El fruto que incluso el mundo ninja veneraba.
El fruto del Primer Hokage
El fruto de Hashirama Senju.
Apenas lo tomó, el Árbol del Origen reaccionó.
Las raíces se estremecieron.
Las hojas vibraron como si reconocieran algo antiguo.
Cuando Mitsu lo comió…
el impacto fue diferente.
No fue mental.
Fue corporal.
Una corriente recorrió cada músculo.
Cada hueso.
Cada célula.
Su cuerpo gritó.
No de dolor…
sino de adaptación forzada.
El chakra se volvió cálido.
Vivo.
Indomable.
Información fluyó como si estuviera siendo reescrito desde adentro.
Instintos de combate.
Experiencia real de campo.
Técnicas de creación masiva.
Y entonces…
la Liberación de Madera.
No como copia.
Como comprensión natural.
Raíces.
Árboles.
Defensa absoluta.
Supresión de bijū.
La sangre Senju se asentó en su cuerpo.
Su estructura física cambió.
Más resistente.
Más estable.
Más cercana a un cuerpo sabio.
Durante diez minutos, permaneció inmóvil.
El chakra danzaba a su alrededor.
Cuando finalmente todo se calmó, el sistema volvió a activarse.
Actualización del Panel
Chakra:
Nivel casi Seis Caminos (intermedio)
Cuerpo:
— Constitución Senju
— Regeneración acelerada
— Afinidad natural con energía vital
Línea de sangre:
— Madera (adaptada por el Árbol del Origen)
Estado actual:
❗ Cuerpo Sabio: Intermedio
❗ Ojos del Sabio: incompletos
Mitsu abrió los ojos lentamente.
El chakra alrededor se disipó.
Respiró hondo.
—…así que esto es lo que falta.
Comprendió al instante.
Su chakra estaba rozando el dominio de los Seis Caminos.
Pero no lo había alcanzado.
Le faltaba algo.
No poder.
No experiencia.
Sino el equilibrio final.
—Los ojos del sabio…
—o un cuerpo sabio más avanzado.
Se miró las manos.
Temblaban apenas.
No por debilidad.
Por exceso.
—Todavía no estoy completo.
El Árbol del Origen permanecía en silencio.
Como si observara.
Esperando.
Mitsu sonrió con calma.
—Está bien.
—Todavía hay tiempo.
