Capítulo 14: La Cárcel de la humanidad
Días después...
En un restaurante que se llamaba L'Élysée du Goût un rincón suspendido entre nubes de nácar donde un antiguo chef con tres estrellas Michelin servía platos que desafiaban la física del sabor.
Vesper saboreaba un risotto de trufa blanca que parecía hecho de luz sólida, mientras reflexionaba tranquilamente.
Había aprendido en su investigación y proceso de cartografíar todos los restaurantes del cielo. Que los alimentos hechos con carne eran... Peculiares o una Anomalía muy interesante.
Como los animales son seres vivos y sus alma también pasan por el juicio divino, por obvias razones no debería existir ningún alimento procesado con carne en el cielo y todo debería estar fabricado en su totalidad, con Energía Sagrada o Tofu.
Pero aquí bien esta Anomalía tan interesante. Puedes pedirle permiso a los animales para poder extraer y disfrutar de alimentos procesados con carne de verdad y no solo Energía Sagrada.
Claro era un proceso restringido, regulado, bizarro, incómodo y muy perturbador; Pero con el sistema de regeneración del cielo (El mismo que existe en el infierno), solo necesitas los permisos administrativos.
«Eficiencia», se recordó Vesper, limpiándose la comisura de los labios con una servilleta de seda. «Esa es la única dogma».
Gracias a "Frecuencia Fantasma", su vida se había convertido en un juego de espionaje interdimensional, pudiendo disfrutar de la limpieza sistemática y eficiente del infierno mientras disfrutaba de la seguridad cielo.
Como el Infierno era un asalto sensorial de podredumbre y desesperación, el Cielo era una caricia constante; la seguridad aquí no era la presencia de guardias, sino la ausencia total del miedo y por eso.
Había comenzado su proyecto de cartografía táctica: Operación Retícula
Durante las noches celestiales, se filtraba en Pentagrama City para mapear callejones, rutas de escape y puntos ciegos.
Además había comenzado a instalará en su sistema interno, habilidades para Hackear sistemas operativos y tecnológicos para los servidores y la vigilancia de los Vees.
Le tomaría meses completar el Anillo del Orgullo; Pentagrama City podía terminar de escanear sus calles personalmente en una semana como máximo, pero el anillo completo necesitaría más herramientas y tecnología.
«Tendré que aprender a fabricar, programar y procesar. Mi propia tecnología» Reflexionó mentalmente Vesper, mientras bebía un coctel de frutas.
Para los otros seis anillos —Ira, Gula, Codicia, Lujuria, Envidia y Pereza— eran territorios de nativos (impis, hellhounds, demonios de alto rango), que podían esperar. Como el Orgullo era la cárcel de la humanidad esa era su principal prioridad.
Vesper también había encontrado la respuesta a este aislamiento en los registros finales del Genésis y una parte del Éxodo.
Originalmente, los pecadores vagaban por todo el Infierno, convirtiéndolo en un caos absoluto y no contentos, lograron cruzar a la tierra siendo los responsables de la mayoría de las tragedias bíblicas en este universo.
Hay nacieron...
Los Archidemonios, también conocidos como Los Dioses Falsos (Zeus, Shiva, Ra, Odín, Quetzalcóatl, etc) Que eran en esencia Los Overlords con millones de contratos de almas, millones de seguidores humanos, planetas enteros como bases y cero restricciones, poniendo la estructura de los Siete Añillos, La Tierra y La Creación misma en peligro.
Pero Tras el Diluvio (Donde existieron millones de Noés en toda la creación). Fue una de las limpieza de sistema más perfecta en toda la creación, pero se necesitaba una forma de contener a la humanidad.
Aquí entro Lilith —qué en un despliegue de poder vocal que hizo temblar los cimientos del abismo— usó su voz para atraer a cada alma humana remanente hacia el Anillo del Orgullo y Lucifer, en un movimiento político astuto y lleno de una necesidad compartida, negoció con los otros soberanos (Beelzebub, Mammon, Asmodeus, etc.) para sellar las fronteras del infierno para siempre.
Asi el Orgullo se convirtió en un prisión eterna donde los pecadores se matarían por toda la eternidad, el Diluvio había borrado del sistema a todos los Archidemonios en toda la creación y los otros anillos quedaron libres de la plaga humana.
«Alastor tuvo razón en su humillación pública contra Adán. Cuando menciono lo que un alma es capas de hacer» Analizó mentalmente Vesper, comprendiendo finalmente porque alguien tan astuto como Alastor creyó tener una oportunidad real de ganarle a Adán.
