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"¿Seventeen Again?”

Kye_Sōma
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Synopsis
"Kim Hajin tenía 30 años cuando descubrió la peor traición de su vida. Su esposa, la mujer con la que compartió cinco años, le rompió el corazón de la forma más cruel. Desesperado y roto, un ser misterioso le ofrece una última oportunidad: regresar al pasado, a sus 17 años, para rehacerlo todo… o al menos intentarlo. Ahora, con la mente de un adulto atrapada en el cuerpo de un adolescente, Hajin planea evitar los errores del futuro, proteger a su familia y olvidar el dolor. Pero el destino tiene otros planes.Entre amigos de la infancia que despiertan sentimientos olvidados, una hermana que cambia de forma inesperada, y una presencia sobrenatural que parece jugar con su vida, Hajin descubrirá que cambiar el pasado no es tan sencillo. Porque algunas personas no aceptan un "no" por respuesta… Y otras nunca olvidan. ¿Podrá escapar de su propio destino… o está condenado a repetirlo?”
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Chapter 1 - Prólogo+cap1 ¿que sucede?

Prólogo

«Vamos, nadie se va a enterar de esto», dijo un hombre de aspecto maduro.

«No… no, esto no está bien. Soy una mujer casada», respondió ella con voz temblorosa. Tenía treinta y tres años, rostro casi infantil y, aun así, era considerada una mujer bonita.

Al final, la mujer le fue infiel a su esposo con aquel sujeto extraño.

Cuando llegó a la puerta de su casa, venía exhausta, con fiebre alta y el cuerpo tambaleante.

«¿Estás bien?», pregunté con voz calmada.

Sabía perfectamente lo que había hecho, pero lo mejor era esperar hasta mañana para confrontarla. La ayudé a recostarse en la cama. Su nombre era Wi Seol.

Luego me dirigí a la cocina. Mi nombre es Kim Hajin. Soy una persona bastante ordinaria. Pero ya hablaremos de eso después.

Ella me fue infiel solo porque quiso. ¿Debería sentirme como un completo idiota o simplemente dejar de torturarme por ello? ¿Entonces los cinco años que estuvimos juntos no significaron nada para ella?

Miré la ciudad a través de los cristales de la ventana.

«Lo mejor será que duerma en el sofá».

A la mañana siguiente…

«Bue… buenos días, Hajin», dijo ella. Su rostro estaba pálido y evitaba mirarme a los ojos.

«Buenos días», respondí con voz calmada y ordinaria.

«Hoy te ves un poco raro. Y no solo eso… anoche te quedaste a dormir en el sofá», comentó con un tono supuestamente preocupado.

¿De verdad se puede ser más descarada que esto?

Estaba a punto de protestar cuando, de pronto, una figura diminuta apareció frente a mí: una humana con alas de mariposa, del mismo tamaño que una.

«¿Eh?».

¿No he pasado ni los treinta y ya estoy loco?

«¿Estás seguro de que esto es lo que quieres?», dijo una voz femenina e infantil.

Miré a mi alrededor hasta que mis ojos se posaron en la chica con alas.

«¿Qué te parece si te envío al pasado?».

¿De verdad le va a dar esta oportunidad a un idiota insignificante como yo?

«¿Por qué yo?», pregunté frunciendo el ceño.

«De verdad vas a desperdiciar tu poder», añadí, clavando la mirada en los ojos de la "hada".

«¡Ja! Mejor voy sin rodeos. La verdad es que ya no tengo poder. Este será mi último hechizo. Además, no quiero buscar a nadie más… tú te atravesaste en mi camino, así que acepta la responsabilidad».

¡¡Pero qué mierda!!

No tenía motivos reales para negarme. Había muchas cosas que quería cambiar del pasado, aunque me aterraba provocar un efecto mariposa que arruinara mi destino. Aun así, prefería arriesgarme. Confiaría en mi instinto. No le preguntaría nada más a esa cosa parecida a un hada. De verdad no me importaba.

«Está bien», dije, mirándola fijamente.

Con una sonrisa, comenzó a murmurar un idioma desconocido.

