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Chapter 2 - ¡Jugando con las tetas y el culo gordo de "papá" Yamato!

De pronto, Kyle fue envuelto en el cálido y suave abrazo de Yamato, con el rostro hundido entre sus enormes pechos. Se puso rígido por un instante, pero enseguida se relajó, pensando:

"El Sistema ya me asignó la identidad de Momonosuke. Ahora soy Momonosuke. Con razón Yamato se muestra tan cariñosa." pensó con ese pensamiento, entonces comenzó su acto y fingió estar completamente aterrado.

"¿Q-quién eres? ¿Por qué... por qué me abrazas?" tartamudeó Kyle con voz temblorosa, fingiendo pánico.

Yamato no notó el tono extraño en su voz. Se inclinó hacia él, sus ojos brillando al mirarlo, y dijo emocionada:

"¡Soy Kozuki Oden! ¡Soy tu padre! Sé que puede que al principio no me reconozcas, pero de verdad quiero protegerte."

Kyle admiró en secreto el hermoso rostro de Yamato, deleitado por dentro. Había estado preocupado por la misión del Sistema Folla-Chicas, pero ahora semejante belleza prácticamente había caído en sus brazos..... conociendo la mente estupida de Yamato sin duda lograría follarsela sin mucho esfuerzo.

Se agitó suavemente, fingiendo miedo, y dijo con voz lastimera "Suéltame... yo... tengo miedo..."

"¡No tengas miedo, no tengas miedo Momo!" dijo Yamato, dedicándole una sonrisa dulce mientras acariciaba su cabeza. "Con papá aquí, nadie puede hacerte daño. Te llevaré de vuelta al País de Wano"

Kyle se acomodó en el abrazo de Yamato, disfrutando la sensación cálida y suave de sus pechos regordetes.

"¿De verdad? ¿Me llevarás al País de Wano?" preguntó con fingida inocencia, mientras en secreto planeaba cómo acercarse más a Yamato.

"¡Por supuesto! ¡Vamos ahora mismo!" Yamato levantó a Kyle en brazos y se lo llevó caminando con paso firme.

Durante el trayecto, Kyle preguntó con naturalidad: "Papá, ¿viniste aquí solo? o ¿Vino alguién más?"

Al escuchar a Kyle, Yamato pensó que este estaba aterrado, lo pensó por un momento y comenzó su explicación.

"Oh, cierto... no lo sabes" comenzó Yamato. "Escuché que estabas aquí y corrí de inmediato. No te preocupes, Kaido, las Tres Calamidades y esos bastardos están enfrascados en una feroz batalla con los Piratas de Sombrero de Paja. Conmigo aquí, los demás enemigos no son problema"

Kyle celebró en silencio en su corazón. Si ese monstruo Kaido y los Tres Desastres estaban ocupados con los Piratas de Sombrero de Paja, estaría perfectamente a salvo bajo la protección de Yamato en Onigashima.

De pronto, el Sistema Folla-Chicas le cruzó por la mente. Si podía acostarse con mujeres poderosas y hermosas, ganaría aún más poder. Y justo ahora, se le estaba presentando la oportunidad perfecta.

Al ver que Yamato solo vestía un delgado kimono blanco, Kyle supo que era la ocasión ideal. Yamato ahora creía ser un hombre, y en la historia original se había bañado sin reparos con Luffy, Sanji y los demás, exponiendo sin pudor sus enormes pechos. Un simple acto de acoso sexual seguramente pasaría desapercibido.

Primero, debía probar la sensibilidad de Yamato al contacto físico. Kyle movió deliberadamente su cuerpo, rozándola de manera casual.

"¿Qué pasa, pequeñín? ¿Te sientes mal?" preguntó Yamato, con evidente preocupación.

"N-nada, solo un poco asustado", respondió Kyle tímidamente, aprovechando la oportunidad para amasar en secreto las suaves y elásticas nalgas de Yamato con ambas manos.

Para sorpresa de Kyle, Yamato no se percató en absoluto de que algo andaba mal. Quizás porque estaba de buen humor, y debido a su excepcional dotación racial que entorpece su sistema nervioso, Yamato no notó que él estaba tocando sus nalgas.

Al ver que Yamato seguía completamente ajena a sus acciones cada vez más atrevidas, Kyle decidió tentar más la suerte.

Deslizó suavemente los dedos por sus enormes pechos antes de atacar de pronto uno de ellos. El cuerpo de Yamato tembló levemente, pero aún así no reaccionó.

Aprovechando la oportunidad, Kyle empezó a manosear descaradamente sus tetas. Aquellas montañas colosales se movían sin cesar en sus manos, la carne desbordándose entre sus dedos a pesar de estar cubiertas por un kimono.

"Tch... que tetas tan gordas" pensó Kyle al sentir las tetas de Yamato en sus manos, en ese momento Kyle se volvió un poco más audaz, sus manos se deslizaron debajo de las tetas de Yamato y las junto.

Debido a que las tetas de Yamato eran demasiado grandes un profundo escote al ser juntadas se formó ante los ojos de Kyle.

