Capítulo 25: La Forja de la Diferencia
Una hora después...
Vesper permanecía inmóvil, observando a Cyan desde la distancia.
«Eficiente, para el estándar de Cyan» Evaluó mentalmente Vesper con satisfacción. «Finalmente comprendió el programa; No busco una Maquina de Matar, ineficiente»
Cyan no se estaba moviendo con la agresividad frenética de sus hermanas; en su lugar, ejecutaba una danza geométrica de paradas y contraataques cortos qué todavía eran descuidados.
«Busco su eficiencia» Pensó Vesper, observando como Tres exorcistas de la Segunda Generación comenzaban a rodeaba a Cyan. «Traducida en el análisis táctico y la capacidad de archivar las emociones en medio del campo de batalla»
Cyan estaba rodeada por tres exorcistas de la Segunda Generación que intentaban desbordarla con fuerza bruta, pero Cyan, siguiendo las instrucciones y sus propias observaciones al analizar el calentamiento de Vesper, redirigíendo el impulso de las lanzas rivales, manteniendo sus zonas vitales protegidas para que nadie lograba lastimarla.
—Tu nueva mascota. Empezó a imitar tus movimientos de pies "Experta en Defensa" —Comentó Lute.— Se los enseñaste o simplente dejate que las demás la golpen.
—La Unidad Cyan, analizó mis software en el mantenimiento estándar.—Respondío Vesper con su voz de Kuudere Certificada. —Le di instrucciones básicas y un mantenimiento adecuado para que no sea un error de sistema.
¡tsk!
—Cada día hablas más como un robot.—Respondío Lute con fastidio, acercándose con paso firme, haciendo que las baldosas de piso resonaran bajo sus botas. —Solo vine a infórmate qué hoy no podremos chocar espadas depues del entrenamiento.
—¿Problemas con la Unidad Vaggie?. —Pregunto Vesper con interés.
—Vaggie es una depredadora nata, Vesper —Respondío Lute con gracia, deteniéndose al lado de la "Experta en Defensas"—. Solo necesita que alguien le apretara los tornillos. Es ágil, es letal y, lo más importante, no hace preguntas estúpidas cuando le ordeno morder.
A unos metros, Vaggie acababa de derribar a una veterana de la Primera Generación con una voltereta acrobática y un tajo preciso que se detuvo a milímetros del cuello de su oponente.
Lute desvió la mirada hacia Cyan, quien en ese momento usaba el asta de su lanza para desequilibrar a una oponente antes de obligarla a retroceder con un pequeño escudo de luz.
—Es en serio. —Mascullo Lute, con una mueca de incredulidad.
—Pero esa cosa... —Dijo Lute señaló a Cyan con el pulgar—. Cyan es, oficialmente, el error más grande de La Serafín Superior. Mató a cuatro pecadores en todo el Exterminio. Cuatro. Las novatas de su misma generación, mataron esa cantidad antes de que el portal se terminara de abrir. ¿Qué demonios le estás haciendo para que esa inútil parezca, al menos, una sombra de soldado?
Vesper no apartó la vista del entrenamiento. Su rostro era una máscara de neutralidad absoluta.
—No busco que sea la mejor en la escala de Adán, Lute. La puntuación es una métrica de vanidad.—respondió Vesper con su voz monótona—. Busco que no dude. Cyan no falló por falta de fuerza, falló porque se dejó engañar por el ruido de fondo de las súplicas vacías. La estoy programando para que ignore la semántica del enemigo y se centre en la trayectoria del acero. Si sobrevive, es eficiente. Si no duda, es una herramienta útil.
!Grr-je-je!
Lute soltó una carcajada ronca, una mezcla de burla y ese gruñido que era su firma personal. Se cruzó de brazos, analizando a Vesper de arriba abajo.
Notó que, a diferencia de las demás, Vesper no llevaba sudor ni signos de fatiga, pero tampoco estaba participando activamente en los duelos de práctica.
—¿Y tú qué, "Calculadora"? —preguntó Lute, arqueando una ceja—. Normalmente eres la primera en destrozar diez maniquíes antes del desayuno. ¿Te estás oxidando o es que cuidar a la mascota te quitó las ganas de pelear?
—He alcanzado mi Límite de Fabrica, Lute —respondió Vesper con un pragmatismo gélido—. Según mis cálculos de rendimiento, seguir golpeando madera no aumentará mi reserva de energía sagrada ni mi potencia de salida. Físicamente, este cuerpo ha llegado al máximo que Sera permitió para nuestro modelo. Solo me queda la optimización de la maestría en armas y la integración de variables externas.
Lute se quedó en silencio un momento. La honestidad brutal de Vesper siempre la descolocaba.
—Definitivamente. Eres la soldado más rara que he conocido.—Comento Lute entre dientes.
—La normalidad está obsoleta. En un sistema que te limita por hacer, la limpieza del sistema. —Respondío Vesper con indiferencia. —Por tu reacción predeterminada no esperaba esa respuesta.