Estoy loco. ¿Cómo pude decir que sí a algo paranormal literalmente?

La habitación se iluminó con un brillo intenso, como el sol. Sentí que mi cuerpo se desvanecía, como arena arrastrada por las olas.

Joder, ya metí la pata. Ya no hay vuelta atrás. Voy a morir. ¿Por qué? ¿Por qué acepté? ¡Maldita sea!

Las lágrimas brotaron de mis ojos mientras mi cuerpo temblaba, aunque, curiosamente, no sentí dolor alguno.

«Ha… Hajin. ¿Estás bien?».

Una voz familiar llegó a mis oídos. Miré alrededor y me di cuenta de que estaba en la cafetería del colegio. Mis manos temblaron y bajé la mirada hacia mis manos… tan pequeñas.

Entonces es aquí donde me trajo.

Cuando volteé la cabeza, mi cuerpo se congeló. Frente a mí estaba Lee Sena, mi amiga de la infancia. Su cabello negro brillaba con la luz, sus labios rojos y suaves parecían gritar «tócame», y sus ojos violetas se encontraron con los míos.

Gracias, destino. Pude ver esa gran sonrisa una vez más.

Capítulo 1: ¿Qué sucede?

«¿Qu… qué sucede, Hajin?», preguntó Sena con voz preocupada.

Rápidamente me limpié la cara y forcé una sonrisa.

«No sucede nada».

No recordaba bien por qué estaba allí en ese momento. Lo mejor sería buscar una excusa para irme y ordenar mis pensamientos.

«Bueno… te dejo, porque no me siento muy bien», dije, desviando la mirada de sus ojos.

Vamos, Hajin. Tienes treinta años mentales. ¿Por qué te da tanta pena mirarla a los ojos? Cierto, ahora tengo diecisiete. Pero de todas formas no quiero ser un criminal.

«E… está bien», respondió ella. Su voz sonó apagada esta vez.

Bien, lo mejor será irme. Por favor, no me detengas.

Decidí dirigirme a casa… pero se me olvidó dónde quedaba.

Después de buscar durante todo el mediodía, por fin encontré la casa. Al llegar, un perro blanco me recibió ladrando alegremente.

«Wof, wof».

«Ho… hola».

¡Lamida! El perro me pasó la lengua por toda la cara, cubriéndome de saliva.

Odio mi vida.

«Jajaja», no pude evitar reírme.

En mi vida pasada, Roel —así se llamaba— murió envenenado. Hay tantas personas malas en el mundo.

¿Por qué le hacen esto a los animales? ¿Acaso creen que no sienten dolor? Sinceramente no entiendo cuál es la necesidad de hacerle maldades a seres que no tienen la culpa de nada.

Dejemos de pensar en eso. Tengo muchas cosas que arreglar aquí.

Entré a la casa y empecé a barrer y trapear. Perdón, puedo ser hombre, pero no quiero vivir en un lugar sucio. Además, ahora estoy solo y libre. Terminé de limpiar, fregué los platos, comí algo rápido y me tiré a dormir.

¡Golpe!

«¡BUAAH!» El aire se me escapó de los pulmones al sentir un peso encima.

«¿Pero qué cojones?».

Abrí los ojos y vi una figura que no había visto en mucho tiempo: mi hermanita. Mi madre estaba en la cocina.

Para describirlas a las dos sería describirme a mí mismo: cabello negro, piel clara (aunque la de ellas era más pálida). Mi hermana tenía el cabello corto con un mechón entrelazado; mi mamá, igual pero más corto aún.

Llevaban ropa sencilla pero bonita. Mi mamá, un vestido negro con chaqueta. Ambas son bastante atractivas.

¿De dónde salí yo tan feo?

Pero sinceramente, me alegraba volver a verlas.

«Buenos días, hermana. Buenos días, mamá», dije con una sonrisa.

Mi hermana, Kim Lena, torció la mirada e hizo una mueca. Juro que vi un signo de interrogación flotando sobre su cabeza.

«Buenos días, cariño», respondió mi mamá con voz calmada y cariñosa.