"Ay, pequeñín, ¿qué estás haciendo?" preguntó Yamato al fin al sentir ese cambio abrupto en su pecho, su tono era sin reproche, lleno de afecto y era más curiosidad que cualquier otra cosa.

"Las tetas de papá son tan suaves y divertidas de tocar", respondió Kyle, fingiendo ingenuidad mientras seguía amasándolas con descaro.

Yamato soltó una risita, aparentemente sin molestarse por las acciones de Kyle

"Está bien, si te gustan, juega con ellas todo lo que quieras. Pero solo por ahora, ¿de acuerdo? Cuando lleguemos a casa, ya no más"

"¡Está bien!" respondió Kyle feliz continuando con sus movimientos.

La indiferencia de Yamato era una provocación directa, y a Kyle se le erizó la piel con una mezcla de desafío y excitación.

Esta mujer era tan estúpida e ingenua y eso le encantaba. Con un movimiento furtivo, soltó las manos de esas tetas enormes que había estado masajeando por encima del kimono y, mientras Yamato seguía perdido en su mundo dirigiéndose a algún lugar que desconocía, deslizó los dedos por la abertura del kimono.

Tiró suavemente del dobladillo con sorprendente facilidad. La tela se deslizó sin resistencia y, de repente, la obra de arte quedó al descubierto a sus ojos.

Dos pechos perfectos, blancos como la leche, saltaron ante su vista. Los pezones, ya duros por el juego anterior, parecían pequeños faros pidiendo a gritos una boca que los mordisqueara. 

Se balanceaban con cada movimiento, pesados y naturales, completamente libres y expuestos. Era un espectáculo obsceno y hermoso a la vez, una invitación directa a la lujuria.

Y Yamato, en su estupidez monumental, seguía sin notar nada. Seguía allí, con su expresión perdida, mientras sus tetas estaban al descubierto.

"Mierda", pensó Kyle, "¿será tan tonta o simplemente no le importa tanto que simplemente le da igual?". Le resultaba gracioso y, al mismo tiempo, increíblemente excitante.

Kyle dedujo que razonamiento de Yamato de ser hombre debía estar jugando a su favor, básicamente Yamato no tenía en lo absoluto conciencia de sí misma.

Era una inconsciente total, una muñeca de carne caliente y disponible, ajeno por completo al festín visual que acababa de ofrecer.

De repente, como si le diera un ataque de lucidez tardía, Yamato se palmeó el propio pecho con un gesto divertido. "¡Uy, vaya! Se me cayó la ropa". Lo dijo con una sonrisa tonta, que a Kyle le resultó linda.

Kyle levantó la vista, afectando por una sorpresa que no sentía en absoluto. "¿Eh?". Se quedó mirando ese torso abierto, ese par de tetas perfectamente expuestas, y añadió con una voz cargada de falsa inocencia:

"¡Pero si está genial así! ¡Los pechos de papá son tan grandes que debería de mostrarmelos siempre!"

Yamato soltó una carcajada, una risa franca y sonora que no se cortaba un pelo en tener las tetas al aire. "¡Pequeño mocoso, qué tonto eres.... Peor bueno.... ¡Bien, bien, haré lo que digas! ¡Las dejo así hasta que lleguemos a casa!"

El corazón de Kyle dio un vuelco. La tenía. Era como guiar a un cordero al matadero, solo que este cordero se ofrecía voluntariamente.

Mientras siguiera engañandola sin duda podría hacer lo que quisiera con ella. Reanudaron el camino. Kyle, ahora con permiso tácito de Yamato, ya no se andaba con rodeos.

Sus manos comenzaron a masajear sus pechos regordetes sin control, de vez en cuando sus dedos se estiraban y pellizcaban los pezones de Yamato de vez en cuando, Kyle estaba sorprendido sin duda los pechos de Yamato eran exagerados al punto de que sus manos no podía cubrirlos.

"Me pregunto como se verá Yamato con mi polla entre sus pechos" pensó Kyle con una sonrisa malvada.

Yamato, en su ignorancia, no parecía registrar el contacto como algo más que un juego. A veces, soltaba una risita complacida, un sonido gutural que a Kyle le generó un leve estremecimiento. Justo cuando Kyle planeaba tomar el pezón de Yamato en su boca está lo interrumpió.

"Oye Momo", dijo Yamato en un tono bajo y juguetón, inclinándose hacia él, "¿de verdad te gusta tanto el pecho de papá?"

Kyle se detuvo sus mejillas se ruborizaron, pero no por vergüenza, sino por la pura euforia del momento. "¡Hmmm! ¡Me encantan!", respondió al instante, continuando con su acto de actuar tierno.

"¡Están suaves, tersos... se sienten igual que los de mamá!". La comparación salió de su boca antes de poder pensarlo, y el resultado fue el mejor esperado.

"¡Jajajaja!" Yamato se carcajeó, con una risa que retumbó en el entorno. "¡Está bien, está bien, tócalo todo lo que te dé la gana! ¡Cuando lleguemos a la casa puedes tener también mucho tiempo para jugar!".

Los ojos de Kyle se iluminaron, con esa simple frase, le dio el visto bueno a Kyle. El ya podía tocarla sin el más mínimo cuidado, y Yamato lo tomaba como el juego más normal del mundo.