—¡Oh, el aroma aquí es simplemente divino! ¿Te importa si te acompaño?
Vesper detuvo sus análisis mentales, no levantó la vista de su plato, pero sintió la presión de una presencia que vibraba en una frecuencia de alegría casi insoportable.
Emily. La Serafín más joven se sentó frente a ella con un movimiento que era mitad salto, mitad vuelo.
¿Qué era Emily en sus totalidad?
Ella era Portadora de la Alegría, la entidad creada para llenar el vacío metafísico que dejó Lucifer tras su caída. Era energía positiva pura, ojos grandes y una sonrisa que parecía capaz de curar enfermedades.
Vesper la analizó con la frialdad de un forense, no esperaba encontrar.
«El espejo opuesto de Charlie», pensó, Vesper mirando a la Serafín con una curiosidad clínica. «Pueden que sean iguales en personalidad, pero hay una distinción fundamental. Emily no es delirante. Ha vivido toda su eternidad en una burbuja de perfección absoluta, rodeada de almas que solo conocen la gratitud. Su creencia en la bondad del Infierno no nace de una negación de la realidad como la de la Princesa, sino de una ignorancia sistémica. Está desactualizada por diseño y los miedos de Sera»
—Hola —dijo Vesper. Su voz fue un bloque de hielo cayendo en un estanque de agua tibia.
Emily parpadeó, su sonrisa flaqueando apenas un milímetro.
Estaba acostumbrada a que todos en el Cielo le devolvieran el saludo con cánticos o efusividad. Encontrarse con una Exorcista de la primera generación que la miraba con la calidez de un mármol antiguo era una experiencia nueva.
—¡Hola! Soy Emily —se presentó, inclinándose hacia adelante, sus seis alas pequeñas agitándose nerviosamente detrás de su espalda—. He estado observando los entretenimiento de Adán desde los balcones... te he visto a ti como te llamas, Eres... muy aplicada. No sueles ir a los coros de mediodía, ¿verdad?
—Vesper. Exorcista de Primera Generación— Se presentó Vesper, dejando el tenedor con un clic metálico perfecto sobre la porcelana. —Y Entrenar es mi meditación, La paz del Cielo se mantiene con el acero de las Exorcistas, no con himnos.
Emily se puso un poco nerviosa, jugando con sus dedos.
La respuesta plana e inexpresiva de Vesper, combinado con su aura de Kuudere certificada, creaba una barrera que Emily no sabía cómo escalar.
—Bueno... supongo que alguien debe hacer el trabajo duro —murmuró la Serafín, tratando de recuperar su entusiasmo—. Pero Sera dice que el equilibrio es lo más importante. A veces me pregunto si los que están "abajo" saben lo hermoso que es esto. Si tan solo pudieran ver la luz, tal vez... tal vez cambiarían. ¿No crees?
Vesper fijó sus ojos dorados en los de Emily. Por un segundo, sintió la tentación de contarle sobre el pecador que había vaporizado tres días antes, aquel que intentó venderle una niña por un puñado de billetes en un callejón de Pentagrama.
Pero se contuvo. Emily era una pieza de ajedrez que aún no debía moverse y tendría un millón de problema si le revelava la realidad de los extérmino... Demasiado pronto.
—Ellos ven la luz cada año, Emily —dijo Vesper, refiriéndose al Exterminio con una sutileza que la Serafín no captó—. Pero la luz que ellos ven no invita a la redención. Invita al juicio.
Emily arrugó el ceño, confundida por la profundidad sombría de la frase.
—Eres... muy profunda para ser una soldado. Me gustaría ser tu amiga, Vesper. Casi nadie aquí habla con tanta... honestidad. Todos son tan... brillantes.
«Eres un peligro, Emily», pensó Vesper, mientras se levantaba de la mesa, dejando una propina por la comida. «Eres la carta de triunfo que Charlie usará para romper el secreto de Sera. Pero si juego bien mis cartas, puedo asegurarme de que, cuando descubras la verdad, no te pongas del lado de la Princesa, sino del lado de la Realidad».
—Tengo entrenamiento, Serafín—concluyó Vesper con una breve inclinación de cabeza y con un movimiento mecánico saco una pluma y escribió su número de contacto en una servilleta—. Disfruta de tu almuerzo. Es real. Lo que hay abajo... no es un error que se pueda corregir con esperanza.
Vesper se alejó, dejando a una Emily pensativa, mirando la servilleta donde Vesper anotó su número de contacto y un poco inquieta.
La Portadora de la Alegría acababa de tocar el hielo por primera vez, y Vesper se aseguró de que el frío fuera memorable.