—¡Tsk!, Así que el límite es real, ¿eh? —murmuró Lute, perdiendo por un segundo su fachada de superioridad—. Sospechaba que Sera nos tenía con el freno de mano puesto. Maldita burócrata emplumada...
Mmm...
«Lute es posiblemte la unidad más leal al sistema actual» Reflexionó mentalmente Vesper, mirando de reojo la postura militar de Lute. «Incluso con la muerte de Adán seguía confinado en el sistema; No porque la beneficio es un hecho matemático comprobado en el canon. Es simple orgullo y una superioridad moral arraigada en la psique de los ángeles desde su creación»
«Da igual. SI Lute ya empezó a sentir esa barrera invisible, ese techo de cristal que nos impide evolucionar más allá de ser simples "hermanas de batalla"» Sentenció Vesper mentalmente. «Es lo único que importa. Lute podrá ser terca, gruñona, sádica, supremacista y orgullosa. Pero no es estúpida»
«Tarde o Temprano. Ella misma dejara de negar los errores básicos en el sistema» Concluyó Vesper con un asentimiento mental. «Y Cuando ese día llegue Lute, logrará desbloquear su máximo potencial»
—Sabes, tengo curiosidad por esa Lanza. —Dijo Lute de repente con un tono de voz indiferente, que intentaba ocultar su propia curiosidad. — No es equipo estándar. ¿Sabes?.
...
Vesper se encogió de hombros con indiferente. Y con un destello invoco su lanza doble punta. Lute fijó su atención en el arma de Vesper, la lanza de doble punta la misma que había usado para decapitar a Caleb Carmine se veía diferente.
La curiosidad venció a su orgullo.
—Esa lanza... —Cometo Lute señaló el arma—. ¿Es la misma? Se ve diferente. ¿De dónde la sacaste? ¿O es otro de tus "recuerdos de almacén"?
Vesper imbuyó el arma con 1/10 de sus rayos de luz para materializó en su forma completa, pero mantuvo el núcleo de energía sagrada apagado para que Lute pudiera inspeccionarla sin riesgo de quemaduras. Se la extendió horizontalmente.
—Simplemente pensé fuera del molde preestablecido —explicó Vesper—. En lugar de aceptar la forma que el Cielo nos impone por defecto, utilicé la capacidad de manifestación de equipo para concentrar la densidad del acero angelical.
Lute tomó la lanza.
Su peso era considerablemente mayor al de una lanza normal, pero estaba perfectamente equilibrada. Sus dedos enguantados recorrieron los grabados rúnicos que cubrían la base de la punta y el asta de metal plateado. Inicialmente, Lute los había descartado como simple decoración pretenciosa de Vesper, pero al verlos de cerca, sintió la vibración.
—No son dibujos... —susurró Lute, asombrada—. Son canales de conducción.
—Exacto —confirmó Vesper—. Toda la lanza es acero angelical puro, pero en lugar de ser una masa uniforme, está estructurada para actuar como un condensador. Los grabados dirigen el flujo de mi energía sagrada hacia las puntas, evitando que se disperse. Es la misma cantidad de metal que una lanza normal, solo que comprimida al extremo y reconfigurada para una mayor eficiencia de corte.
—Además, tiene dos formas. —Agregó Vesper como una nota al margen.—La Primera Forma que analizate fue la forma de reposo; funciona como una lanza normal no se necesita energía sagrada pero es más densa y tiene esos grabados rúnicos qué pueden descartase como decoración exentrica.
—Y supongo que esta es su forma Verdadera. —Reposndio Lute completando la explicación ella mismo. —Engañar al la escoria infernal. Dándoles una falsa ilusión de seguridad, me gusta como piensa Vesper.
Lute le devolvió la lanza, mirando sus propias manos como si por primera vez se diera cuenta de que su equipo era rudimentario. Había una nueva chispa de respeto en sus ojos, una que iba más allá de la camaradería de armas. Reconocía en Vesper no solo a una guerrera, sino a una arquitecta de la guerra.
—Eres una maldita caja de sorpresas, Vesper —dijo Lute, recuperando su sonrisa gruñona—. Si alguna vez decides que quieres el puesto de lugarteniente, avísame con tiempo. No quiero que me cortes los brazos antes de que pueda desenvainar.
—El puesto es tuyo, Lute —replicó Vesper, guardando su arma—. Tú disfrutas liderar el coro. Yo prefiero asegurarme de que el escenario no se derrumbe sobre nosotras.
Lute asintió, satisfecha con la respuesta, y volvió hacia donde Vaggie estaba entrenando.
Vesper, por su parte, regresó su atención a Cyan. Sabía que la rivalidad de respeto con Lute era una alianza necesaria; mientras Lute se encargaba de mantener la disciplina de las tropas, Vesper seguiría operando en las sombras de la tecnología y la cartografía, preparándose para el día en que el "Límite de Fabrica" ya no fuera una restricción, sino un recuerdo del pasado.