Kyle se volvió más inescrupuloso y su mano izquierda pellizcaba sus caderas anchas por encima del kimono, en ese momento al sentir el culo de Yamato, Kyle deseo desgarrar sus ropas y enterrar su cara en ese culo gordo.

Pero al final lo soporto y se limitó a masajear los pechos, pellizcarle los pezones rosados y enterrar su cara en esos pechos.

Entre risas y charlas, llegaron a un claro y la vista de Kyle cambió de golpe de lugar. Unas aguas termales al aire libre, humeando en medio de la nada, como un sueño.

"¡Guau! ¡Es tan hermoso!", exclamó Kyle, sin poder evitarlo.

"¡Para, no te quedes ahí parado, Momo!", le dijo Yamato, dándole una palmadita en las nalgas que resonó más de lo que pensaba, Kyle hizo un puchero y en su corazón ya había planeado como vengarse.

"¡Apúrate, quítate la ropa y métete conmigo a las aguas termales!". Dicho y hecho Yamato comenzó a desvestirse.

Kyle se quedó en su lugar, observando cada movimiento de Yamato con entusiasmo. Primero, Yamato se desató el shimenawa de la cintura, dejando que se deslizará con naturalidad.

Luego se agachó, con agilidad y se quitó los geta de madera, dejando al aire unos pies que parecían de mármol. Pero lo mejor estaba por venir.

Yamato agarró el dobladillo del kimono con ambas manos y, lento, muy lento, se lo fue quitando.

Los músculos abdominales de Yamato se tensaron con cada movimiento, una lámina de piel perfecta, sin una pizca de grasa.

Al deslizarse el kimono de sus hombros, su cuerpo desnudo se reveló ante Kyle como una obra de arte.

Kyle contempló con avidez a la belleza que tenía adelante. Yamato era impecable, de pies a cabeza.

Su piel, suave y tersa, brillaba bajo la luz del sol como si estuviera aceitada. Sus pechos regordetes y firmes, caían con un peso natural, y los pezones, rosados y congestionados por la estimulación previa quedaron ante su vista, aunque los había visto antes aún así se maravilló.

La cintura de Yamato era estrecha y delicada, marcaba un contraste exagerado con sus amplias caderas.

Pero eran sus piernas lo que robaba su aliento: largas, rectas y atléticas, con los músculos bien definidos bajo la piel. Entre ellas, un denso vello blanco señalaba la entrada a un paraíso oculto, una invitación tácita a explorar.

La simple visión de Yamato desnudo encendió una fiebre en Kyle. Se despojó de su ropa con torpeza, liberando su polla, ya endurecida extremadamente grande y gruesa.

Yamato lo miró de arriba abajo y una sonrisa se dibujó en sus labios al ver esa cosa, frunció el ceño confundida y preguntó con curiosidad

"Momo ¿que te ha pasado ahí?" 

Kyle miró su polla la cual medía unos exagerados 30 centímetros, era extremadamente gruesa similar a un pepino mediano, con venas recorriendo la superficie y con el prepucio aún cubriendo el glande.

Se encogió de hombros sin saber, para ser sincero incluso el no entendía como podía poseer semejante monstruo, pero supuso que quizás se debía al sistema o al Dios que lo trajo aquí.

"Ah no lo se papá, está cosa estaba así desde antes" respondió Kyle ingenuamente.

"Oh.... veo" Yamato lo pensó un momento y se encogió de hombros igual sin querer darle más vueltas "No te preocupes Momo. A tu edad, es normal que todavía estés en pleno desarrollo. Seguro que eso está así por algún talento especial o algo por el estilo. Como sea vamos, bañémonos en las aguas termales"

Dicho esto, Yamato extendió la mano, tomó a Kyle y lo llevó en brazos hacia las aguas termales. El cuerpo de Kyle parecía particularmente pequeño en brazos de Yamato, pero a Yamato no pareció importarle en absoluto y lo llevó hacia las aguas termales.

Kyle, felizmente, hundió la cabeza en el escote de Yamato, inhalando la fragancia femenina y madura que emanaba de ella.

Cuando el agua tibia les llegó a los tobillos, Yamato colocó a Kyle en el borde de las aguas termales y comenzó a salpicar agua con las manos.

"Vamos, Momo, vamos a lavarnos bien", dijo Yamato, mientras comenzaba a lavarse lentamente tarareando una canción que Kyle jamás había escuchado.

Kyle observó fascinada cómo Yamato se lavaba hábilmente todo su cuerpo. Sus manos recorrieron su cuerpo delicado, a veces acariciando suavemente sus pechos, a veces frotando la parte interna de sus muslos con más vigor.

Cada centímetro de su piel estaba meticulosamente cuidado, sin duda era innegablemente sexy y seductora.

Pronto, Yamato terminó consigo misma y comenzó a bañar a Kyle. Sus palmas recorrieron el pecho de Kyle, masajeando su esbelto cuerpo.

Para un niño de su edad, la fuerza era demasiado, y Kyle fingió algunas quejas, pero en realidad, lo disfrutaba muchísimo.

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