En los estudios de Valentino, el ambiente estaba saturado de luces de neón y un humo rosado que entumecía los sentidos. El Overlord del Deseo observaba a través de los monitores cómo una de las Novias Vampíricas de Shalltear se encontraba en el set, rodeada de actores demoníacos de bajo rango.
—"¡Corten!" —gritó Valentino, su voz filtrándose por los altavoces—. "Cariño, se supone que debes mostrar miedo cuando te clavan ese cuchillo de utilería. ¡Hazlo más real!"
La vampiresa, cuya palidez contrastaba con las luces fucsia, miró a la cámara con una indiferencia gélida. Sin decir una palabra, tomó el cuchillo de acero común y se lo hundió profundamente en la palma de la mano. Los actores retrocedieron, horrorizados. La sangre no brotó con debilidad; fluyó con una densidad sobrenatural antes de que la herida se cerrara en un parpadeo, expulsando el metal por la pura presión de su regeneración.
Valentino se puso de pie, sus gafas rojas brillando.
—"Impresionante... No solo no sienten dolor, sino que su regeneración es agresiva" —susurró para sí mismo. Se dio cuenta de que no solo tenía actrices, tenía armas biológicas que podían soportar escenas que matarían a un pecador cien veces. "Shalltear no bromeaba. Estas niñas son tan peligrosas como hermosas".
Unas horas antes: La Preparación en Nazarick
Mientras tanto, en los hangares de la Gran Tumba, la actividad era febril. Aura Bella Fiora y Mare Bello Fiore supervisaban la carga de su misión. Aura, con su látigo en la cintura y una sonrisa de emoción, guiaba a barias criaturas que hacía que el suelo temblara.
—"¡Asegúrate de que cada criatura coma bien antes de salir, Mare!" —exclamó Aura—. "¡Gengis Kan es un coleccionista exigente y queremos que estos pequeños se vea espectaculares para su zoológico!".
Marcus se acercó a los gemelos. Su presencia de Overlord de Rango XI imponía un silencio inmediato. Observó la nave asignada, una fragata de transporte mediana, y negó con la cabeza.
—"Esa nave es insuficiente para llevar a todos los animales que les vamos a presentar y para lo que traeréis de vuelta" —sentenció Marcus.
Extendiendo sus manos, Marcus canalizó su poder de Rango XI. El espacio alrededor de la nave comenzó a distorsionarse, las placas de metal se retorcieron y se expandieron bajo un efecto de geometría no euclidiana.
—"[Spatial Expansion: Void Architect]" —murmuró Marcus.
La nave creció ante sus ojos, quintuplicando su capacidad de carga sin alterar su tamaño exterior de forma proporcional. El interior se convirtió en un gran almacén capaz de albergar flotas enteras.
—"Id ahora" —ordenó Marcus—. "Traed todo lo que ese líder de Chinatown pueda ofrecer. Nazarick necesita herramientas para construir su imperio, no solo magia".
Mientras la nave de Nazarick, ahora expandida por el poder de Marcus hasta alcanzar dimensiones de un transatlántico galáctico, surcaba el vacío entre Islas demoniacas, a lo lejos una estructura colosal comenzó a eclipsar algunas las estrellas del Infierno.
Ante Aura y Mare se desplegó la Isla de la Conquista Eterna, un planetoide artificial del tamaño de cuatro veces la tierra que servía como capital de Chinatown. Desde el espacio, la isla era un espectáculo de arquitectura imposible: pagodas de miles de kilómetros de altura que perforaban la atmósfera, anillos orbitales de neón donde se realizaban carreras de vainas a velocidades luz, y océanos de mercurio líquido que reflejaban la luz carmesí del orgullo.
La Muralla de Datos y Acero (Seguridad de Gengis Kan)
Al aproximarse, la nave fue interceptada por una red de seguridad que hizo que incluso Aura se pusiera tensa. Gengis Kan, aunque clasificado como un Overlord de rango Bajo, compensaba su rango con un despliegue tecnológico y defensivo masivo.
Los Centinelas de Terracota: Enjambres de miles de drones humanoides forjados en una aleación de jade y acero angelical rodearon la nave. Cada uno portaba lanzas de energía capaces de perforar escudos mágicos.
Dragones de Intercepción: Criaturas mecánicas de kilómetros de largo que patrullaban los anillos orbitales, con cañones de riel instalados en sus fauces.
El Escudo de los Tres Reinos: Una barrera de datos que escaneaba no solo la estructura de la nave, sino la firma de alma de sus ocupantes.
—"Identificaos, viajeros " —resonó una voz en todas las frecuencias de la nave—. "Estáis entrando en el espacio soberano del Gran Kan. Cualquier hostilidad será respondida con la aniquilación orbital".
Aura, con su habitual confianza, respondió por el comunicador: —"¡Aquí Aura Bella Fiora! ¡Traemos mercancías de la gran tumba de nazarick para después mostraron la tarjeta que les dio Marcus, es mejor que nos dejen pasar con las mercancías que traemos para la colección privada del Kan! o ¡vuestro jefe se quedará sin sus nuevos juguetes!".
El Desembarco en el Harem de las Bestias
La nave aterrizó en un muelle flotante sobre una ciudad que parecía no tener fin. Gengis Kan los esperaba en un anfiteatro colosal. Su presencia era imponente; vestía una armadura de escamas de dragón negro y sostenía un sable que vibraba con una frecuencia de desintegración.
—"Guardianes..." —dijo Gengis, observando la nave con respeto—. "Marcus no escatimó en el transporte. Mostradme qué tesoros habéis arrancado de las grietas de vuestro mundo".
Aura sonrió de oreja a oreja y, con un chasquido de su látigo, abrió las compuertas de la bodega expandida. Una procesión de criaturas que parecían sacadas de un sueño febril de YGGDRASIL comenzó a descender:
El Bicornio de Élite: Sus cascos de fuego oscuro agrietaban el muelle con cada paso.
Un Kirin de Jade Gélido: Una criatura divina de su mundo cuya sola presencia hacía que la humedad del aire se convirtiera en hermosos cristales de nieve esmeralda.
Cachorros de Fenrir: Tres lobos gigantescos, aún jóvenes pero ya del tamaño de elefantes, cuyos ojos brillaban con la inteligencia de los antiguos dioses del invierno.
Una Tortuga Espiritual Menor: Su caparazón era un jardín flotante que emitía una neblina de maná regenerativo, algo que Gengis planeaba usar como el centro de su jardín privado.
Gengis Kan bajó de su estrado, tocando con su guantelete el pelaje del Kirin. Sus ojos brillaron con una codicia que rivalizaba con la de Valentino, pero con un respeto guerrero mucho más marcado.
—"Increíble... estas criaturas no tienen la mancha de la muerte. Son vida pura, magia pura" —exclamó Gengis—. "He conquistado mil mundos, pero vuestro señor, posee un zoológico impresionante si me traen tan bellas bestias".
El Gran Saqueo Logístico
Satisfecho, el Kan hizo un gesto hacia sus capataces. —" Llenad esa nave hasta que sus vigas crujan. Nazarick recibirá lo mejor de mi arsenal".
Durante horas, el ejército de Gengis Kan cargó la nave de Marcus con una cantidad de equipo que transformaría a la Gran Tumba en una potencia industrial:
Flota Terrestre y Aérea: Cientos de carros blindados con motores de plasma, motos de luz para los Pleiades, naves de carga pesada y jets privados con acabados en oro y seda para el uso personal de Ainz.
Maquinaria de Asedio y Trabajo: Grúas láser capaces de levantar montañas, excavadoras de materia oscura y estaciones de construcción automatizadas que podrían reparar la Tumba en minutos.
Esclavos de alto valor: No simples pecadores, sino ingenieros y arquitectos demoníacos de alto nivel que fueron vendidos como parte del intercambio, especialistas en la tecnología del Anillo del Orgullo.
Información Prohibida: Discos de datos que contenían los mapas de calor de las rutas de suministros de algunos overlord y archi demonios .
Mare, viendo cómo la nave se llenaba de vehículos y herramientas, susurró asombrado: —"Aura... con todo este equipo de construcción y estos ingenieros, Albedo podrá construir esa ciudad que quería en la superficie en cuestión de días...".
—"¡Exacto, Mare!" —respondió Aura, saltando de alegría—. "¡Y con esos coches de carreras, podré retar a muchos en el anillo del orgullo o al menos en la periferia de los archipiélagos demoniacos! ¡Nazarick va a ser el lugar más increíble del Infierno!".
El intercambio terminó con un apretón de manos entre los gemelos y Gengis Kan, el Kan tenía sus bestias, y Nazarick tenía ahora los dientes y las garras de una civilización tecnológica de nivel planetario.
